Una celebración de la vida a través de sabores y recuerdos Experiencias cotidianas que se trasforman en historias memorables; rutinas familiares que, con el tiempo, se convierten en recuerdos atesorados; viajes que marcan el curso de una vida. Benito Taibo explora la profunda conexión que existe entre su historia personal y la desde los miedos de su infancia, las celebraciones en la mesa con los amigos, los libros y las películas que lo han acompañado, hasta los sabores que evocan en él a las personas que ha amado y ya no lo acompañan. Del ajo al kebab, esta primera parte de Cuchara y memoria es un testimonio de su propia existencia, pero también, como explica el mismo autor, una forma de vencer el tiempo y conservar la belleza de la vida.
Benito Taibo, nació en la ciudad de México en 1960. Su trabajo transita entre la poesía, el cómic, la televisión y la publicidad. Entre sus libros se encuentran tres volúmenes publicados: Recetas para el desastre, Vivos y suicidas, y De la función social de las gitanas (2002).
Me costó muchísimo terminar este libro por el hambre que me generó. No exagero cuando digo que tenía que parar la lectura en aquellos momentos donde no tenía una cocina o restaurante cerca, una tortura, vaya.
Y es que, la escritura es amena como siempre, pero las descripciones y datos culinarios me transportaron inmediatamente a una mesa llena de exquisitos sabores, recuerdos y recomendaciones (no solo de platillos, sino de libros, poemas y ciudades).
Yo siempre he dicho que de Benito con gusto leo hasta su lista del mandado, y bueno, las recetas no estaban muy lejos ello, yo no sabía que algo así me podría hacer tan feliz.
Un libro cortito y súper ameno que incluye dentro de un glosario (de la A a la K) historias jocosas de la vida del autor, ingredientes, platillos y gastronomía internacional. Cada vez que termino un libro de Benito Taibo me cuesta despedirme... Este libro lo terminé con una gran sonrisa y una lista de platillos que gracias a sus recomendaciones quiero llegar a probar. Las referencias que nos llevan a otros libros, a conocer nuevos autores y a lograr disfrutar del buen cine siempre están presentes y es un detalle que siempre amaré de sus libros. ¡Se los súper recomiendo! Advertencia: Durante su lectura se puede experimentar mucha hambre y antojos : )
Tío beni lo hiciste una vez más... Un apapacho a mi corazón y estómago, un libro lleno de comida, historia y memorias, me colocó en pensar en los buenos momentos acompañados de comida y las ganas de repetir esa comida cuando en realidad son las añoranzas de los momentos.
4.5 estrellas BRILLANTE! EL TÍO BENITO LO HIZO DE NUEVO! Un sentido y muy entretenido recorrido por la glotonería y el buen comer en la vida de Benito Taibo, yendo alfabéticamente desde distintos platillos y países, comidas tradicionales y cenas memorables, donde lo conocemos a el y a su pareja un poco mas, los rituales de su familia y como sus papas le enseñaron el habito del buen comer y probar todo. Me gusto mucho, porque me considero a mi misma una amante de la comida y pienso que son los sagrados alimentos lo que le da chispa a la vida. Es un viaje literario culinario por todas las comidas habidas y por haber, por muchos territorios y estilos de cocina, por restaurantes Michelin y pequeños bares escondidos. También es un descubrimiento sobre las amistades y personas importantes en la vida de Benito, ajunas que ya no están y otras que son incondicionales y por último tiene comentarios bien interesantes sobre el colonialismo en la comida, en como la mezcla de cocinas crea platillos, pero también que esas mezclas de cocinas fueron un proceso forzoso de colonialismo e imperialismo. Como siempre, un placer transitar por paginas escritas por el genio de Benito.
Me encanta leer a Benito Taibo, es una delicia!, siento como si estuviera sentada charlando con el, escuchando sus historias y tomando nota de sus recetas. Escuchaba el libro y me decía yo conozco ese lugar o si he probado esa comida y estoy de acuerdo! O buscaré ese restaurante, etc. Me reí mucho con sus anécdotas y tomé algunas notas de sus recetas !!!
Benito tiene la capacidad de entretener con todas sus historias. Si bien es cierto no es una novela , pero el nos relata varias de sus vivencias por medio de la comida y recetas deliciosas . Como fan de la comida que soy, me gustó mucho. El único pero que tengo es porqur lo hizo en dos partes .
Este (que por fortuna es el tomo I de II) es un libro muy singular, porque habla de comida, pero también de poesía, pero también de recuerdos, pero también de historia, pero también de literatura, pero también de restaurantes y de recetas culinarias. Es un libro extraordinario porque letra a letra del abecedario, va desgranando palabras que nos cuentan cómo es que nuestra propia historia se halla íntimamente ligada al acto de comer, saborear, experimentar, mezclar y sobre todo crear.
Me pareció un ejemplar único en su género: suavecito, amoroso, entrañable, inteligente, divertido y delicioso como uno de los tantos platillos suculentos que aquí se mencionan.
Algo que me conmovió mucho fue la relación fraterna y cercana con sus padres, pues me transmite nostalgia, cariño, complicidad. ¡Qué precioso libro!
Después de leer Persona Normal esperaba algo diferente de esta nueva obra de Benito Taibo. A pesar de anecdotas curiosas, platillos que deseas poder probar para entender la referencia... no llegue a conectar, a buscarle un sentido más allá. No es un libro que recomendaria creo que llega a pasar sin pena ni gloria, queda como lectura de relleno en mis libros de este año.
Una maravilla de libro! Contado con la chispa de Benito Taibo!!!! Quien más podría hablar de comida y mantenerte entretenida y riendo constantemente durante la lectura. Una delicia de lectura, en toda la extensión de la palabra.
Benito Taibo, es Benito Taibo. Simplemente como eso. Es una "deliciosez" cada página y muy atinado el poner cada "capítulo" como secciones de un recetario de cocina.
Espero con ansia el segundo tomo para continuar con el chisme culinario.
Este libro es una delicia. Si no lo tenías te devuelve el amor por la comida y el valor de cada ingrediente a través de los recuerdos, anécdotas y personas.
¿Como se puede disfrutar tanto la comida? Pues es que la comida son un conjunto de momentos que pasas solo o preferentemente acompañado que logra permear en la memoria a través de los sabores.
“Prefiero contar historias a contar calorías”
Que magnífico homenaje a los ingredientes y sus sabores.
La sobremesa hecha libro al puro e individual estilo de Benito. Para la gente que sigue a Benito (o ha visto alguna entrevista de él), no es sorpresa su amor por la comida. Por lo cual un biografía pasando por las comidas más deliciosas o significativas de su vida parece una forma apropiada de contar partes de su vida. Es interesante y entretenido leerlo hablar de comida, ya que suele presumir de su buen estómago y paladar amplio. Lastimosamente no logré conectar con la mayoría de sus historias; y creo que es debido a que la mitad de ellas son en escenarios de cenas importantes donde suelta nombres que no reconozco. En cambio cuando pone un escenario familiar (ya sea historias de su infancia con sus padres o más recientes con sus amigos cercanos) logró emular los sentimientos e incluso me encuentro deseando probar comida que normalmente ni voltearía a ver (sí, doy chiquiona a morir) Planeo continuar con la segunda parte de este proyecto debido a la forma tan encantadora de contar historias de Benito, y quién sabe, tal vez me atreva a probar alguna de las recetas que comparte
Muy interesante y entretenido, es como estar frente al autor escuchando de viva voz cada anécdota que ha vivido referente a probar diferentes platillos a través del mundo y de la familia. Se puede leer de una sola sesión ya que te envuelve desde el principio. A esperar la segunda parte como lo menciona el autor.
“La mano que mueve el cucharón en el guiso le impregna delicadamente su impronta única y un sabor que contiene vivencias, recuerdos, sonrisas y a veces hasta lágrimas, y que no puede comerse en otra parte, aunque se siga la receta al pie de la letra.”
Durante este libro sentí que estuve sentada con Benito Taibo mientras comíamos todos los platillos que mencionó y me platicaba sus historias a través de la comida. 🤍 Recomendación: no leer este libro con hambre.
Voy a empezar con una confesión: quizá estoy completamente sesgada. Por dos razones muy simples y muy honestas: amo a Benito Taibo y amo comer.
Pero este libro no solo me gustó. Me atravesó.
Cuchara y memoria (tomo I) no se lee únicamente con los ojos; se lee con el olfato, con la lengua, con el estómago y sobre todo, con la memoria. Mientras avanzaba por sus páginas, no solo acompañaba las historias de Benito: inevitablemente empecé a recorrer las mías.
Hubo algo profundamente sanador en esa experiencia. Ya adulta, me permití reconciliarme con mi relación con la comida, pasé de contar calorías y pesar porciones a recordar sabores que había minimizado, rituales familiares que había dado por sentados, antojos que eran mucho más que antojos. Entendí que no eran banalidades: son mi historia personal. Son identidad.
Conecté de manera muy especial porque muchos de los lugares que menciona me son familiares; no son referencias lejanas, sino espacios que existen en mi geografía emocional. Y eso convirtió la lectura en una conversación íntima, casi en una sobremesa compartida.
Pero más allá de eso, el libro confirma algo que siempre he sentido: la comida nos alimenta de muchas formas. Nos sostiene físicamente, sí, pero también nos construye, nos consuela, nos devuelve a casa incluso cuando estamos lejos.
Este primer tomo es un homenaje a la memoria que se cocina lento. A los sabores que nos forman. A las historias que empiezaron con una cuchara.
Para quienes amamos el buen comer, es un regalo. Para quienes sabemos que recordar también es una forma de sanar, es simplemente imprescindible
Soy muy fan de Benito y tanto Persona Normal como Corazonadas son de mis libros favoritos, sin embargo, tengo que decir que si fue una desilusión este libro, comenzó tan bien, se me hacía una excelente lectura para ir intercalando con otros libros, ya que era emocionante leer un capítulo por día en ese formato de recetario, pero mientras más iba avanzando, más lo sentía pesado. Creo que tuvo que ver bastante con las muchas referencias que Benito hacia hacia sus seres queridos, amigos y conocidos, sinceramente era un poco tedioso leer sobre personas que el como autor del libro si conoce y les tiene un aprecio especial, pero que para el lector muchos solo quedan en nombres con profesiones, así mismo, el hecho que en el libro se te diga que se va a tocar un tema en específico de algún ingrediente "más adelante" y que en realidad esa promesa será cumplida hasta en el tomo 2 de esta colección, es un poco decepcionante.
Entre lo que si me gustó fueron las anécdotas de algunos viajes de Benito con su familia a otros países, tanto que me dieron ganas de visitar Chinatown, en realidad, me dieron ganas de visitar New York con motivos culinarios, al parecer es la capital de diversos sabores, una ciudad que une muchas culturas. Claramente también anoté algunos platillos que me intriga probar, en fin, creo que si aman el cocinar probablemente lo disfruten más que yo, pero bueno, creo que no leeré el tomo 2, te he fallado tío Benito.
Debo decir que conocí a este autor orgullosamente Mexicano por el libro Persona Normal y me dije a mi misma que quería leer hasta la lista del super de este señoron!!! La forma en la que escribe me encanta Es tan fácil leer cuando se trata de él, además de que parece una enciclopedia viviente, una biblioteca, pues siempre tiene recomendaciones de libros.
Cuchara y memoria es como un texto autobiografico gastronómico, pues nos va contando un poquito de su vida en este viaje de la comida. A la par de que que nos cuenta un poquito de Historia con h mayúscula de algunos ingredientes y preparaciones culinarias sin entrar en lo engorroso y si mucha historia con minúscula de sus aventuras atravez de la mundo gastronómico. Es un libro muy fácil y divertido de leer, además de que por lo menos yo y mi muy poco experiencia en la cocina me abrió un mundo de posibilidades y se me hizo agua la boca en incontables ocasiones.
Todos tenemos historias de cuchara y memoria. Esos sabores que son viajes en el tiempo Sabores de nuestra infancia Y también con los que automáticamente nos transportando a un lugar y momento concreto. Una forma de querer es cocinar Así pues cocinamos a los que queremos Y los que nos quieren nos cocinan
“Cada comida contiene un recuerdo, y en mi caso, casi todos mis recuerdos contienen una comida”.
Cuando Benito Taibo visitó mi ciudad hace dos años y comentó que iba a escribir un libro de cocina, jamás me esperé esto; fue una grata sorpresa en todos los sentidos.
Benito nos habla de sus memorias alrededor de las tantas mesas que compartió a lo largo de su vida, con sus padres, sus hermanos, su esposa, sus amigos; es un recorrido por sus recuerdos a través de los ingredientes y platillos que ha probado a lo largo de su vida.
Me quedo con ganas de probar tantos platillos mencionados, de visitar esos lugares donde su boca se llenó de maravillas, pero sobre todo, de visitarlos con las personas que amo, de compartir, crear memorias juntos.
“… de la cocina viene el placer y también el remedio; cocinamos como seres sociales para estar cerca de los otros, para deleitar nuestros sentidos mientras contamos historias”.
Sigo pensando que Benito tiene una pluma delicada, amigable con cualquier lector, pareciera que escribe con tinta de miel. Sus letras me hacen bien. Estoy desde ya emocionada por el segundo tomo de Cuchara y Memoria, no puedo esperar para volver a echarme un clavado al mar de sus recuerdos.
Llegué a Cuchara y memoria con muchas ganas, porque Benito Taibo me había encantado en Persona normal y Cuatro veranos. Pensé que este libro me iba a dar la misma vibra cercana y entrañable… pero no.
No es un mal libro, incluso tiene cosas lindas: las anécdotas personales, la forma en que describe la comida (sí se me antojaba), y las recomendaciones de literatura alrededor de la cocina. Todo eso me parecía lo más disfrutable, lo que leía fácil y sin cansancio.
El problema es que el resto me resultó muy denso. Muchísimo contexto, definiciones, datos que parecían más un glosario o un texto académico que un relato literario. Él mismo decía que no quería que se sintiera así, pero yo lo terminé leyendo justo como eso: pesado, cansado y a ratos aburrido. Si hubiera querido un ensayo académico sobre comida, lo habría buscado.
Al final me quedo decepcionado porque no encontré la chispa de otros libros suyos. Lo terminé, pero sin disfrute completo, y no pienso seguir con la siguiente entrega.
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Este libro se sintió como cuando nos quedábamos platicando en el comedor, cuando terminábamos de comer en casa de mi abuela. Me causó mucha gracia el recordarla en estas páginas pues una vez que me regañó por girar mal un guiso y no “como era” justo como se menciona en una de las páginas.
También me recordó lo mucho que extraño a mi abuela y su comida, ella amaba cocinar y yo amaba verla cocinar. Recuerdo cuando un día hizo cinco kilos de “pinturitas” (acá son un tipo de galletas), porque en la primera tanda no le gustó el color, a la segunda se le hicieron deformes y así puedo seguir, o cuando se ponía a batir claras como si estuviéramos en guerra, únicamente ella ponía estar en la cocina y nos encerraba a todos en los cuartos porque decía que teníamos la mirada pesada y no le salía igual.
Recuerdo que lo último que nos cocinó fue un caldo de albóndigas, que para su gusto salieron muy mal (estaban genial), la extraño todos los días junto con el sonido de sus zapatos cada que cruzaba a la cocina, este libro me acercó mucho a ella después de tanto.
muy bueno y todo pero... soy fan de Benito pero hay que reconocer algunas cosas: 1. no es una novela, por lo tanto se debería aclarar que genero literario es, para no confundir al lector, ya que es casi una biografía gastronómica. 2. no me puedes decir a cada rato, que mas adelante me vas a contar tal historia, y que mas adelante se viene tal receta y que mas adelante tendré tal anécdota y después decir que estará en otro volumen, porque este solo es el primero. 3. antes los libros de Benito tenían un precio cómodo, según palabras de el, era un acuerdo con la editorial para que sus libros fueran accesibles, ya no lo son, ahora son caros y este incompleto.
esta no es una mala historia, al final es Benito contándote sus anécdotas y es lo que mejor hace y por eso mucho seguimos leyéndole, me gusto, pero me decepciono que fuera un disque Vol.1 :/
Me ha encantado, Benito ha logrado que fluyan en mi emociones sumamente bonitas con su escritura, la manera en que ha escrito el libro, en que narra sus experiencias, de verdad se siente el amor que le tiene a la comida en general y todavía más a los platillos a lo que le ha dedicado este primer tomo. Me ha hecho querer probar todo lo que menciona y más, tener mi experiencias así como el ha tenido las propias, después de cuatro veranos, que se convirtió en una de mis mejores lecturas, este ha estado a su nivel o mejor. Espero con ansias el segundo y que sus siguientes libros sigan siendo narraciones de su propia vida, de su experiencia como ser humano en la vida, lo hace increíble 🙂↕️💞
Un libro para todos los amantes de la escritura y la comida 🍅📚. Disfruté esta lectura como un platillo, bocado a bocado, saboreando cada recuerdo y cada palabra.
No es una lectura para devorar de una sola sentada, sino para disfrutar poco a poco, como quien degusta un menú lleno de historias y nostalgia 🕯️✨.
Taibo explora memorias a través de platillos y alimentos, organizados en orden alfabético, como si fuera un delicioso glosario de vida.
De mis capítulos favoritos: jitomate, chile y pasta ❤️🌶️🍝. Es un libro que mezcla de forma preciosa dos pasiones: la comida y la lectura, y logra despertar tanto el apetito como la melancolía
Esta lectura me agradó y fue bastante interesante conocer datos curiosos sobre ciertos platillos y alimentos. Agradezco las recetas y recomendaciones, así como las anécdotas que me hicieron recordar mis propias memorias culinarias. Sin embargo, sentí que me faltó ese ingrediente secreto o tal vez es capricho mío el querer satisfacer algo que ni yo sé cómo explicarlo.
De igual forma, es un libro ligero y variado, casi como una ensalada si seguimos con la metáfora culinaria. Y es que, como lectores, también necesitamos de todo un poco: entradas, ensaladas, platos fuertes y postres, es decir, leer de todos los géneros que podamos.
Definitivamente el autor Benito Taibo solo me agrado con "Persona Normal" y "Corazonadas", ya que este tipo de escritura que actualmente está desarrollando en montar un recetario con vivencias de sus incontables historias, gustos, viajes y de más no es de mi agrado. Tal vez a otro tipo de lectores si les aguardara y amaran sus hazañas dentro y fuera de la cocina. En mi opinión ya no seré una lectora activa de sus siguientes volúmenes de "Cuchara y memoria" ya que termina en la letra del abecedario "K" y eso nos indica que habrá otros libros con la misma temática. ¡Perdón Benito Taibo! Hasta aquí llegó nuestro amor autor-lector. 🥹
Leer Cuchara y memoria de Benito Taibo es como sentarte a la mesa con ese tío sabio, divertido y entrañable que siempre tiene una historia bajo la manga… y una receta.
Cada vez que leo a Benito, me siento feliz. Tiene una pluma tan empática, tan cercana y tan deliciosamente real que uno no sabe si reír, llorar o salir corriendo a cocinar algo con mantequilla. Leerlo es como un abrazo al alma con olor a café recién hecho.
“Benito, si algún día necesitas alguien que te escuche leer tus textos mientras revuelves un mole: yo me apunto.”