"¿Y que es la literatura sino un pretexto para entender mejor lo que nos sucede en la vida real?"
Este libro es muchas cosas, es conocer a la persona correcta en el momento equivocado y encontrarla años después e intentarlo, es conocerse y quererse a uno mismo intentando mejorar día a día, es saber decir "esto no es lo que quiero" o "esto me da miedo pero aún así voy a intentarlo"...
Todo empieza con Bruno entrando en el obrador para cancelar un pedido bastante grande, algo que a Julia le ha sentado como una patada. Una historia de amor de instituto que acabó de forma abrupta y ahora vuelve.
No esperaba terminar llorando con una historia preciosa que nos habla de los reveses de la vida, de cómo nos caemos y hay que permitirse pasar el duelo para seguir adelante.
Tenemos una historia de amor preciosa, tanto de nuestra protagonista, Julia a ella misma, como hacia Bruno, su amor de instituto con el que se reencuentra ahora con 35 años. A la misma vez que duda de su valía para ejercer la psicología mientras se refugia en el obrado de Esperanza, propiedad de su abuela.
Es una lectura muy amena, que nos habla de cómo las cosas que vivimos de pequeños nos afectan cuando somos adultos, y hay que hacer un gran esfuerzo por desaprender aquellos compartimientos que nos hacen daño.
Me ha gustado mucho la evolución que tienen a nivel individual Bruno y Julia. Cada uno, con sus traumas y sus vidas más que hechas, son capaces de ilusionarse día a día intentando ver aquello positivo que les pasa aunque haya momentos muy difíciles. Juntos forman una pareja espectacular, sana y donde la comunicación juega un papel fundamental.