Un libro precioso, que recopila una seguidilla de correspondencias que dejan entrever una nueva faceta del fascinante filósofo Jean-Jacques Rousseau, una que no tiene que ver con política ni novelas, sino con plantas.
El libro contiene ocho cartas que escribe el francés a una prima y a su hija para introducirlas en la disciplina del cuidado y la contemplación de las plantas. Mediante el examen y categorización de ellas, Rousseau entrega claves similares a las del Emilio, señalando que el aprendizaje es posible solo mediante los sentidos, y que no hay nada mejor para la formación de un buen ciudadano que maravillarse con el examen de la naturaleza.
Las cartas son un bálsamo, un escape a tanto estímulo pa empaparse de verde, de briss, de hojas, de tallos y cortezas. Liviano y simple, sugiero leerlo a cualquiera fascinado con las plantas y los aportes que estas pueden llegar a tener para la humanidad.