Echo de trece es una chica que por mucho que viaje no es libre. Su madre y su abuela desaparecieron hace once años y su padre poco después las abandonó a ella y a sus hermanas.
Caitlan de once es una inspirafuego, personas con fuego. Son un clan que está en constante movimiento por miedo a que den con ellos y los usen para sus planes.
Vikram de cuatro vive en una zona más privilegiada, pero a un gran coste. Hay algo de él que nadie sabe y si se sabe puede estar en peligro. Vikram es un gran mentiroso, una persona con doble cara, una persona que juega un juego peligroso. Pero nunca duda en ayudar a Emory y Blaine.
Blaine de nueve es un hombre marcado, pero que ama las flores y con las dos mujeres con las que vive las siente como sus madres. Él también tiene un doble juego peligroso, pero también no puede evitar ayudar a Emory y Vikram siempre será Vikram.
Este mundo tiene ese punto distópico, está dividido en sectores que van unidos a sus nombres. Esto me recordó un poco a los juegos del hambre, lo de los sectores y las grandes diferencias que hay entre ellos.
La autora maneja de una manera magistral a los personajes, sus miedos, sus sueños, quiénes son y quienes quieren ser. Pero sobre todo los secretos, uno que los une a todos de una manera que los puede destruir, pero si lo superan los hará más fuertes. Una historia con un sueño de libertad, de devolverle el poder a quién realmente es. Donde pueden conseguirlo todo si son sinceros con ellos mismos e incluso tener un futuro con la persona a la que aman.
Nieve en la sangre es una historia de fantasía distópica donde vamos a conocer cuatro personas de diferentes sectores tan diferentes como iguales en muchas cosas, entre ellas la sensación de no ser quienes quieren ser, personas que van a empastar de la manera más perfecta y bonita que existe en el mundo, esa familia que encuentras en el camino. Lo que ninguno imagina es que hay algo que los une, pero eso que los une los puede destrozar.