“Cuanto más repito el mensaje, más me distancio de la mujer que se ha despertado esa mañana” ~ Lo que permanece de Margarita Leoz.
Libro que trata de duelo, libro que cae en mis manos. Supongo que es una forma de buscar algo, la fórmula mágica para llevar mejor las pérdidas. Pero sigo buscando porque nadie la tiene y este libro es un ejemplo más de ello. Al final, como siempre digo, la vida va de aprender a perder y demostrado queda que sigue siendo mi asignatura pendiente.
Contado en primera persona por la autora, nos vamos a Pamplona, un 7 de julio, inicio de las fiestas de San Fermín y día en que fallece su padre. A partir de ese momento, nos identificamos con ella, con sus palabras, con esos días de vivir como un autómata que se deja llevar como si estuviese en otro mundo; con esa necesidad de hacer mil cosas para ocupar la mente y con esa especie de anestesia anímica que no te deja poner palabras ni a tus propias emociones.
La autora también desgrana su infancia, –en una especie de querer destilar el sentimiento de orfandad y despedirse de esa niña que deja atrás–; la relación con su padre; y el avance del tiempo y cómo la pérdida se hace menos presente.
La historia no está mal y se lee muy bien pero me ha faltado algo. No es fácil escribir sobre este tema y supongo que la autora lo que necesitaba escribir era este libro. Sin embargo, me ha sobrado pasado y me ha faltado presente y ausencia.