La Ballena Varada nos lleva de viaje por la costa de Gales. Todo sucede en el año 1938, a puertas de una nueva Guerra, en una aislada isla galesa habitada por pocas familias, aparece una enorme ballena muerta en la playa. Para Manod, la protagonista, una joven curiosa y soñadora, esto significan distintas cosas: un tortuoso presentimiento cargado de sombras y dudas ante lo que esté por venir en la isla, o la posibilidad de hallar una luz en el horizonte que la ayude a escapar del mundo austero y aburrido en el que vive anclada y encontrar un futuro mejor que la lleve hacia a otro lugar.
Ante eso, es la llegada de dos etnógrafos ingleses, dispuestos a experimentar las costumbres, las creencias y las formas de vida de la zona, lo que abre un nuevo mundo para Manod. Al ser ella una chica inteligente y gran dominadora del inglés, Edward y Joan le ofrecen ser su traductora, algo que le abrirá las puertas a un nuevo mundo aún por conocer. Y he aquí el inicio del juego, en ese análisis de vida y de costumbres galesas. Empiezan las malinterpretaciones culturales por parte de ellos, de los estereotipos y de las falsas creencias. Con el tema de la ballena varada candente entre los pocos habitantes de la isla, Manod deberá tomar decisiones cruciales para ella, para su família y para todos esos vecinos a los que aprecia con todo su corazón.
Ante la premisa de esta novela, nuestra protagonista nos presenta en primera persona su vida junto a su padre y su hermana pequeña, Llinos, por la que siente gran apego y devoción, sobre todo desde la muerte de su madre hace unos años. Es todo ese deber que siente hacia su familia el que hace de ella una chica cargada de responsabilidades y actitud. Entrañable, aplicada y especial, Manod nos lleva de la mano por una historia pausada y tranquila, y hacia su madurez como persona, justo en el momento en el que debe aprender de todo cuanto le sucede y a saber tomar decisiones cruciales para ella y para sus vecinos.
Elizabeth O'Connor nos regala una lectura entrañable, de esas que arropan y encogen, y en la que vamos a aprender muchas cosas. Ante lo duro de la vida en la isla, la soledad e incertidumbre para los más pequeños, la escritora nos ofrece una historia profunda en la que ahonda en las dudas, en las elecciones vitales de vida o sobre la família.
La playa, el mar, la arena, las barcas, la sal, la marejada, el salitre, todo le da un aire de verano increíble al libro. Lo abres, te adentras en él y quisieras que la estancia ahí fuera mucho más larga. Es cierto que se acaba pronto, es un libro corto, pero estoy seguro que estarás encantado de haberte subido a él.
"Después del verano, el frío da media vuelta y se deja caer como una roca. Las aves desaparecen una por una. Abandonan los nidos de los acantilados con los huevos todavía dentro. En el otoño, el mar bulle como una olla al fuego. Los pájaros se van y el verano con ellos."
VALORACIÓN PERSONAL: 9'5/10