Bastaba con que se apareciera para que los vendedores salieran arrancando. El suboficial mayor Francisco Arzola llegó a ser conocido como «el Nazi» por la brutalidad con que trataba a sus detenidos. Fue el terror de Estación Central, un hervidero de comercio informal que controló duramente: en 2019 fue condenado a 22 años de cárcel por los delitos de tortura, apremios ilegítimos y falsificación de instrumento público contra tres vendedores y un ex guardia de seguridad. En este libro Felipe González Mac-Conell narra el camino de Arzola en Carabineros y los abusos contra sus víctimas, pero también explora sus vidas retratando un paisaje social organizado en torno a la violencia y marginalidad. Una crónica del caso que conmocionó a Chile y que expone las vulneraciones de un país intensamente desigual.
primera cónica que leo en mi vida. encuentro interesante como se maneja el caso del carabinero de apellido arzola, los relatos que cuentan los vendedores ambulantes de abuso de poder y de tortura en la actualidad. quien sabe si se realizaron estos actos barbáricos ya que no existe una prueba contundente mas que la declaración de los vendedores y de las marcas de golpes y estrangulación. un buen libro recomendable a todo publico. y quiero terminar con una frase del libro , “se hizo justicia a la justicia”
Entrevista breve y ligera. Una nueva evidencia del declive de la Institución de Carabineros, y de que la violencia excesiva e indiscriminada de gran parte de la fuerza policial se ha infiltrado por completo en todos los rincones de Gendarmerías y Comisarías. Agradezco el esfuerzo del entrevistador por plasmar esta entrevista, aunque reitero, quedé con gusto a poco. Me hubiese gustado que se profundizara más en la vida del protagonista, ya que se hizo un repaso muy somero de su niñez y juventud antes de ingresar a Carabineros. Necesito comprender a fondo las razones que llevaron a alguien a convertirse en un ser tan monstruoso. Siento que faltaron más testimonios, pero de parte de todas las fuerzas policiales involucradas, para fortalecer aún más el relato tortuoso de las víctimas. Primera lectura del año. Es una buena entrevista, no es excepcional pero se agradece el trabajo periodístico del autor.
Buen trabajo periodístico, bien escrito. Pudo sí profundizar más en algunos temas como la vida de Arzola (¿cómo alguien se llega a convertir en torturador?), la existencia de la práctica de tortura en Carabineros (Arzola no es un «caso aislado») y el intrigante submundo del comercio ambulante santiaguino.