Las palabras del pueblo mexicano en 1968 sirven para narrar la herida del Chile de 2019.
Siempre había querido leer este libro, desde que escuché, una vez, que era una de las mejores crónicas periodísticas jamás escritas. Y sí. Elena Poniatowska es la Svetlana Aléxievich mexicana. Este libro es como "Hiroshima", de John Hersey, o "Los Fusileros", de Juan Cristóbal Peña, o "Noticia de un secuestro", de Gabriel García Márquez. Un documental con palabras. Tan bellamente escrito, tan honesto, tan transparente; y a la vez, tramado con tanta habilidad. Es un coro de testimonios ordenados cronológicamente, alternados con consignas callejeras, frases de carteles, voces de la calle. Es tal la belleza a la hora de narrar el horror que me desborda. Empecé a leerlo la semana del 20 de octubre, cuando en Chile estalló la revolución y son tantas las coincidencias. Hay frases que hablan exactamente de lo que pasa en Chile hoy. Y a la vez, hay pasajes que narran la particularidad del horror de Tlatelolco. Por ejemplo, la masacre ese 2 de octubre. Dicen las voces que vieron a una mujer embarazada muerta, con la guagua asomándole por la panza; a una chica con la mano cercenada por las balas; a mujeres gritando los nombres de sus hijos subiendo y bajando escaleras para encontrarlos; a estudiantes comiéndose sus carnés universitarios para no ser descubiertos. Tanta sangre, tanto horror, tanta muerte. ¿Es que está escrito en nuestros genes esta capacidad humana bestial de cruentarnos entre nosotrs? ¿Por qué matamos y morimos a manos de nuestra propia especie? Que haya frases del pueblo mexicano dichas en 1968 que coinciden con la herida del Chile del 2019 que me hace sentir una hermandad en el dolor, como si en el fondo la masacre fuera la misma y compartiéramos no solo la cordillera larga, sino una génesis triste que nos va a perseguir siempre como continente.
Lean estas frases como si hablaran de Chile, de México, de Latinoamérica.
"Desde un principio tuvimos una conciencia más o menos clara de lo que iba a suceder —la represión, las detenciones masivas (...) Yo no soy el mismo, todos somos otros".
Luis González de Alba, UNAM.
"La represión politizó a la gente y logró que la gran mayoría participara activamente en las asambleas".
Carolina Pérez, UNAM.
SOLDADO NO DISPARES, TÚ TAMBIÉN ERES PUEBLO.
Manta en una manifestación del 27 de agosto de 1968.
"Miseria y riqueza extremas e insultantes (...) su estallido nos pareció desproporcionado al incidente callejero que le dio origen".
Pedro Ramírez, Universidad de Hermosillo, Sonora.
"Yo soy hijo de obreros".
Edipio Canales, mandadero.
Preveíamos los cocolazos, las detenciones masivas, estábamos preparados para la cárcel, bueno, más o menos, pero no previmos la muerte".
Gilberto Guevara, del Consejo Nacional de Huelga (CNH).
"Que nos permitan protestar, que todos puedan ir a la escuela, que se acabe la pobreza".
Rodolfo Torres, niño de 11 años.
"Aquí la educación es clasista".
Salvador Martínez, UNAM.
"Una manifestación sin policías es una manifestación pacífica".
Manifiesto del CNH.
LOS PROFESORES REPROBAMOS AL GOBIERNO POR SU POLÍTICA DE TERROR.
Manta en una manifestación.
"Yo estoy de acuerdo con el movimiento porque es humano".
Salvador Martínez, UNAM.
"Hace cincuenta años que el gobierno monologa con el gobierno".
Roberto Escudero, UNAM.
"Se confundían los sentimientos fraternales de unos y otros".
Gilberto Guevara, del CNH.
"Afuera están luchando como nunca". "Aunque tenemos diferencias políticas no estamos divididos".
Félix Goded, JJCC.
"No en vano había pasado ya un mes de lucha y manifestaciones, un mes de gritar sin temor".
Luis González, DA.
"Todos se trataban como hermanos". "Luchar contra la represión".
Carolina Pérez, UNAM.
"Yo pensé que en esta ciudad todos estaban muertos, que nadie nos pelaría ¡y mira cuántos se nos unen!".
Eulogio Juárez, IPN.
"Nunca había visto antes una manifestación tan vasta, tan de a de veras, tan hermosa".
Paula Amor, madre.
"Devolver la confianza en nuestras propias fuerzas y encontrar un sentido, un propósito a las tareas concretas, al trabajo común".
Luis González, DA.
"Papel y tinta —nuestras armas—".
Luis González, DA.
"Las pintas fueron nuestra prensa".
Ernesto Hernández, UNAM.
"Aquella primera represión desató otras, completamente insensatas".
Ricardo Garibay, Excelsor.
"Abomino la pasividad e indiferencia, porque las identifico con la complicidad e irresponsabilidad".
Fausto Trejo, maestro preso en Lecumberri.
"Había centenares de intoxicados por los gases y muchos heridos de bala, pero los estudiantes y los vecinos de la Unidad no se daban por vencidos".
Luis González, DA.
"He visto compañeros de mi edad morir como nacieron: fregadísimos".
Daniel Esparza, IPN.
HAY QUE ODIAR CON AMOR REVOLUCIONARIO.
Che Guevara, en un muro de la UNAM.
"La violencia se extendió por toda la ciudad".
Luis González, DA.
"Hay ejemplos de chiquillos de diez, once, doce años que saben muy bien lo que significa luchar por la libertad del pueblo".
Eduardo Valle, CNH.
"La gente ha empezado a vivir sabiendo que todo es político".
Carolina Pérez, UNAM.
"Me llevaron golpeándome y jalándome de los cabellos". "Y me obligaron a desvestirme". "No recuerdo cuánto tiempo me estuvieron golpeando".
José Luis Becerra, estudiante preso en Lecumberri.
"Y nos golpeaban en las costillas".
Félix Hernández, CNH.
"La 'criminalidad' tiende a concentrarse en pocos, en la misma forma que la riqueza".
Fernando Carmona.
"Cantar nos levantaba la moral y nos distraía aliviándonos un poco los días difíciles por los que pasábamos".
Eduardo Valle, CNH.
"Se repitieron las torturas ahora con más encono, más prolongadas".
Luis Cervantes, CNH.
"Todo lo anterior, como usted sabe, es contrario a los derechos humanos".
Luis Cervantes, CNH.
"Ese cuadrito azul que es el cielo de los presos".
Luis González, DA.
"Nos subieron a un coche, nos vendaron los ojos".
Ana Rodríguez, UNAM.
"Estréchate, ya pasará el frío. Ya pasará amor mío no temas".
Eduardo Santos, UNAM.
"Me hicieron ratificar una declaración falsa e ilegal obtenida a base de violencia".
Manuel Rodríguez, trabajador preso en Lecumberri.
"Nuestros familiares se convirtieron en nuestros canales de información". "Después de esa fecha no soy el mismo de antes, no podría serlo".
Eduardo de La Vega, PC.
"Fui amenazado, intimidado, insultado y golpeado".
Rodolfo Echeverría, PC.
"Uno empieza a saber lo que es un gobierno, cuando este gobierno lanza los tanques a la calle".
Alfonso Salinas, UNAM.
"Estoy convencido de que el futuro de este país pertenece a los jóvenes de mi generación".
Gilberto Guevara, CNH.
"Piñera renunció".
Excelsor.
"Llevamos años de tolerar muchas injusticias en nombre del mantenimiento del orden".
Doctor Sergio Méndez.
"¿Estamos mejor o peor que antes?".
Alejandro López, UNAM.
"No somos, pese a lo que el gobierno diga, delincuentes, somos gente joven que luchó por un ideal".
Roberta Avendaño, CNH.
"¿Cómo se puede vivir sin ser furioso?". "Ocupar puestos, ser influyente, tener éxito, eso no es política, eso es estiércol".
Guillermo Haro.
"Yo siento que vivo ya una vida de segunda mano".
Paula Iturbe, madre de un estudiante muerto.
"Cantamos, hay quienes han compuesto canciones muy bonitas, pintamos, escribimos, leemos; es la lucha contra los que pretenden negarnos la posibilidad de crear. Todos hemos cambiado mucho; hemos tenido que madurar en circunstancias muy difíciles".
Romeo González, preso en Lecumberri.
"Muchas calumnias en los periódicos". "¿Cómo vamos a contestar los golpes? Con flores, con amor".
Raúl Álvarez, CNH.
"Me gusta octubre, es el mes del año que más me gusta. Huele a octubre, sabe a octubre. Este octubre nuevo, antes de que todos muriéramos, porque nosotros también morimos un poco".
Ernesto Olvera, CNH.
"Recordar a los muertos".
Ceferino Chávez, JJCC.
"Matar a un joven es matar la esperanza".
Cristina Correa, maestra.
"¿Quién es el que mata? ¿Quiénes los que agonizan, los que mueren?". "Más he aquí que toco una llaga: es mi memoria. Duele, luego es verdad". "Hasta que la justicia se siente entre nosotros".
Rosario Castellanos.
"Todavía fresca la herida".
Elena Poniatowska.
"Están matando a los estudiantes".
Ana Ignacia Rodríguez, UNAM.
"Calma, no llores, este momento no es para llorar; es para grabárselo a fuego y recordarlo cuando tenga que pagarlo quien deba pagarlo".
Eduardo Valle, CNH.
"El gobierno dijo: "Acaben con esto, pero ya". No contó con que los granaderos, los soldados, los agentes, tienen iniciativa propia, y mucha".
Roberta Ruiz, maestra.
"Los soldados disparaban y golpeaban a quien se les parara enfrente".
David Huerta, UNAM.
"El impacto de los proyectiles se imponía sobre los otros sonidos".
Dianna Salmerón.
"¡Ya basta! ¿A qué hora se va a terminar esto?".
Pedro Díaz, estudiante.
"Los vivos y los muertos se entremezclaban".
Dianna Salmerón.
"Los soldados avanzaban, como en las películas, con la bayoneta calada". "No podían hacer otra cosa más que gritar, porque no tenían con qué defenderse".
Daniel Esparza, IPN.
"Junto al párpado le empezó a salir un hilito de sangre".
Blanca Vargas, madre de familia.
"¿Quién, quién ordenó esto?".
Pablo Castillo, estudiante.
"Y con palabras amargas se referían a la prensa internacional 'que nunca informó de los hechos reales de los sucesos".
Alfredo Corvera, estudiante.
"La sangre de mi hija se fue en los zapatos de todos los muchachos que corrían por la plaza".
Dolores Verdugo.
"No sé de dónde nos salieron tantas fuerzas, yo creo que del terror".
"Las balas llovían como granizo, mamá".
"A pesar de la tensión y de la presencia del ejército, en los mítines siempre hubo un ambiente de fiesta, saludos, abrazos, apretones de mano, quihubo cómo vas, ahí nos vidrios".
"Una metralladora que disparaba sin descanso".
"¿Quién cobrará esta deuda de sangre? ¿Quién vengará a nuestros muertos?".
"Auqnue hubiera veinte rifles calibre 22, ¿qué es esto ante el armamento del ejército y de la policía?".
"Nosotros siempre estamos armados con nuestros ideales. Una bala mata a un hombre. Una idea revolucionaria despierta a cientos miles de personas".
"Yo estas cosas las veía en Combate en la televisión. Nunca creí que las vería en la realidad".
"Adelante de nosotros cayó una enfermera".
"La bayoneta, arma para el invasor, ¿quién la ordenó contra nuestros hijos?".
"Nunca nadie me había golpeado así".
"Y nos golpearon como si estuvieran quebrando piñatas".
"¡Qué malos son sus periódicos, qué timoratos, qué poca capacidad de indignación!".
"Soldados que les daban culatazos en los riñones".
"Lo inexplicable de la necesidad de dominio de una clase en el poder".
"¿Quién ordenó esto? ¿Quién pudo ordenar esto? Es un crimen".
"Después de esto yo me doy de baja del ejército".
Un teniente.
"Estábamos unidos y teníamos razón".
"Entre la solución de las demandas y la represión asesina, el gobierno escogió la última".
"Lo primero que vi fue una mujer que iba a dar a luz y el feto se le estaba saliendo porque las balas expansivas le habían deshecho el vientre".
"Creía que estaba soñando un sueño que me producía frío".
"A mí me dio una depresión terrible y me puse a escribir muchos versos en esos días para desahogarme".
"Los rumores alarmantes y contradictorios enardecían los ánimos y provocaban estados de tensión extrema".
"Volver los soldados a los cuarteles".
"No había sucedido nada que nos desfigurara tanto, nada que nos manchara en ese grado, que nos llenara la boca de sangre, la sangre de nuestros muertos".
"Un país entero fue herido".
"Nunca hemos llorado tanto como en esos días".
"A mí me dio miedo ese helcóptero que rasgaba nuestras cabezas".
"Yo no tengo más armas que las ideas".
Muchas frases, tanto dolor, tanta pena, tanta herida en esta mi Latinoamérica.