Sandra sabe que adoro el thriller y cuando me habló de la nueva novela de Marta Martín Girón no dudó en pasármela para que la leyera; sabía que me iba a encantar y no se equivocó. Desde aquí, Sandra, te vuelvo a dar las gracias.
He disfrutado muchísimo de esta gran historia, una novela coral en la que se enlazan las vidas de nuestras protagonistas de una manera inimaginable, cegadas por el odio y con sed de venganza, hecho que hace que la novela vuele entre tus manos. Es una de esas novelas que te mantiene atrapado hasta llegar al final. Un thriller psicológico en toda regla. Un final de locura o cordura; juzgad vosotros mismos…
Y, sin más preámbulos, os cuento.
De entrada, la portada me encantó y no leí ni la sinopsis, fui a ciegas. El libro se divide en tres partes e intercala los narradores: algunos en tercera persona utilizando un narrador omnisciente, y otros en primera persona. También usa varias líneas temporales y confirmo que en ningún momento pierdes el hilo de la historia; es más, en algún momento que salen muchos nombres la autora nos facilita una representación gráfica que ayuda a entenderlo a la perfección. Marta tiene un estilo directo, claro y adictivo, y su ritmo no decae en ningún momento de la lectura.
¿Qué tienen en común Amaia, Carolina, Sofía y Bárbara?
Os cuento un poco e intentaré no hacer spoiler. Amaia está casada, es dueña de una empresa y su objetivo es quedarse embarazada. Su desánimo se acrecienta con cada test negativo. El día que sospecha que su marido le es infiel, contrata a un detective para que se lo confirme.
El detective reafirma sus sospechas y empieza a tirar del hilo y a investigar sobre la amante y su familia.
«Lo sé todo, cabrón. Lo sé todo».
Sofía está casada y tiene dos hijos. A raíz de su despido laboral injustificado, su vida da un cambio radical y trágico y cae en una espiral de la que es complicado salir. Entonces busca vengarse de su jefe; él es el culpable de toda su desdicha.
Bárbara es diagnosticada de cáncer terminal y antes de morir deja un cuaderno con unas confesiones y una bolsa con veneno a su hija Carolina, con esta nota: “remedio para la traición del amante”.
“Les recuerdo que el veneno ha sido, de siempre, un arma de mujeres”.
Carolina, a raíz del secreto de su madre, empezará a investigar, ya que sospecha que su madre es una asesina.
Con la aparición de un cadáver, la policía empieza sus pesquisas y te siembra la duda, alimentando la paranoia y provocando la duda constante.
A partir de aquí Marta Martín va hilvanando la trama de tal manera que juega con la mente del lector de una manera impresionante, pues la intriga, el misterio y el suspense van a un ritmo de vértigo. Algo que no es nada fácil y ella lo consigue con gran maestría.
Todo lo que debiste callar envuelve al lector y le hace partícipe de todo lo que nuestros protagonistas viven y sufren por buscar el origen de todo. Unos protagonistas muy bien narrados, todos con una personalidad muy creíble. Los giros argumentales son perfectos, como también lo es el ambiente del pequeño pueblo, donde todos saben de todos.
He sentido mucha empatía y debilidad por Carolina, ya que en un momento de su vida que es el más bonito y especial de una mujer, se ve envuelta en una locura por descubrir la verdad, una verdad que la arrastra al abismo absoluto…
Y hasta aquí os voy a contar; debéis descubrir todo lo que se debería haber callado y no se hizo.
Enhorabuena, Marta, ha sido maravilloso perderme entre tus letras, te confirmo que te quedas conmigo. Seguiré de cerca tus próximas novelas.