Nico es un niño que vive en un pueblo de Zamora. Juega a polis y cacos con los amigos, va en bici, pasa tiempo con su perra, La Yesi, se aburre y se divierte en el colegio, le duele la barriga, odia a los mastines del pastor, que le ladran sin parar, y le gusta mucho ensayar coreos.
Por las tardes, a la hora de la siesta, ve Fama, ¡a bailar! y manda ánimos a Yure, su favorita, que es de Canarias y tiene pelo de leona. Cuando aprende nuevos pasos de baile se los enseña enseguida a sus amigos, Izan y Telma. Nico siente cariño hacia ellos pero también rabia, y enfado, y algo que le da cosquillas y no sabe lo que es.
Vallesordo es una novela entrañable con una voz original que nos habla de lo importante que es sentirse comprendido y vivir con ilusión. El brillante debut de un autor llamado a convertirse en uno de los escritores más interesantes de su generación.
Ai Nico ❣️🙂↕️ Qué ternura en esta infancia, volver al pueblo, tener diez años y simplemente pasar tiempo con los amigos. Jugar en la calle, amar a los perros y hablar con tu abuela.
Debo decir que cuando habla de Fama se me hacía un poco intenso, no cuando habla de lo que siente al ver el programa ni nada de eso (eso me encantaba, como el castin, como todo), lo que me parecía un tanto cansón eran las partes en las que habla del programa, de los concursantes y de las galas, nunca he sido fan de Fama ni del baile. Ese es mi único pero.
Por lo otro me ha enamorado, ese niño un tanto diferente, esa trinca de amigos que van juntos a todas partes, las aventuras, Tía Justi y la abuela. Recordar mi infancia, esos coches sin aire acondicionado, sin radio o con pocas emisoras, con las ventanillas manuales, llenos de polvo ❣️
“¿Tú sabías con doce años cuál era el verano más importante de tu vida?”
Recuerdo perfectamente las sobremesas de 2008 y 2009 en mi casa al llegar del instituto: pegada a la televisión y esperando la emisión de mi programa favorito: Fama, ¡a bailar!
Aunque yo era un poco más mayor que Nico (ya tenía 16 años) el impacto que el programa tuvo en mi vida todavía lo recuerdo.
“Vallesordo” es la novela más tierna que he leído en lo que va de año. Nico es un niño que vive en el pueblo de Vallesordo, y que está enganchado al programa de Fama, ¡a bailar!. Sus tardes se las pasa replicando las coreografías de funky o street dance, y vive con ilusión el sueño de, algún día, llegar a ser un gran bailarín.
Es mucho más fácil conectar con este libro si eras fan del programa, hay muuuuuchas referencias, y te ríes al recordarlas, una nostalgia de invade hasta el punto de sonreír recordando el ya finalizado reality.
Pero “Vallesordo” es una historia que va más allá de un niño que vive en un pueblo y quiere bailar. Nico no es Billy Elliot. Nico es Nico. Es él y sus amigos y su familia y su perra. Es la más tierna pre adolescencia, la ilusión de conseguir un sueño, lo divertido que era todo cuando tenías doce años y tu mayor preocupación era llegar a casa para ver Fama.
Y también habla de la España vaciada, de la vida en esos pueblos mal conectados, en los que la media de edad es superior a 70 años, donde encontrarse un niño es prácticamente un milagro. Una historia sobre la infancia en un pueblo, sobre ser quien quieres ser en un lugar donde no siempre todo es tan fácil como parece.
Un libro que desde la voz infantil de Nico, plantea problemáticas adultas, el todavía temido tema de la salud mental, la libertad de ser uno mismo, crecer rodeado de mujeres que te cuidan y te abrazan y te animan a vivir tu vida como tú quieras.
Un libro entrañable, tierno, lleno de vida y de recuerdos.
Me ha costado leerlo porque estoy en un mes de leer poco, pero en otro momento, me habría durado poco! Me ha recordado mucho a los Nombres Propios de Marta Jiménez Serrano. No me ha transmitido tanto pero Nico me ha recordado a Marta en algunos momentos. Os lo recomiendo mucho, lectura perfecta de verano!
yo, que soy un mariconcito insoportable, llegué a esta lectura con dos piedras en la mano
estoy harto, hastiado, cansado hasta el extremo de los libros cuyo eje temático es: ser gay
además, una primera novela, una historia de la España rural, de un niño, Fama a bailar (sí, el concurso de Paula Vázquez) como parte central del libro...
todo me gritaba "CLICHÉ"
y empezó pareciéndome un poco floja, a ratos repetitiva, llena de lugares comunes... pero tenía algo
la voz infantil, por absoluta sorpresa, estaba muy bien construida. un libro oral, de un niño de verdad, me veía a mí mismo en otro punto de la España vaciada viendo Fama casi a escondidas
seguía viéndole las costuras pero seguía avanzando, la historia mejoraba, el ritmo mejoraba y ya me sentía un personaje más de "Vallesordo"
para llegar a los últimos capítulos dentrísimo de la historia, con un último tercio del libro francamente muy bueno, que compensa el inicio flojo
tierno y bien construido. para aquellos que solo leen un libro si pone bien en grande la palabra "M*RIC*N", que al menos lean algo bueno; como es este libro.
he disfrutado mucho de una lectura que tenía todos los ingredientes para no ser para mí. y redondeo la nota al alza porque me da la gana.
Sin duda el 2025 arranca con grandes lecturas en las que pasar las tardes de invierno. Una de ellas es "Vallesordo" el debut de Jonathan Arribas.
La historia nos lleva a un pequeño pueblo de Zamora donde el pequeño Nico, a sus 12 años regresa a la escuela tras las vacaciones estivales y su profesora Sabela como primer deber les pide una redacción de su verano más importante. Él enseguida le pide que defina ese "importante" y termina por determinar que para él su verano fue el anterior al vivido. Así, Nico haciendo un ejercicio de feliz memoria regresa a aquellos días en los que estaba en el pueblo, en su casa con abuela con la que pasa muchas horas mientras sus padres están trabajando, su padre en el campo y su madre en una residencia en el pueblo vecino, su perra la Yesi y, por supuesto, el tiempo vivido con sus amigos Telma e Izan con quienes comparte un verano de juegos, risas y confidencias. Las tardes de calurosa rutina, Nico disfruta de la televisión y es fan seguidor del concurso de baile ¡Fama, a bailar!, del que toma buena cuenta de las coreos que realizan los participantes, sigue atento a las indicaciones y correcciones de Rafa, así como sigue las presentaciones de Paula. Él siente el ritmo, le encanta memorizar los pasos de baile y luego en la soledad de su corral será capaz de emular lo que ha estado aprendiendo frente al televisor; así el baile, se convierte en su secreta pasión y en motor sobre el que su verano girará. Un verano en que la vida se abre paso y el destino comienza a mostrarle los dientes ante la crudeza de la realidad.
Una historia entrañable, una voz y una mirada pura e inocente que nos ofrece un relato iniciático y vital de un tiempo en el que la ilusión y la esperanza son inquebrantables, pese a que la felicidad nunca es eterna y los claroscuros en la vida son como los días de tormenta que rompen la tranquilidad.
En definitiva, una novela deliciosa que os animo a leer; así que disponeros a regresar a los veranos de primeros del siglo XXI y acompañar a este niño que en las puertas de la adolescencia rememora su verano más importante en #Vallesordo
Aunque Vallesordo tiene lugar en un pueblo ficticio, las menciones directas a la segunda edición de Fama, ¡a bailar! sitúan la historia temporalmente en 2009, por lo que las referencias a los smartphones me han resultado un poco anacrónicas. No son muchas pero están repartidas a lo largo de la historia de forma recurrente y me sacaban de la ambientación de pueblo zamorano remoto a finales de los 2000 que tan bien recreada está.
Me ha gustado muchísimo!!! Es un libro super tierno que se lee en nada. Me ha encantado la narración a través de Nico y lo mucho que se inventa las palabras jajajajaj Lo recomiendo muchísimo <333
Nos encontramos ante una obra que, bajo una "pluma brillante", nos presenta a Nico, un personaje que irrumpe en el panorama literario con la fuerza sutil de la inocencia. Este no es un protagonista cualquiera; es una joya que la literatura nos ofrece para recordarnos la belleza que se esconde en las pequeñas cosas.
La voz narrativa, impregnada de la frescura y espontaneidad de un niño, se convierte en el vehículo perfecto para transportar al lector a un escenario de veranos interminables, donde el tiempo se dilata entre juegos con amigos, el calor protector de la abuela y la incondicional compañía de una perrita leal. El autor logra, con maestría, revivir la "simpleza y belleza" de esos días, transformando la lectura en una experiencia sensorial que despierta recuerdos dormidos en el corazón de cada lector.
Pero este no es un simple relato nostálgico. La obra se adentra, con delicadeza y perspicacia, en la exploración de temas complejos y profundos como el "descubrimiento de la sexualidad", la "necesidad de atención" y la "carencia de la misma". La genialidad reside en presentarlos a través de la lente infantil, donde la "comprensión se mezcla con la curiosidad", otorgando a la narrativa una honestidad conmovedora. No hay juicios, solo la mirada pura de un niño que intenta descifrar el mundo que le rodea.
En definitiva, esta obra es mucho más que una lectura agradable; es una invitación a reconectar con la esencia de la infancia, a valorar la importancia de las relaciones familiares y a redescubrir la belleza que reside en los momentos más sencillos. Es un "canto" a la inocencia, un recordatorio de que, a pesar de las complejidades de la vida adulta, la pureza de un verano perpetuo siempre reside en nuestro interior. Un libro que, sin duda, permanecerá grabado en la memoria, invitándonos a mirar el mundo con los ojos asombrados de Nico.
El Billy Elliot de Ejjjjjjjjjjjpaña . Al principio estaba como: "oooootra novela de un niño vozdeviejo como Panza de burro q pereza", pero al de poco el bueno de Nico me calló la boca. Sencilla, bucólica y tan real como la vida misma.
Con Vallesordo no solamente tengo la percepción de haber descubierto a un nuevo talento de la literatura en España, sino que además he tenido la sensación de volver a mí pasado en multitud de momentos y situaciones narrados por el autor durante la trama.
Todo se sucede en Zamora, en un pequeño pueblo rural, allí donde parece que todo el mundo te conoce y nadie te comprende. Eso es lo que le sucede a Nico, el narrador y protagonista de la historia, un niño de 12 años, entrañable y con un enorme sueño por cumplir: ser bailarín. Él tiene que ensayar un baile, aprender una coreografía para presentarse a un concurso de televisión por el que lucha con todo por participar, pero en su casa no hay dinero para una radio y nadie parece querer apoyarlo en su deseo, así que tiene que memorizar la melodía en su cabeza y, desde la soledad del corral de su casa, buscar encontrar esa perfección que le haga alcanzar la cima. Esta es la premisa principal de un libro que, por momentos, huele a soledad e incomprensión, pero en el que también hay muchos instantes de esperanza, de ilusión y de aprendizaje.
Nico nos lo cuenta todo, nos mete en su propio interior para llevarnos con él a todos los paisajes de la novela. A la escuela, a la calle, a su hogar, pero también para hacernos partícipes de sus propias emociones y frustraciones a través de la gente que lo rodea: con sus mejores amigos (Telma e Izan), con sus compañeros de clase o sus profesores, con su propia familia, con sus padres, con su abuela, con su tía o con su perra “la Yesi”. Todos ellos, personas e instantes tremendamente nostálgicos, de aquellos encuentros de antaño con nuestros abuelos, repletos de palabras y vida, mientras nuestros padres hacían otras cosas, de toda aquella reminiscencia hacia los amigos que te quieren por ser como eres y no por cómo deberías ser, a aquellas tardes de barro en el parque, a aquella inquebrantable fidelidad compartiendo juegos, confidencias y, sobre todo, mucha felicidad, de esa que recuerdas para toda la vida y a la que vuelves con tan solo cerrar los ojos.
Una novela que, al menos a mí y por edad, me ha llevado, a través de sus páginas, a los últimos años y veranos del siglo XX y los primeros del XXI, aquellos que ya no existen, y que estremecen todo mi ser, al pueblo de mis abuelos, a su corral, a la Mobylette campera de mi abuelo llena de barro y de polvo, al pajar, a la calle, al campo. En definitiva, una novela que huele a nostalgia, a inocencia, a hogar, a calor, a pueblo, a abuelos, a infancia, a amistad verdadera, a descubrimientos o a emociones. Una evocación vibrante hacia todo lo que ayer fuimos y que hoy forma parte de nosotros de manera inexorable.
CITA DESTACADA: "A veces al día le da por torcerse, y por mucho que tú quieras, no eres capaz de enderezarlo. Tú tranquilo, ya verás como duerme bien esta noche y mañana ni se acuerda de por qué llora hoy"
qué ternura 🥹 si las infancias me remueven, la narración de la infancia de un chico que además de ser diferente es de pueblo y es de zamora ha hecho que lo lea con el corazón encogido. me ha hecho sufrir y ponerme nostálgica pero a la vez ha hecho que disfrute y que me emocione.
inconscientemente también me ha provocado cierto optimismo... pero optimismo del que gusta, del que acompaña a la ingenuidad de unos primeros años de vida que rebosan amor, dulzura y candidez.... no puede ser de otra forma cuando todavía no te han enseñado que es mejor andar con cautela, vivir con cautela, amar con cautela. porque todavía estás ahí: en tus primeros años. para mí, sin duda, las infancias queer tienen más de infancias que de queer y, cuando eso cambia, es que han terminado.
Si hay una cosa que me parece imprescindible en la vida, es no perder la visión del mundo que tienes cuando eres un niño. Por ejemplo, para mí que crecí en el campo es fundamental que de vez en cuando (ocho o diez veces al día… por lo menos) siga siendo ese niño que se pasaba las tardes cazando tortugas en el río, haciendo gincanas en los terrones, escaqueándome de padre para que no me mandara a coger aceitunas, a mirar lo goteros del huerto, a coger piedras o a cualquier otra cosas que se le ocurriera y hacer conciertos estelares delante de una multitud de gatos que se paraban más por ver qué narices le pasaba al humanito berreante, que porque se supieran la letras y eso. Devil cam tu mi, and ji seid… Y ellos ni movían la boca siquiera.
Aunque si queréis haceros una idea de cómo es crecer en un entorno rural, también os podéis hacer amigos de Nico y leer Vallesordo. Porque Nico es más de bailar que de cantar. Es un niño con mucha eneryi que no se pierde ni un solo capítulo de “Fama, a bailar” y que prepara las coreos que salen en el programa y todo.
Nico vive en el pequeño pueblo de Vallesordo y cuando no está viendo su programa favorito y no está bailando, puede que lo encuentres jugando con los amigos. O tal vez en el bar de la rumana. Con su padre seguramente no, porque él solo se preocupa por el campo y su madre… pues bueno, de lo que tiene su madre no se habla mucho, o eso dice la abuela. También es probable que lo encuentres jugando con la Yesi, su perrita. El giro total de los acontecimientos llegará cuando Nico se entere que cerca del pueblo va a haber un casting para el programa junior de Fama, a bailar. Y a ver a quién convence él para que le lleve al casting, que es probablemente lo más super importante que puede pasarte en la vida.
En esta novela tierna, dulce, entrañable y muy divertida ayudaremos a Nico a hacer una redacción para el cole de lo que pasó en ese verano tan especial y por el camino le ayudaremos a sobrellevar la soledad y la falta de comprensión de un niño, los silencios en los que se encierran los adultos, la falta de apego y de cariño, el autodescubrimiento y la extrañeza de vivir en una etapa en la que poco a poco vas dejando de ser niño. Con una voz propia tan original como divertida, Nico será uno de esos personajes que se quedarán abrazados a tu corazón para siempre.
Así que te propongo una cosa: Agénciate un par de latas de Coca Cola (marca registrada y esas cosas) y prepárate para pasar el tiempo que dura este libro bailando de vuelta a la infancia a ritmo de deschanchanté, taconazo, taconazo, bumbumplac, cadera de serpiente y caída final. Se apagan los focos. Aguardamos nerviosos vuestro veredicto. Ya nos contaréis.
Ai, nenes, quin llibre més tendre 😭 En Nico, el protagonista d'aquesta tendra història, m'ha recordat molt a Anne with an E, però en un altre context, ubicat a Vallesordo, un poble de Zamora. És una història narrada des de la veu d'en Nico, un nen de deu anys que fa vida de nen: juga a polis i cacos amb els seus amics i amigues, passa temps amb la seva gossa, la Yesi, també passa temps amb la seva padrina, i també li agrada molt ballar: li agrada molt veure Fama, ¡a bailar!, i a través de la seva vida i les coses que li agraden, podem veure com és ell i com es va formant la seva identitat. Com he dit, el llibre està narrat amb la seva veu i és molt, molt tendre. Hi podem veure la innocència d'un nen, la curiositat, la perseverança, la il·lusió, i també quan sent ràbia o s'enfada, i alguna cosa que li dona pessigolles, però que no sap el que és. M'ha agradat molt acompanyar en Nico en aquest llibre. A més, utilitza un llenguatge molt lleuger, de nen, i això fa sentir-te com a casa i a voler saber més sobre en Nico i sobre les persones que el rodegen. És un llibre que a partir d'ara li recomanaré a tothom perquè és molt tendre, molt bonic i perquè estic segura que moltes persones es poden sentir identificades amb en Nico ❤️
Quin deeeeebut! M'ha agradat molt per varies raons.
Primer, quina veu més elaborada la del Nico. Pensa 100% com un nen, ho transmet, i ens explica moltes coses que ell no enten, però nosaltres com a lectors adults, sí. M'ha recordat molt a la veu de Manolito Gafotas.
La veritat és que donen moltes ganes d'abraçar-lo ♥️
Després, el context millenial, la visió que té del mon dels adults, la vida rural, etc son puntazos. Un nen que se sent diferent enmig del mon rural i que des de la seva innocència i ingenuïtat no comprèn moltes coses que el rodegen.
M'ha agradat molt que tots els anglicismes estan castellanitzats, perquè quan ets un nen pronuncies sense saber el que dius.
Per últim, sento Vallesordo molt a prop, com si fos el meu poble i crec que aixo encara em fa empatitzar més.
Abrazo fuerte a Nico, a Vallesordo, a la abuela, a Telma, a Izan, a la Tía Justi, a La Yesi y en general a todos los personajes que conforman esta historia tierna, sensible y entrañable. Escrita desde la voz de la inocencia de un niño que sueña con algo tan maravilloso como bailar.
Me ha encantado la voz del narrador infantil, viendo el mundo desde los ojos del pequeño protagonista. Está muy bien escrito. Muchísimas vibras de pueblo en verano super bien conseguidas. Al final, todos los twinks tienen problemas estomacales...
Me ha recordado a “El camino”, de Delibes. Aunque, en esta ocasión, se me ha hecho bastante bola. Creo que tiene que ver con el hecho de que solo me haya caído bien La Yesi, a pesar de lo mucho que empatizo y me reflejo en algunas vivencias de Nico. Aún así, el conjunto es enternecedor :)
No es la primera vez que echo pestes sobre el marketing que acompaña a los nuevos lanzamientos literarios (todos los libros son el libro del año, pero nadie se acuerda de ellos en una semana): esto me habría gustado más si lo hubieran promocionado como una primera novela tierna y no como «el brillante debut de un autor llamado a convertirse en uno de los escritores más interesantes de su generación».
Quitando el enfado inicial, sí desprende ternura, me ha gustado cómo retrata el conflicto familiar con una voz infantil y, sobre todo, he conectado con los fragmentos referidos a Fama, a bailar, programa del que fui fan absoluta. Con todo, las expectativas jugaron en contra y se me quedó muy a medias.
Nico, qué niño tan auténtico. Empiezo y acabo esta lectura prendaita de él y sin muchas palabras que le hagan justicia a una obra como Vallesordo, que ahora es mi nueva religión.
Costumbrismo dosmilero pero, para mí, con poco gancho. Demasiado “Fama, a bailar” y poca narrativa. No hay una trama que enganche. El estilo no es especialmente original (aunque creo que lo pretende) y se vuelve algo repetitivo en mi opinión. Esta novela no es para mí.