“La felicidad de todo un pueblo es un objetivo loable, pero deja de serlo cuando, para ello, se hace uso del sufrimiento de un inocente” ~ Ética en la calle de Eduardo Infante.
¿Perdonarías a un asesino con Alzheimer?, ¿en qué categoría debe competir una mujer trans?, ¿salvarías a tu perro o al bebé del vecino?, ¿podemos ser amigos con derecho a roce? Estas son algunas preguntas que Eduardo Infante propone en “Ética en la calle”, un libro que se complementa con “Filosofía en la calle” y el que nos hará dudar hasta de nosotros mismos.
A partir de los interrogantes, el autor despliega argumentos filosóficos para ayudar al lector a dar respuesta a los mismos. Así, vamos conociendo las teorías de Platón, Aristóteles, Kant, Epicuro, Zygmunt Bauman o Nietzsche, entre otros, y os aseguro que es una buena fórmula para adentrarse en la filosofía y además el autor lo hace con humor.
En su día os recomendé “Filosofía en la calle” y hoy os recomiendo este libro, con nuevos retos filosóficos y que, además, me parece una buena opción para debatir con adolescentes. Bueno, de hecho, creo recordar que la idea primigenia del autor era abrir los debates en clase ante una audiencia a la que poco le atraía debatir sobre “¿qué es la materia y qué es el alma?” (como tocaba en mis años de clase de Filosofía) y más sobre cuestiones del día a día.
El libro concluye con un maravilloso epílogo en el que Eduardo Infante defiende la importancia de la Filosofía en el sistema educativo. “Nuestras escuelas han olvidado su origen y su finalidad para acabar convertidas en empresas que venden pasaportes de entrada al mundo laboral”. Adentraros en los libros de Infante, saldréis siendo mejores y al final de eso se trata. “¿Se puede vivir sin ética?”, pregunta Infante, “Claro que sí, igual que se puede vivir sin arte, sin justicia, sin amor, sin belleza, sin amistad o sin verdad. La pregunta es si esa vida es digna de ser vivida”. Nada más que decir.