No estoy del todo de acuerdo con que la economía de activos abra un nuevo paradigma profundo de clase y creo que se puede acoplar, con matices, con el modelo de clases de Wright (al fin y al cabo, los activos son capital económico de una naturaleza peculiar, de ahí los matices).
Me parece muy acertado el considerar los activos como una nueva fuente de estratificación social junto a las ya existentes, y la tesis del libro es muy útil para entender los bloqueos políticos e institucionales en materia de vivienda de las últimas décadas. Recomendado para tener una mejor idea de hacia dónde nos dirigimos (spoiler: hacia una bomba de relojería).