¿Qué sucede cuando una brillante filósofa convierte su biografía en una obra maestra? Por el autor de El arte de pensar, Filosofía ante el desánimo e Incompletos Más de 100.000 lectores
Tras una vida de esfuerzo y tenacidad, Eva, a sus cuarenta y tres años, logra alcanzar los dos objetivos que se había ser catedrática de Filosofía, ganándose el respeto del gremio con una trayectoria profesional brillante, y ser madre. Lo demás pasa a un segundo plano, incluido un divorcio que la deja sola con una bebé de año y medio. Al poco tiempo le diagnostican un cáncer terminal que acorta su esperanza de vida a unos meses. A partir de ese momento, Eva decide centrar todas sus energías en un único propó construir el mejor legado posible para su hija, echando mano de sus conocimientos filosóficos y de su biografía.
Las conversaciones con su cuidador, la historia familiar, la relación con sus amantes o los diarios que guarda desde que tiene nueve años le servirán para dar forma al último libro que escribirá antes de morir y que pretende ser una brújula que ayude a su hija Lucía a orientarse en la vida. A lo largo de esas páginas reflexionará sobre temas como la sinceridad, la culpa, el castigo, la seducción o la soledad.
Una novela profunda y conmovedora que pone la filosofía al servicio de la vida.
He leido este libro en la madurez, cuando el alma empieza a volverse más selectiva con el ruido, y el pensamiento busca raíces, no aplausos.
Una mujer educada no es un libro que instruya: es un libro que despierta. No grita, no impone, no adoctrina. Propone. Invita. A veces interroga. Otras veces abraza. Pero siempre, siempre, respeta.
Me encontré en sus páginas como quien se ve en un espejo pulido por años de estudio, de contradicciones, de silencios pensativos. No busca definir a la mujer educada, sino ofrecerle una hoja en blanco para que se piense desde sí, y no desde lo que otros esperan. "La mujer educada no responde al perfil de la excelencia por exigencia, sino por resistencia."
He sentido que este libro no es sólo filosofía: es refugio y es trinchera. Es la voz de quien comprende que la educación no es acumular saber, sino aprender a habitarse con dignidad y sentido.
Una lectura que habría sido distinta si la hubiese hecho en la juventud. Entonces habría aspirado a ser esa mujer educada. Hoy, la reconozco en mí. Aún en construcción, pero más entera. Más libre.
Eva acaba de alcanzar su propósito vital: ser la catedrática de filosofía más joven y ser madre. Sin embargo, un cáncer terminal pone el contador a cero en su vida.
Siguiendo las palabras de Italo Calvino decide encontrar un nuevo designio en ese infierno: transmitir a su hija sus conocimientos en filosofía. Ya que la enfermedad le arrebataba cruelmente el poder verla crecer, quería contribuir de alguna manera a su educación con reflexiones sobre la soledad, la crueldad, la soledad o la seducción. Necesitaba dejarle un faro, una guía a la que aferrarse.
Me ha gustado bastante, quería conocer más sobre la vida de Eva y su entorno. No ha caído en el pastel ( cosa que con un argumento así era fácil) y me ha hecho reflexionar, lo recomendaría.
Buena forma de aterrizar conceptos filosóficos sin tener que explicarlos en lo más mínimo, solo narrar una historia con el poder comunicativo de los actos humanos y sus justificaciones. Los personajes se construyen a través de sus hechos, no de sus descripciones. En esas pequeñas acciones encuentras toda la filosofía del mundo.
Cuando te descubren un cáncer terminal siendo una madre divorciada de un bebe, el tiempo adquiere otra dimensión. A través de grandes filósofos Eva nos va dejando grandes reflexiones acerca de las cosas importantes de la vida. Este libro trata del sentido, de equilibrar la balanza, de los grises y el ¿por qué nos comportamos como nos comportamos? Y sobretodo de los cuidados, de tener a alguien a tu lado que no te juzgue, que te acompañe y que te tienda la mano cuando tu no puedes más. Ha sido un viaje triste, pero lleno de ternura. Cuando no queda tiempo para cometer más errores, esconderse tras una máscara, solo queda abrirse en canal y dejarse ver. Un libro totalmente recomendable que volveré a leer seguro.
Imagina que acabas de ser madre y, a los pocos meses, te detectan un cáncer que solo te dejará vivir un tiempo que desconoces.
Esta situación es la que se le presenta a la protagonista de este libro, Eva. Una doctora en Filosofía que decide escribir un libro para su hija Lucía. En él le habla de lo que se ha encontrado en la vida y cómo lo ha enfrentado ella desde su perspectiva ética.
Su cuidador, graduado en Psicología, nos cuenta cómo ve a Eva y va conociendo poco a poco la vida de una filósofa, cuyo único objetivo es terminar el libro.
Ha sido una historia emotiva, cargada de pensamiento crítico y mucho dolor.
Me ha encantado, aunque el final ha sido un poco rápido.
Para mí, este libro es un libro de filosofía, pero lo mejor es que no necesitas ser filósofo ni tener mucho conocimiento de filosofía para disfrutarlo. Es ameno, cercano, y plantea cuestiones profundas sin hacerse pesado. Toca muchos temas, algunos que no esperaba para nada, como el silencio, el erotismo, y el que mas me sorprendió: el paraíso (en la tierra).
Cuando leí por primera vez de que iba, me pareció un libro duro por el argumento que presenta, una madre a la que le diagnostican un cáncer terminal teniendo a una criatura de pocos meses, uff... Ese argumento me echó para atrás. Pero volvió a aparecer por casualidad en recomendaciones y decidí darle una oportunidad. Aunque el punto de partida es duro, el libro es interesante y no se regodea en la parte dramática ni se centra en la enfermedad. Son los capítulos sobre ciertos cuestiones vitales que una madre filosofa quiere dejarla por escrito a su hija sabiendo que la queda poco tiempo. Obviamente el tema de la muerte, el tema de: "dicen las estrellas que los fugaces somos nosotros", esta presente, pero al igual que esa cuestión, muchas otras y muy interesantes.
A modo personal y como curiosidad diré que una de las cosas que tenia en cuenta cuando lo leía era que, aunque narra la historia íntima de una mujer — narra con honestidad sus emociones, sus venganzas, secretos familiares, creencias...—, está escrito por un hombre. Y, sinceramente, en algunos momentos no me lo creí del todo. Leer el capitulo de la seducción y el erotismo merece la pena, y darle una vuelta. A mi me gustó pero aunque no supiera que el autor era un hombre creo que lo hubiese adivinado.
Lo que más me ha gustado es que, igual que las ideas, los personajes tampoco son planos. Son complejos, llenos de matices, imperfectos... interesantes.
Me he quedado con ganas de más filosofía, el libro me ha despertado la curiosidad!
A pesar de que el planteamiento me resulta interesante no comparto algunos de los grandes temas que se exponen en el libro. Y es que, aunque se presenta como una novela de ficción, se percibe como una guía ética sobre distintos dilemas de la vida, con la que no pocas veces he discrepado. Hay ideas y actitudes que me resultan difíciles de aceptar, sobre todo por la forma en que se justifican ciertas acciones y se idealizan personajes que, en mi opinión, no son precisamente un ejemplo.
Creo que la idea de base es buena y de hecho, toda esa parte de intercambio entre la protagonista y su cuidador, aunque a veces le falte autenticidad, aligera la narración y va creando contexto para la exposición que viene a continuación. Me resultaron interesantes algunas cartas como la de la sinceridad o la de la culpa, pero a partir de ahí me fui desconectando de muchos de los postulados que se plantean, sobre todo teniendo en cuenta que más que una novela estamos hablando de un recurso para exponer una serie de planteminentos éticos ante los conflictos de la vida. Me sorprende especialmente la valoración tan sumamente ejemplarizante que hace de la madre, a la que yo veo como una persona más bien poco de fiar; obviamente no con aquellos que comparten sus mismos objetivos, pero sí con los otrs que se crucen en su camino y no se plieguen a sus deseos. Es alucinante que lo que le hizo a la vecina con las cartas no se considere algo cruel; quizá pueda comprenderse en una niña, pero no defenderlo como algo de lo que sentirse orgullosa- En una sociedad, por desgracia, el daño que se causa al otro viene con frecuencia de que uno necesita vengarse para "equilibrar la balanza", pero si lo aceptamos como una manera válida de actuar y educamos a nuestros hijosen eso, no podemos extrañarnos de que ocurran cosas tan graves a veces como ciertos asesinatos. Eso por no hablar de la prepotencia de juzgr el mundo sólo desde el propio punto de vista. En fin, no comparto que sea un buen manual de ética para vivir con los otros, quizá para situarse en un plano ventajista sí lo sea.
El libro tiene destellos interesantes, pero también algunas ideas que ya han sido muy abordadas, con un tratamiento similar (alguien que está al borde de la muerte y desea dejar un legado útil a su hija); entonces el lugar común se asoma.
La protagonista sabe que tiene poco tiempo de vida, es una intelectual reconocida y recientemente se había convertido en madre. Es divorciada. Y tiene un cuidador con el que congenia y vuelve su confidente.
Ella decide escribir un libro dirigido a su hija. Y aquí la estructura de la novela se vuelve predecible. La autora va narrando momentos temáticos en la vida de la protagonista e inmediatamente después inserta un supuesto capítulo del libro que escribe y se refiere a ese tema. Esa estructura se repite durante toda la novela. Es aquí donde la novela suena a libro de autoayuda y es poco estimulante. Aunque hay que reconocer que algunas ideas vertidas son muy atractivas. Por ejemplo cuando la protagonista refiere a su propia vida sexual sin censura.
En algún momento, la protagonista le pide abiertamente sexo a su cuidador, considerando que está a punto de morir y quiere disfrutar mientras tanto. También, en otro momento, le pide que la ayude a morir, puesto que sabe que al final llegarán dolores intensos e insoportables.
Entonces, por una parte, no me gustan mucho los libros que son creados como medios para dejar un mensaje, cuando son usados como meros pretextos para tratar de aleccionar sobre algo. Aunque reconozco que hay ideas muy interesantes.
Hay una reflexión que me parece urgente. Morir con dignidad. A nuestra sociedad le urge decidir al respecto. Todos tenemos derecho a morir en las mejores condiciones posibles, no tenemos por qué soportar circunstancias extremas de deterioro solo porque debemos esperar a morir por causas naturales ("hasta que dios lo decida").
José Carlos Ruiz nos invita a reflexionar sobre el verdadero significado de la educación y su impacto en la construcción de la identidad femenina en la sociedad contemporánea. A través de un análisis filosófico y cultural, el autor examina cómo la educación va más allá de la simple acumulación de conocimientos y se convierte en una herramienta de emancipación, pensamiento crítico y autodeterminación. Aborda cuestiones fundamentales sobre la relación entre educación y libertad, explorando cómo los modelos educativos han influido en la manera en que las mujeres se perciben a sí mismas y son percibidas por los demás. También plantea la necesidad de una educación que fomente la autonomía, la reflexión y la capacidad de tomar decisiones propias, en lugar de simplemente seguir patrones impuestos por la tradición o la sociedad. Uno de los puntos más interesantes del libro es su capacidad para mezclar teoría filosófica con ejemplos prácticos y referencias culturales accesibles, lo que lo convierte en una lectura enriquecedora tanto para quienes ya están familiarizados con la filosofía como para aquellos que buscan un primer acercamiento al tema. En definitiva, es un libro que desafía ideas preconcebidas y abre un espacio para el debate sobre la importancia de la educación en la formación de una sociedad más equitativa y justa. Es una obra recomendada para cualquier persona interesada en la filosofía, la educación y los estudios de género.
Es una novela calmada. El interés del ensayo y de la historia personal se mantienen a la par, aunque hay veces que gana la historia y crece la curiosidad de ver cómo sigue la relación entre la protagonista y el celador. Pero el autor no continúa; sigue en su conducta pro-ensayo. Me gusta que, en parte, este también se extienda a las conversaciones, porque resulta muy natural. Qué hay más típico que reflexionar con una persona: discutir, sobre temas filosóficos en este caso, desde perspectivas diferentes. Es un recurso, el de la discusión larga y desarrollada, que no se ve a menudo en las novelas, o al menos no en las que he llevado consumiendo, y es una pena. Tal vez lo cataloguen de "monologuista", pero he ahí la diferencia entre discusión y monólogo: hay dos opiniones que intentan refutarse mutuamente, y eso genera interés. Es un duelo intelectual. Me alegro de que el autor haya optado por eso. Si no, no sería filosofía. Hay muchos tipos de moral, y muchas formas de pensar. Hace honor a la materia sobre la que profundiza. Quizá me he quedado con ganas de saber más sobre esa relación tan bonita que se ha construido. El autor ha conseguido que se llegue lo suficientemente lejos para ello. Pero bueno. Me conformo con haberlo presenciado. He subrayado unas cuantas frases y palabras de las enseñanzas.
El punto de partida me resultó muy interesante: una profesora de Filosofía, la más joven en convertirse en catedrática de la universidad en la que trabaja, es diagnosticada con un cáncer terminal que acabará con ella en pocos meses. Hasta aquí nada nuevo, pero lo que el autor se propone es emular las famosas Cartas a Lucilio de Séneca en una versión contemporánea, con todo lo relevante que su protagonista, Eva, ha aprendido a lo largo de su vida. El objetivo del personaje es dotar a su hija de aquellas lecciones que jamás podrá darle. El punto de vista es el de su cuidador, que nos narra cómo son los últimos días de Eva y el desafío que supone escribir este último libro.
Como he señalado, el esquivo concepto de la muerte siempre atrae mi interés, pero en este caso creo que el autor incurre en demasiados clichés y lugares comunes sobre lo que podría suponer este momento. En cuanto a las enseñanzas filosóficas, esperaba algo mucho más elaborado y reflexivo, pero hay abundante teoría introducida de forma forzada, que dudo pueda servir de algo a una niña que jamás conocerá a su madre. Lo que podría haber sido un hermoso tratado filosófico y literario (¿acaso pueden separarse?) se convierte en una serie de ejercicios superficiales de reflexión que pueden interesar a cierto público, pero que no van mucho más allá.
Tiene ideas y reflexiones interesantes sobre la educación, la familia y la superación personal. En ese sentido, no me ha parecido una mala lectura y reconozco que plantea temas importantes y que invitan a pensar.
Aun así, no ha terminado de convencerme. El principal problema para mí ha sido la protagonista: aunque su historia es dura y llamativa, su forma de ser y muchas de sus decisiones me han resultado bastante cuestionables. Hay actitudes suyas que no me han gustado nada y que, sinceramente, me cuesta ver como un buen ejemplo, sobre todo para una niña o alguien joven.
En resumen, es un libro interesante para reflexionar y debatir, pero no una lectura que me haya entusiasmado ni que recomendaría sin reservas.
Un libro desconocido para mí y que me ha sorprendido gratamente, sin duda muy recomendable. Una mujer, catedrática de filosofía y que reciente ha sido madre, es diagnosticada de una enfermedad terminal . Ya no podrá ver crecer a su hija, acompañarla durante la infancia, la adolescencia y el resto de su vida. Decide escribir un libro para Lucía, un libro lleno de cartas con consejos y lecciones de vida. A través de la filosofía, explicada de una forma muy sencilla y cercana, habla a su hija sobre la culpa, la injusticia, la sinceridad, el respeto y otros valores a tener en cuenta para tener una vida plena y feliz.
Me lo regalaron y he tardado un fin de semana en leerlo del tirón, mañana y tarde, dos días enganchada y muy afectada por todo lo que he leído. Vaya personajes tiene este libro, vaya mujeres. Pensé que sería una historia débil orientada a justificar la filosofía, pero nada de eso, más bien al reves, la vida de Eva no tiene desperdicio y apostaría a que gran parte de ella es real. Reconozco que me ha dejado bastante tocada, tanto emocionalmente como intelectualmente. HE dejado el libro en la mesita porque tengo intención de releerlo, muchas ideas quiero rumiarlas bien. Muy recomendable.
Empecé La mujer educada con interés, pero terminé dejándolo. El libro se inclina demasiado hacia la reflexión filosófica y el discurso teórico, lo que hizo que la lectura se me volviera pesada y poco atractiva. El tema es interesante y relevante, pero la forma en que está desarrollado resulta densa y, en momentos, aburrida. Más que una narración que atrape, se siente como una acumulación de ideas que no logran sostener mi atención como lectora. Probablemente sea un libro adecuado para quien disfrute de lecturas más filosóficas o ensayísticas, pero no fue para mí en este momento.
El contenido del libro en sí me ha gustado, independientemente de si a veces estaba más o menos de acuerdo con las acciones de la protagonista. Sin embargo, ha habido ciertos momentos donde el diálogo se me ha hecho pesado por su falta de naturalidad. Sentía que el autor quería llegar de un punto A de la conversación a un punto B de "cualquier manera" durante varios puntos de la parte narrada por el cuidador. Aun así, el concepto general de la obra, las referencias y las cartas a Lucía me han merecido la pena.
Me ha parecido un libro de una originalidad preciosa. Una historia muy potente con unos personajes maravillosos que te acompañan después de leído. La vida de Eva, la protagonista, es sencillamente espectacular. Los planteamientos filosóficos que ella plantean son muy muy profundos. Es una novela que se lee con una facilidad pasmosa pero que tiene un estilo muy cuidado. Me ha sorprendido gratamente.
Pues confieso que lo compré con algo de reparo porque hasta ahora, los libros de José Carlos Ruiz me habían encantado pero eran todos ensayos. No tenía mucha fe en que fuese capaz de hacer una buena novela. Pero la verdad es que he tardado dos días en devorarlo. Y eso que he subrayado mil cosas que me han parecido bellísimas. La historia es real como la vida misma pero lo que me ha fascinado son los personajes. Eva es una mujer increible pero es que su madre es tremenda y su padre es una hombre tan singular, en fin, que es un libro que voy a releer porque me he quedado con ganas de pensar un poco más en las cosas que dicen. COnfieseo que me ha afectado bastante, quizá porque tengo a seres queridos en una situación parecida. Por cierto, no se habla del estilo, pero es que está muy muy bien escrito. Frases muy cuidadas que dan gusto leer. En fin, que espero que no tarde mucho en sacar otro libro.
Casi que me gustó más esta novela que sus ensayos, o, por lo menos, la leí con más entusiasmo. Me parece sencillamente magistral el modo en el que se construyen los personajes. Y hay algunas escenas en la novela que se te quedan grabadas durante varios días. Está muy bien escrita, fluye muy bien y la historia hace que quieras seguir leyendo con avidez. Me encantó.
Me ha chiflado!! Una mujer de 40 años que se va a morir y escribe un libro a su hija para enseñarle todas las cosas de la vida que le hubiese gustado enseñarle en vida. El contenido de sus reflexiones, tremendo. Pero la narrativa desde el punto de vista del cuidador de la mujer le da un toque especial también. Recomendadisimo ♥️
Interesante. Enfrentarse a la muerte, conocer que vas a morir en una fecha próxima condiciona en la protagonista una reflexión sobre su vida, su entorno y ayudándose de la Filosofía escribe unas cartas a su hija para acompañarla en su vida.