La historia comienza con Cecilia y Silas conociéndose, enamorándose, casándose… y a los pocos meses él le es infiel y deja embarazada a Lisa. Cuando Cecilia se entera por los medios de la infidelidad, se pone muy mal, pero termina perdonándolo. No es hasta que descubren que Lisa está embarazada que decide dejarlo, aunque no se divorcian.
Me enojó cómo, según todos, se supone que están del lado de ella, pero al mismo tiempo le dicen cosas que dan a entender que está bien que esté enojada o triste, pero que como se aman, lograrán superar esa prueba.
Al final, la autora intentó arreglarlo haciendo que Lisa solo quisiera que Silas se hiciera cargo del hijo de otro hombre, ya que estaba embarazada cuando lo conoció y no tuvieron sexo. Pero se besaron, y él la invitó a su habitación. Es decir, tenía la intención, sin embargo, que una vez en el cuarto se haya arrepentido no quita el hecho de que fue infiel. Pero bueno… lo peor es que, cuando Cecilia se entera de que el bebé no es de Silas, ¡va corriendo a pedirle perdón! ¿¿¿Perdón??? O sea, el tipo te fue infiel, no importa si no hubo sexo. Se supone que te amaba, que su amor rozaba la obsesión, y en la primera oportunidad que tiene, ¿te engaña? Qué lindo amor, ¿no?
Hasta aqui era mi reseña, pero como lo leí hace mas de una semana había olvidado algo muy importante que recordé cuando estaba escribiendo la reseña:
Me dio risa la hipocresía de Clay diciéndole a Silas lo horrible que era por engañar a su esposa, olvidándose de que él también le fue infiel a la suya cuando aún eran novios. Como Morgan no quería tener sexo aún, él lo buscaba en otro lado. Solo paró cuando finalmente empezaron a tener relaciones y su gran excusa fue: "es que no fue después de casarnos". Pero, ¿acaso se le olvidó cómo se comportaba con Cecilia? Cómo se la pasaba tocándola de formas nada amistosas, como si fueran pareja, mientras Morgan tenía que presenciarlo todo y aceptar que "solo son amigos, casi hermanos".
Según Clay, lo hacía de juego para molestar a Silas, pero al final la que tenía que aguantarse era Morgan. Si hubiera sido al revés, estoy segura de que Clay habría hecho un escándalo. Y sí, aquí también me cayó mal Cecilia, porque permitía todo eso: que Clay la abrazara, la besara (no en la boca, pero sí en la frente); le acariciara el pelo, se lo acomodara y hasta la tomara del cuello de forma posesiva. Adivinen a casa de quién se fue a quedar Cecilia cuando dejó a Silas… exacto, ¡con Clay! Y él se la pasó todo el tiempo cuidándola. Morgan también, pero me molestaba cómo, al referirse a ambas, decía "mis chicas".
¿Saben qué? Recordando todo esto, me volví a enojar, y me alegro de que Cecilia haya experimentado lo que se siente ver a tu pareja con otra, aunque haya sido "solo un beso", porque eso es lo que Morgan tuvo que aguantar por meses.
Según ellos, cuando Clay y Cecilia se conocieron, hicieron "click" y se veían como hermanos, así que no estaba mal que Clay aprovechara cualquier oportunidad para abrazarla o besarla. Hay escenas en las que están todos reunidos y en lugar de saludar primero a su esposa, ¡va con Cecilia a abrazarla!
¿El idiota nunca pensó que eso podía traerle a Morgan recuerdos de su infidelidad? ¿Qué esas actitudes harían que desconfiara de él? Y esto también aplica para Cecilia, que sabía que a Silas no le gustaba esa cercanía y, aun así, nunca puso un alto.
Así que sí, al final cambié de opinión: qué bueno que le fueron infiel. Ahora solo espero que Morgan tenga su propio libro, y que también conozca a alguien con quien se sienta tan cómoda como para dejar que la abrace y le dé besos en la frente todo el tiempo, mientras Clay no pueda decir nada, porque "él sabe lo que es tener una mejor amiga"... o mejor dicho, una "hermana".