¿Y si, por una vez, dejásemos de ser las víctimas del sistema y nos convirtiésemos en sus saboteadoras?
“Operación Kerman” arranca con esta pregunta y no se anda con rodeos, igual que su narradora, Vera. Lo que parece al principio un thriller de atracos se convierte en una historia que va mucho más allá: crítica social afilada, mirada feminista y una reflexión lúcida sobre cómo el sistema castiga a quienes no encajan en su molde.
Vera y Cloe no son heroínas al uso. Son dos mujeres hartas. Hartas de trabajos precarios, sueldos injustos y desprecios cotidianos. Hasta que un día deciden pasar al otro lado. Roban, sí. Pero lo hacen con inteligencia, con reglas, y con ese toque de justicia poética que hace que, inevitablemente, te pongas de su parte. Roban a los ricos que desprecian a mujeres como ellas. Y lo hacen bien.
Todo se complica cuando aparece Gigi Geldmann, la esposa de su última víctima. Pero Gigi no busca venganza: les ofrece una misión. Recuperar una alfombra persa del siglo XVIII robada de un museo. Y ahí la novela cambia de rumbo: del golpe perfecto pasamos a una historia que habla de memoria, cultura y resistencia.
Porque detrás de esa alfombra está la historia de Della, una adolescente iraní obligada a tejer bajo amenaza de muerte. Una historia contada con sensibilidad, que dota a la trama de una profundidad inesperada. No se trata solo de un objeto: es una vida, un legado, un acto de rebeldía tejido con hilos de dolor y coraje.
El tono narrativo se mueve entre el sarcasmo afilado de Vera y la precisión quirúrgica de los golpes. Sama Helalli construye una novela ágil, visual, con diálogos que cortan como cuchillas y una ambientación que huye del París de postal. Aquí, la ciudad es un tablero de desigualdades, de clases, de género, de poder. Y la autora lanza sus dardos sin caer en el sermón.
“Operación Kerman” no pretende dar lecciones, pero deja preguntas incómodas: ¿quién merece realmente el poder? ¿Hasta qué punto es lícito rebelarse cuando todo juega en tu contra? ¿Cuánta violencia consentimos porque se disfraza de normalidad?
Con esta primera novela, Sama Helalli demuestra tener una voz propia, clara y combativa. No solo construye una historia que atrapa: consigue que te importen los motivos. Porque lo que está en juego no es solo dinero. Es identidad, dignidad, memoria.
Una lectura que engancha desde la primera página, con ritmo, con fondo y con garra. Una historia que se queda.