La memoria se transmite de padres a hijos. El odio también
Leticia Sierra nos atrapa con un thriller que noquea al lector, ambientado en la siempre impactante cuenca minera asturiana.
Asturias, valle minero de Turón, 1995. En mitad de la nada, en una carretera secundaria, aparece el cadáver de un anciano muy poco querido en el pueblo en posición de penitente, con las manos y la lengua cortadas y un tiro en la nuca. Como único testigo, Tomasín, un discapacitado que no puede comunicarse, en estado de shock. Cuando la pareja de guardias civiles, Daniel Caicoya y su compañero Jesús Arias, comienzan a tirar del hilo, enseguida sospechan que las razones del asesinato se remontan a cincuenta años atrás: una brutal venganza. Todo gira alrededor del Pozo Fortuna; pero el pueblo calla, incluido el padre de Daniel, Matías, un exbarrenista de la mina que lleva diez años sin hablar a su hijo, incapaz de asumir que este eligiera ser guardia.
Leticia Sierra was born in 1972 in Oviedo, Spain. She studied journalism at the Pontifical University of Salamanca and then worked for the publications La Nueva Espana, La Voz de Asturias, El Comercio and Tribuna de Salamanca. She has also collaborated with the radio stations COPE in Salamanca and Cadena SER in Madrid. Today she no longer practices the profession of journalist. She lives with her husband and their daughter in Noreña, Asturias.
Cada novela que leo de esta autora me gusta más que la anterior, y con ésta se lleva las 5 estrellas, por una novela con tintes de investigación histórica en el asturiano valle de Turón, que me ha parecido redonda de principio a fin. Acompañamos a los protagonistas en dos líneas temporales, una en plena posguerra, donde se relatan los ajusticiamientos en el pozo hoy llamado Fortuna, y otra en la actualidad, en la que aparece un cadáver terriblemente mutilado que da comienzo a una investigación (que como es habitual en la autora es sencilla y envolvente, con todo bien atado), y te sumerge en una vorágine de venganzas y hechos estremecedores (que ponen verdaderamente los pelos como escarpias con la base histórica real que se documenta al final) y me ha tenido leyendo sin respiración hasta su (impecable) conclusión. No puedo más que recomendárosla, Leticia tiene la capacidad de empaparte de lo peor del ser humano en las personas más normales, así, como quien no quiere la cosa.
La tierra oculta secretos, tramas oscuras que rozan lo siniestro y se perpetúan en el tiempo, marcando el destino de las personas. Esta es más que una novela de intriga; es una crónica descarnada de una época lúgubre de la historia de España, donde por pensar diferente, eras condenado no solo a muerte, sino también al olvido. Lo que oculta la tierra transcurre en los años 90, en un pueblo minero que carga con un doloroso pasado de muertes, de apropiaciones y de atropellos. Un crimen atroz despierta viejos fantasmas que no descansan en paz. Intriga que nunca decae y personajes bien perfilados hacen de esta novela una obra que entretiene e interpela. Por más que intuyera quién se ocultaba detrás de la mano ejecutora, la disfruté muchísimo.
Libro leído en conjunto con el Club de Lectura La Estantería. Un placer debatir y charlar sobre la novela con el grupo.
Cuando me recomendaron este libro, intuí que me gustaría (yo soy bastante de thriller) pero tiene bastante más que la trama en sí, que está bien pero lo cierto es que el desenlace lo sospeché antes de alcanzarlo y no soy de los más perspicaces, pero le he dado esta puntuación por el trasfondo y la ambientación. Lo merecen.
Una sólida base de historia asturiana sirve como cimiento para esta novela, sobre la cual se construye una trama policial y de investigación que me ha convencido bastante.
La historia se divide en dos líneas temporales: una en 1940, en plena posguerra, y otra en 1995, donde aparece un cadáver.
El infierno no puede ser peor que el Pozo Fortuna, y a través de sus personajes, esta novela muestra el lado más cruel de la sociedad de la época: la brutalidad de quienes ostentaban el poder y el dinero, la falta de humanidad. El pasado no se olvida y deja heridas difíciles de cerrar. Hay brasas que nunca se apagan.
La investigación policial es sencilla y fácil de seguir. Aunque intuía algunas cosas, el final me ha sorprendido; todo queda bien atado y explicado. La historia tiene muchos diálogos, lo que la hace bastante dinámica.
¿Y qué es lo que hace que esta novela te ponga los pelos de punta? Está basada en hechos históricos reales. Silencios que han durado demasiados años, secretos familiares, penurias y drama.
Para mí, siempre es un acierto leer a Leticia Sierra. Sus historias te sumergen en la oscuridad del ser humano y en la eterna lucha entre el bien y el mal. Un gran plus es toda la parte histórica.
Iba a ser un tres estrellas, pero tras leer la nota de la autora, subo a cuatro. La trama y la manera de narrarla me han resultado correctas, sin más, pero al conocer todo el trabajo de documentación y lo bien tratado que está el contexto histórico, me veo obligado a subir la valoración. Agradezco y admiro cuando un autor da un plus a su obra y no se queda en lo sencillo. Y ojo, que no desmerezco obras que no se encuadran en parajes reales, escribir un libro es harto complicado y son cientos los matices que lo dotan de valor. En este caso, quiero resaltar este trabajo y lo bien que encaja en la obra.
Lo que oculta, en esta reseña, el libro, es una historia sobre asesinatos, cuya motivación pronto descubrimos que viene de mucho más atrás en el tiempo. Los capítulos que la autora coloca en el pasado, no dejan mucho margen a la duda. Sí bien, al principio me resultó difícil ver por dónde iban los tiros, poco después de la mitad del libro, descubrí el pastel. No es algo bueno ni malo para mí. Simplemente le quita un poco de gracia al final de la lectura y leí los últimos capítulos solo para averiguar cómo llevaba al desenlace a los personajes.
Lo menos positivo a mí parecer fue la presentación de demasiados personajes, muy de golpe. Los ocho o más integrantes del grupo de amigos me abrumó por momentos, y me costó demasiado hacerme con las relaciones entre unos y otros. Noté como muchos de ellos solo estaban ahí para despistar y crear dudas. Una vez cumplida su misión, desaparecen sin más.Y el conflicto familiar y su solución me pareció mal llevado, con una resolución demasiado facilona y sin aportar valor al conjunto.
La escritura es correcta, como de manual. De nuevo, esto tiene mucho mérito, no lo niego. No es fácil juntar cuatrocientas páginas con una prosa consistente, pero he echado en falta algo de emoción, de humor,... Sí leyese otro libro de la autora sin saber que es suyo, sería incapaz de reconocerla. Por decirlo de alguna manera, creo que le falta personalidad en su voz.
Con todo, es un libro que puedo recomendar a los amantes del género, en especial a los que no piden la cuadratura del círculo o ritmos vertiginosos en detrimento de un buen contexto. Seguiré de cerca a la autora y seguro que volveré a leer algo suyo.
Es la primera vez que leo a la autora y me ha ganado por completo. Que ambientación de Asturias más buena, el tema del rincón fortuna y el régimen aunque duro, me ha resultado súper interesante. Los personajes tanto principales como secundarios están súper bien perfilados, su forma de hablar etc... La trama en sí engancha desde el principio, yo adiviné parte del final pero el resto me pilló por sorpresa totalmente. Con ganas de leer más de la autora.
Me ha encantado, aún sin saber que la historia es una mezcla de hechos reales con hechos ficticios. Una historia con hechos atroces transcurridos en nuestro país. Me enganchó desde el principio. Escrito en dos líneas temporales con 50 años de diferencia. Una historia de torturas, abuso de poder y venganza. Una historia negra, de fácil lectura por la gran cantidad de diálogos. He leído las 3 obras de la autora y nunca me defrauda 9.5/10
4.5⭐️ Lo que oculta la tierra es un thriller, pero su contexto histórico y familiar lo vuelve mucho más profundo. La guerra dejó un rencor que se mete en cada relación, y ese pasado pesa tanto como el misterio central. La ambientación rural refuerza esa tensión silenciosa, donde los secretos familiares y las heridas heredadas importan tanto como la investigación. Una historia que engancha, pero también duele.
Personajes estereotipados y exagerados hasta el histrionismo y que hacen que se pierda verosimilitud con esa exageración. El tema ya lo conocía como también la lucha de los mineros en la cuenca. Todo esto es terrible y muy interesante a nivel histórico pero para eso que hubiera escrito un ensayo o un libro histórico....y no haber engañado al lector diciendo que es una novela policial/intriga/thriller. Y una novela de ese género bastante mediocre y mal hilada en comparación con sus dos libros anteriores, que sí me gustaron mucho. Lo dicho, si quiere hablar de historia, de política y de atrocidades reales cometidas, que escriba otro género de libros, pero que no nos engañe con tramas tan desdibujadas puestas al servicio de otra cosa.
Si ya me gustaba Leticia desde que leí Animal y Maldad, ahora estoy prendida de su prosa. En esta tercera novela he notado un cambio impresionante en la forma de contar esta historia real mezclada con ficción, me ha tenido hipnotizada. 😵💫
Me ha gustado muchísimo la manera de abordar un tema tan delicado como son los crímenes ocurridos durante la guerra civil, cuando los vecinos denunciaban a sus vecinos y amigos por mil razones, venganza, miedo, codicia, sin olvidarse de que el papel más importante y a quien no debemos olvidar, las víctimas. 😓
Ha ido entretejiendo una historia con otra sin darme cuenta de que al final, efectivamente, nada es lo que parece, que todos pueden ser tanto sospechosos como asesinos y que, a veces, los buenos no son tan buenos, ni los malos son tan malos. 🤷🏻♀️
Me he dejado guiar por sus palabras envueltas en aire de misterio y dolor, siguiendo muy de cerca a Daniel, su tío Paulino y su compañero Jesús, guardias civiles encargados de investigar el caso de asesinato, junto con el forense que me ha parecido todo un personaje. 🤭
Brutal documentación que me llevará a conocer el valle de Turón muy pronto, a través de la senda, a presentar mis respetos en el pozo Fortuna o simplemente a comer en Casa Migio, lo que sí tengo seguro es que me llevaré a todos los personajes de este libro, incluidos Matías, Lina, Rosa, Sara y Paco. ⛏️
Y por último, un final que no me esperaba ni de lejos y que me ha dejado con sentimientos encontrados, aunque finalmente me termino decantando por Paulino con todo el respeto hacia los que se inclinan hacia el lado de Daniel. 🙏🏻
Me quedo con esta cita " Se pueden cerrar los ojos para aplacar conciencias, usar escombro y alquitrán para esconder vergüenzas, pero la voz de los muertos siempre suena más alta " 🥹
¿Lo has leído o piensas leerlo? Me gustará saber tu opinión 💭
Si te ha gustado mi reseña búscame en IG soy @vib_reads ☺️
Previsible, lento y con una ambientación poco creíble. Tenía el material perfecto este libro para convertirse en algo mucho más potente, pero se ha quedado en nada.
Leer una de las novelas de Leticia Sierra siempre es penetrar en el lado más oscuro del ser humano e intentar hallar, incluso llegar a encontrar, motivaciones de peso por los que cualquiera podríamos convertirnos en crueles y despiadados asesinos. A veces solo hay que tocar la tecla correcta para que se active la bomba.
Nos trasladamos al valle minero de Turón en el año 1995. Un vecino del pueblo, conocido por todos y muy poco querido, aparece asesinado con un tiro en la nuca en las inmediaciones del Pozo Fortuna. Su cadáver está colocado de tal manera que da la sensación de estar rezando. El asesino no se ha conformado con quitarle la vida sino que le ha cercenado la lengua y las manos. Tomasín es el único testigo de los hechos, pero entre la conmoción de lo vivido y su discapacidad, que le imposibilita comunicarse con normalidad, no se logrará allanar fácilmente el camino hacia la verdad.Daniel Caicoya y Jesús Arias, enviados desde la capital asturiana, serán los guardias civiles encargados de esclarecer los hechos. Para Daniel no será nada fácil regresar al pueblo que lo vio crecer y tener que interrogar e investigar a los que un día fueron sus vecinos, sobre todo cuando sus pesquisas lo llevan a meter las narices en uno de los suceso más negros de la historia del valle donde el odio acampaba a sus anchas.
Una novela trepidante, altamente adictiva y cargada de tensión que lleva al lector a replantearse sus propios principios morales. La ambientación, conociendo como conozco el emplazamiento, es fabulosa y muy realista, no sólo por las descripciones de los parajes sino también por la de sus gentes.
Ha sido una lectura deliciosa que he disfrutado de principio a fin e incluso me ha emocionado encontrarme entre sus personajes a una persona muy querida que ha marcado a varias generaciones de turoneses.
Lo que oculta la tierra, la nueva novela de la escritora asturiana Leticia Sierra, a la que ya conocimos por libros como Animal y Maldad, nos lleva en esta ocasión al valle minero de Turón, Asturias, ambientado en 1995.
En mitad de la nada, en una carretera secundaria, aparece el cadáver de un anciano muy poco querido en el pueblo en posición de penitente, con las manos y la lengua cortadas y un tiro en la nuca. Como único testigo, Tomasín, un discapacitado que no puede comunicarse, en estado de shock. Cuando la pareja de guardias civiles, Daniel Caicoya y su compañero Jesús Arias, comienzan a tirar del hilo, enseguida sospechan que las razones del asesinato se remontan a cincuenta años atrás: una brutal venganza. Todo gira alrededor del Pozo Fortuna; pero el pueblo calla, incluido el padre de Daniel, Matías, un exbarrenista de la mina que lleva diez años sin hablar a su hijo, incapaz de asumir que este eligiera ser guardia.
A medida que investiga el crimen, Daniel descubre secretos oscuros relacionados con el Pozo Fortuna, que durante la posguerra se convirtió en una fosa común.
Primer libro que leo de Leticia u¡y tengo que decir que he quedado muy satisfecha con esta historia, desde la forma de introducir los personajes, la ambientación tanto de los años noventa como de los años cuarenta y los capitulos cortos, hacen de este libro una lectura ideal para desconectar y pasarlo biej con su lectura.
En conclusión, Lo que oculta la tierra explora temas de memoria, resentimiento y familia, mientras retrata la vida en una comunidad marcada por la represión franquista. Además, Leticia hace un gran homenaje a los mineros del valle, destacando la importancia de la memoria histórica.
Premisa: Daniel ha de volver a Turón, donde reside su familia, para investigar un asesinato. Reencontrarse con su padre, con el que no se habla desde hace años, incrementa sus nervios y reservas. Las evidencias recabadas irán sugiriendo que el móvil del crimen tiene que ver con asuntos del pasado no resueltos, lo que forzará a nuestro protagonista a indagar en secretos fulminantes y a movilizar a personas que nunca han dejado de ser importantes para él.
Opinión: Mi interés por las novelas policíacas ha variado a lo largo del tiempo, hecho sin duda condicionado por haber gestionado incorrectamente la frecuencia con la que me encontraba con ellas. La intensidad puede ser uno de mis mayores hándicaps, por lo que tengo que ponerme límite cuando disfruto algo en demasía, ya que puedo acabar desgastándolo, borrándolo, difuminándolo.
Por eso, hace un tiempo decidí recurrir ocasionalmente a estas tramas, para poder saborearlas como se merecen. Eso sí, también necesito volverme más selectiva a pesar de que eso puede ser un factor de riesgo. Pero en este caso, puedo sentirme orgullosa de haberme dejado guiar por mi instinto. Me sumergí en esa neblina asturiana desde el primer momento, disfrutando de ese carácter tan norteño, tan seco, tan de garra.
Leticia Sierra teje una trama basada en la relevancia de lo que se calla, en la lealtad de los camaradas, en verdades que marcan un antes y un después. Con la maestría de una artesana entrelaza la sensación de intriga perfecta en una novela del género con la revolución que pueden provocar las separaciones familiares. El resultado guarda el equilibrio perfecto. Podemos conocer con la profundidad necesaria a los personajes, y siempre en el momento preciso para incrementar el ritmo narrativo y fomentar el interés en la investigación policial.
Sospeché de casi todos los personajes implicados, y aunque quizá el factor sorpresa no fue tan contundente para mí, disfruté muchísimo del recorrido que me condujo hasta él. Convivir con los parroquianos, analizar sus comportamientos, investigar en segunda instancia. Un puzle difícil de encajar pero no imposible, y desde luego, tremendamente motivador.
El final no necesita incrementos, se toma el tiempo necesario para ser procesado. Ha de ser así, ya que desgarra y completa. Y qué satisfactorio es ver cerrar una trama que tanto te ha gustado como se merece. Hay libros que te recuerdan el porqué, que te llevan a lo que fue e iluminan una parte de ti que estaba algo apagada. Este ha sido uno de ellos.
4,5 Leticia Sierra es una apuesta segura de entretenimiento pero también cierta reflexión. Y "presta" mucho leer novelas ambientadas en tu tierra, aunque sea para recordar hechos tan terribles como los que sucedieron en Turón durante la guerra civil. Eso sí, aunque sé que es algo que ella hace totalmente a drede, a mí me resquema un poco que sea tan fácil adivinar por dónde van los tiros (aunque en esta ocasión no lo adiviné del todo).
“Gritó durante dos días, con sus dos noches. Gritó hasta su último aliento. Cuando dejó de gritar, pasó a convertirse en la víctima doscientos noventa y cinco”
Con tan solo tres novelas publicadas, Leticia Sierra ha consolidado su lugar como una voz imprescindible dentro del panorama del thriller español. En ‘Lo que oculta la tierra’ confirma su madurez literaria y, en ella, la autora demuestra una vez más su capacidad para entrelazar el suspense con la profundidad emocional y, ahora también, el compromiso con la memoria histórica, construyendo una obra que va más allá de los márgenes del género negro.
Asturias, 1995: en mitad de la nada aparece el cadáver de un hombre en posición de penitente con un tiro en la nuca. Como único testigo, Tomasín, un discapacitado que no puede comunicarse. Cuando los guardias civiles, Daniel Caicoya y su compañero Jesús Arias, comienzan a tirar del hilo, enseguida sospechan que las razones del asesinato se remontan a cincuenta años atrás: una brutal venganza que gira alrededor del Pozo Fortuna.
Ambientada en el valle de Turón, en plena cuenca minera asturiana, la narración se estructura en dos planos temporales: por un lado, los años cuarenta, una época dominada por el miedo y la represión; por otro, el año 1995, cuando el asesinato desencadena una investigación que removerá esos secretos que llevan décadas enterrados. Esta alternancia entre pasado y presente permite a Sierra construir una historia compleja, donde los crímenes no se entienden sin el contexto social y político del que surgieron. No solo es un recurso narrativo eficaz, sino una herramienta que permite al lector sumergirse en las heridas todavía abiertas de una comunidad que aun no ha sabido enfrentarse del todo a su pasado.
El regreso de Daniel Caicoya a su pueblo natal no estará exento de conflictos. Su vuelta no solo despierta viejas heridas personales —especialmente el duro enfrentamiento con su padre, Matías, un hombre endurecido por la mina y por los oscuros años de la dictadura, que se niega a aceptar que su hijo forme parte de la Guardia Civil— sino que lo enfrenta a una comunidad marcada por el silencio. Daniel representa la figura del hijo que ha tomado un camino opuesto al que su padre hubiera querido, y ese conflicto familiar, lejos de ser anecdótico, se convierte en símbolo de una época marcada por la intolerancia y la opresión. La tensión emocional que atraviesa la relación entre ambos no solo habla de diferencias ideológicas, sino de la dificultad para perdonar y entender cuando las heridas no han cicatrizado.
El asesinato que desencadena la trama sirve como catalizador para sacar a la luz un pasado que muchos preferirían mantener enterrado. La investigación lleva a Daniel a descubrir secretos que tienen su origen en los horrores del Pozo Fortuna, un lugar real y tristemente célebre por ser una de las mayores fosas comunes de Asturias. A través de flashbacks que van reconstruyendo los hechos, la autora revela cómo la violencia de antaño sigue proyectando su sombra sobre las generaciones posteriores.
Los temas que atraviesan la novela no podrían ser más actuales: la necesidad de recuperar la memoria, el peligro de ignorar el pasado, la transmisión intergeneracional del trauma, el deseo de justicia cuando esta ha sido negada durante tanto tiempo o el pacto de silencio de comunidades enteras que prefieren no remover el pasado. Sierra no cae en el sensacionalismo, sino que utiliza la trama criminal como una vía para hablar de la verdad histórica y de las consecuencias del olvido. Pero también hay espacio para los vínculos humanos, para las amistades y conflictos familiares que aportan realismo y cercanía.
Los personajes secundarios están cuidados al detalle, especialmente las mujeres, cuya fortaleza y resistencia en un entorno hostil destacan de manera especial. La autora construye un universo coral donde cada figura tiene una función narrativa clara y aporta al lector nuevas perspectivas sobre la historia y sobre las tensiones que la atraviesan.
La cuenca minera asturiana no se limita a ser un simple telón de fondo, sino que adquiere un peso narrativo clave. El paisaje, modelado por años de trabajo en las minas, crisis económicas y abandono institucional, actúa como metáfora del estado emocional de sus personajes: erosionado, marcado por cicatrices y lleno de rincones oscuros.
La autora consigue un equilibrio notable entre la tensión del thriller y la reflexión social. Su prosa es directa, sin artificios innecesarios. El uso de capítulos breves y diálogos bien medidos dota al texto de un ritmo ágil, que mantiene el interés de principio a fin sin renunciar en ningún momento a la profundidad. A lo largo de la novela, el suspense se entrelaza con la denuncia, enfrentado al lector con una reflexión incómoda pero necesaria: solo recordando es posible avanzar.
Leticia Sierra demuestra, una vez más, que el género negro puede ser mucho más que un relato de crímenes: puede ser también una forma de hacer justicia desde la literatura, de rescatar las voces olvidadas y de recordarnos que sin memoria no hay futuro posible. Muy recomendable.
Interesante novela policíaca que te atrapa con un muy bien logrado entrelace entre la terrible historia y memoria local de un pueblo minero asturiano y una narrativa de thriller poderosa que te atrapa e intriga en ver cómo se resuelven los crimenes.
Leticia es una escritora con un talento descomunal. Su capacidad para escribir y crear las tramas que esconden cada una de sus novelas es impresionante. Su pluma, la manera de conseguir atrapar al lector desde la primera página, con arranques de vértigo, hasta la última, de llevarte a que te explote la cabeza con continuos giros durante la trama, donde cada detalle está cuidado al milímetro, y transportarte a finales de infarto donde todas las piezas encajan, sin dejar cabos sueltos, es prodigiosa. Además,se recrea lo justo en sus descripciones y huye de añadir contenido innecesario y repetitivo para rellenar páginas que no aportan absolutamente nada y todo sobre una estructura de capítulos cortos que consiguen mantener al lector en tensión y no dejarle pensar en otra cosa que no sea ir devorando una página tras otra. Son las características que definen el estilo y el sello de identidad de Leticia. Por todo esto y por que sus novelas ahondan en el complejo lado oscuro de la naturaleza humana, tras leer "Animal"y "Maldad" quedé totalmente atrapado por su pluma, una pluma que me enamora, me emociona y me apasiona. Tenía clarísimo que lo próximo que escribiera me iba a fascinar y lo que he descubierto tras leer "Lo que oculta la tierra" ha sido brutal!!! Un escándalo de novela, en el que Leticia se ha superado en todos los sentidos y se ha convertido, sin lugar a dudas, en su mejor novela hasta el momento. En "Lo que oculta la tierra" Leticia, así lo manifiesta ella misma en cada una de sus entrevistas y presentaciones, sale de su zona de confort (bendita la hora!!!) y nos presenta un thriller basado en hechos reales, ambientado en la cuenca minera asturiana, concretamente en el Valle de Turón, durante la posguerra asturiana. Nos encontramos ante una novela narrada bajo dos líneas temporales, año 1940 donde arranca la novela sin paños calientes, con un suceso espeluznante que corresponde a la parte histórica real que es lo que Leticia quiere dar a conocer con esta novela y año 1995 que arranca con el hallazgo de un cuerpo en condiciones no menos escalofriantes y corresponde a la parte de ficción (aunque las localizaciones,un par de sucesos y alguno de los personajes son reales) donde una compleja trama magistralmente tejida nos servirá de puente de unión para revelar las verdaderas atrocidades, el verdadero genocidio y todo el sufrimiento vivido por los hijos del Valle. Un sufrimiento provocado por la codicia, la avaricia y la traición de aquellos que se mueven sin escrúpulos y se sienten totalmente impunes. Leticia, a través de los personajes, nos muestra el conjunto de características que integran la naturaleza humana, tanto la parte buena como la parte oscura. Así, nos encontramos por ejemplo con Matías Caicoya (padre de Daniel sargento de la Guardia Civil encargado, junto con el brigada y tío de Daniel, Paulino Caicoya, y el cabo Jesús Arias, de Ilevar la investigación) que representa el odio, el rencor, el orgullo, pero también el perdón (aunque no el olvido). Elena, madre de Matías, que representa la cordura, la reconciliación y la resiliencia. La narrativa por la que fluye la novela es sublime, en la que Leticia nos deja auténticas perlas literarias, consiguiendo una carga emocional brutal y provocando que se te erize la piel. Durante la novela disfrutaremos de giros continuos en la trama, tan característicos del estilo de Leticia, que nos llevará a un final bestial!!! Una novela fascinante, que te atrapa desde la primera página hasta la última, que te deja sin aliento en muchos momentos, basada en unos hechos reales terribles que jamás deberían haber ocurrido. Una novela que trasciende más allá de las palabras, que emociona y que lleva a profundas reflexiones. Una novela que, bajo mí opinión, viene a confirmar a Leticia en todo un referente dentro de la novela negra (Thriller) de este país.
«La historia que se cuenta está inspirada en hechos reales ocurridos entre 1937 y 1940 y documentada, entre otras fuentes, con testimonios de descendientes de las víctimas y testigos de los hechos…”
Esta es la carta de presentación de «Lo que oculta la tierra», ambientada en el valle minero del Turón, por lo que ya intuimos que tenemos entre manos una novela de ficción histórica muy bien documentada, pero aun así ha superado mis expectativas.
Cuando los guardias civiles Daniel Caicoya y Jesús Arias son informados del hallazgo del cadáver de un anciano cerca de las antiguas instalaciones mineras de Fortuna, temen lo peor tras presenciar la escenificación del crimen.
Hay muchos personajes, pero están muy bien perfilados y tienen su relevancia en la historia. Todos se conocen en el valle, sus vidas se entrelazan, y eso no facilita precisamente la labor de la GC a la hora de resolver el caso.
El ritmo es ágil y muy absorbente; además, va más allá al introducir hechos históricos que, en mi caso, desconocía. Están perfectamente integrados en la trama, por lo que he disfrutado de una historia que me ha llevado de cabeza. Me ha resultado imposible señalar al culpable y, además, me ha dejado devastada ante la realidad que se vivió en el valle.
No solo he disfrutado de una novela con una trama impecable, bien hilada y con una investigación policial coherente, sino que también he aprendido muchísimo.
Gracias Patri por regalárnoslo 💗 hacía tiempo que no leía novela negra y la disfruté mucho. Me pareció un lectura fácil de seguir y algo adictiva; sé que es una novela y no todo tiene que ser realista, pero hubo alguna cosina con la que siento que se flipó un poco, pero bien. En especial me gustó que estuviera ambientada en el valle de Turón y la dura realidad que sufrieron ahí después de la guerra civil. El caso que sucede en el libro es totalmente ficticio, pero la autora si que es fiel a las atrocidades que tenían lugar en el valle en el 39-40. También es que yo soy bastante inculta en cuanto a historia, entonces creo que todo me pilla de "nuevas" y hace que me interese más.
Viajamos a Asturias en el año 1995 para conocer a nuestro protagonista, el Sargento Daniel Caicoya que viajará hasta Turón junto con su compañero el cabo Jesús Arias tras el hallazgo mutilado del cuerpo de un hombre en Fortuna. El asesinato ha sido presenciado por Tomasin, un hombre entrado en años que debido a diferentes condiciones que afectan a su salud no puede expresarse.
Paralelamente conocemos la historia de una mujer en el año 1940 la cual agonizó durante días en un pozo pero.. no lo hizo sola.
Tenía muchas ganas de reencontrarme con la autora en una nueva historia y también en un contexto histórico diferente a sus libros anteriores. Iba con miedo pero tengo que reconocer que una vez más Leticia vuelve a ser un acierto en esta nueva historia donde mezcla ficción con realidad.
Como decía, la ambientación es un punto a destacar en la novela, al igual que sus personajes que con sus diferentes personalidades y rencillas dan vida a la trama mostrandose reales y auténticos en todo momento.
La trama se desarrolla de manera pausada pero en ningún momento se pierde el interés ya que el misterio y la curiosidad están dosificados para que sea imposible perder el interés.
No es una historia con grandes giros donde nos vuele la cabeza pero los que encontramos están muy bien escogidos haciendo que no chirríe nada. Y por último, con respecto al final tengo que decir que me ha gustado y queda bien cerrado.
Sin duda recomiendo mucho esta lectura al igual que los libros anteriores de la autora.
Este libro ha sido un descubrimiento brutal, en el mejor sentido. “Lo que oculta la tierra” me atrapó desde las primeras páginas, no solo por su ritmo de thriller bien llevado, sino por todo lo que remueve por dentro. Como asturiana, me ha impresionado profundamente descubrir la historia del Pozo Fortuna, que desconocía por completo. Saber que hechos tan crueles y desgarradores ocurrieron tan cerca y no hace tanto, me ha dejado una mezcla de asombro, rabia y tristeza difícil de explicar.
Leticia Sierra logra construir una novela que engancha por su misterio, pero sobre todo por lo que hay detrás de ese misterio: la memoria, el silencio heredado, las heridas que siguen abiertas. La ambientación en la cuenca minera asturiana no es solo un escenario, es un personaje más. Sentí la humedad de las galerías, el peso de los años en cada rincón del valle, y el silencio espeso que cubre todo lo que no se quiere recordar.
Los personajes están muy bien construidos, con sus luces y sus sombras, especialmente Daniel, cuya historia familiar aporta una capa emocional muy potente. Me ha gustado cómo la autora enlaza el presente con el pasado sin forzar nada, dejando que los horrores del ayer expliquen lo que pasa hoy.
Es una novela que entretiene, sí, pero también incomoda y sacude, y eso es lo que más valoro. Porque hay libros que se leen, y otros que se quedan. Y “Lo que oculta la tierra” se queda.
Esta historia ocurre en el valle de Turón, Asturias y está planteada desde dos líneas temporales. La primera de ellas se sitúa en los últimos años de la Guerra Civil española y posteriores, cuando la población se ve sometida a las represalias de las fuerzas del orden. La segunda se sitúa a finales de los años noventa cuando se produce el cierre del principal motor de la economía de la región, la mina. Es en este último periodo cuando aparece el cadáver de un vecino de la localidad en extrañas circunstancias. El sargento de la Guardia Civil, Daniel Caicoya, junto a su compañero Jesús Arias, serán los encargados de investigar este macabro crimen. Para empezar, os diré que la ambientación del libro es 10.
Me atrevería a afirmar que estamos ante una obra coral en la que casi todos los personajes tienen una historia que contar. A lo largo del libro, tanto unos como otros irán entrelazando momentos de sus vidas ofreciendo así una visión de la sociedad de Turón, de su gente, sus conflictos familiares, rencores y deseos de venganza.
Me ha encantado la capacidad que tiene la autora para crear una trama adictiva con giros que te hacen sospechar de nadie y de todos a la vez. He hecho mil y una conjeturas intentando descubrir al culpable.
Para terminar diré que es un libro que recomendaré una y mil veces. Lo he disfrutado muchísimo.