Para mí, este libro es un libro de filosofía, pero lo mejor es que no necesitas ser filósofo ni tener mucho conocimiento de filosofía para disfrutarlo. Es ameno, cercano, y plantea cuestiones profundas sin hacerse pesado. Toca muchos temas, algunos que no esperaba para nada, como el silencio, el erotismo, y el que mas me sorprendió: el paraíso (en la tierra).
Cuando leí por primera vez de que iba, me pareció un libro duro por el argumento que presenta, una madre a la que le diagnostican un cáncer terminal teniendo a una criatura de pocos meses, uff... Ese argumento me echó para atrás. Pero volvió a aparecer por casualidad en recomendaciones y decidí darle una oportunidad. Aunque el punto de partida es duro, el libro es interesante y no se regodea en la parte dramática ni se centra en la enfermedad. Son los capítulos sobre ciertos cuestiones vitales que una madre filosofa quiere dejarla por escrito a su hija sabiendo que la queda poco tiempo. Obviamente el tema de la muerte, el tema de: "dicen las estrellas que los fugaces somos nosotros", esta presente, pero al igual que esa cuestión, muchas otras y muy interesantes.
A modo personal y como curiosidad diré que una de las cosas que tenia en cuenta cuando lo leía era que, aunque narra la historia íntima de una mujer — narra con honestidad sus emociones, sus venganzas, secretos familiares, creencias...—, está escrito por un hombre. Y, sinceramente, en algunos momentos no me lo creí del todo. Leer el capitulo de la seducción y el erotismo merece la pena, y darle una vuelta. A mi me gustó pero aunque no supiera que el autor era un hombre creo que lo hubiese adivinado.
Lo que más me ha gustado es que, igual que las ideas, los personajes tampoco son planos. Son complejos, llenos de matices, imperfectos... interesantes.
Me he quedado con ganas de más filosofía, el libro me ha despertado la curiosidad!