«NO TE PROMETO SOLUCIONES FÁCILES, SINO LA VERDAD CRUDA, LO QUE HAGAS CON ELLA ES COSA TUYA. PERO NUNCA SERÁS UN IDIOTA».
No todos los días es trending topic un catedrático de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, que ni es youtuber ni tiene redes sociales. ¿Pero quién es Jesús G. Maestro? ¿Por qué todas sus opiniones se convierten en virales?
Jesús G. Maestro no es un gurú ni pretende serlo, es un verso suelto cuyas reflexiones son dinamita para sus miles de seguidores. Porque, además de hablar sobre literatura, es un incisivo observador de la realidad, un hombre libre que atiza sin pudor —y con un arsenal de argumentos— a la ignorancia en general.
A lo largo de estas páginas, analiza una sociedad marcada por el miedo, la mentira y la culpa. Vivimos para enriquecer a quienes nos causan problemas, a quienes nos venden productos que no necesitamos y a quienes nos etiquetan para que seamos una sociedad homogénea y aborregada.
Sin dar consejos de ningún tipo, el autor pide al lector que no muerda el anzuelo del poder, que no sea un títere ni un pelele, y que se arrime a los libros de Cervantes para dejar de ser un ignorante.
«Tus verdades no interesan a interesan tus miserias, tus fracasos y tus debilidades. La verdad sólo se revela y se conoce cuando no tiene consecuencias emocionales. La verdad no es emocionante. No te engañes. Lo que te dicen te lo dicen porque ya es irrelevante. Si fuera importante, te lo ocultarían. Nadie te revelará nunca ningún secreto. Ni siquiera intrascendente. Las mentiras son mucho más estimulantes que los secretos. Y la actualidad, esa forma informativa de despistar, es un saco de mentiras muy atractivas, y muy bien pensadas, para que el consumidor se equivoque, comente lo que no debe y confiese lo que ha de delatarle. No hay cebo sin anzuelo. Y el valor del anzuelo es directamente proporcional al atractivo del cebo».
Profesor de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, ha desarrollado su labor investigadora y docente en universidades españolas. Artífice del Materialismo Filosófico como Teoría de la Literatura, en su obra en 3 vols. (3.136 págs.) titulada Crítica de la Razón Literaria. El Materialismo Filosófico como Teoría, Crítica y Dialéctica de la Literatura (2017), en la que se aplica a la investigación literaria el Materialismo Filosófico, sistema de pensamiento creado por el filósofo Gustavo Bueno.
Decepcionante es poco. Jesús González Maestro se dedica a criticar a los dogmatismos cayendo de lleno en su propio dogmatismo y repitiéndose más que el ajo. Entiendo que El Quijote sea una obra inmortal de la literatura española, pero de eso a decir que podría haber evitado dos guerras mundiales... Ya si eso acabar con el hambre en el mundo también.
Por otra parte, este señor se dedica a manipular fuentes para respaldar sus "argumentos" tales como incluir versículos de la Biblia traducidos a su antojo. En el capítulo 17 al final menciona Eclesiastes 1.15. traducido como «La gente malvada difícilmente se corrige, y el número de los tontos es infinito» cuando en la Biblia se tiene escrito en la vulgata latina: "Perversa non possunt corrigi, et deficiente numerari non potest." ("Lo torcido no puede corregirse, y lo que falta no se puede contar.") El autor cambia el significado del versículo para que parezca que la Biblia dice que "la mayoría de la gente es tonta". En realidad, el versículo habla de la inevitabilidad del destino, no de la inteligencia o maldad de las personas.
Si te apetece aprender sobre crítica literaria, este señor te puede enseñar, (dentro de su canon muy influenciado por el materialismo de Gustavo Bueno). Pero por lo demás me da la sensación de ser un señor muy cerrado de mente (que los alumnos no deben enseñar a sus profesores, a ver, se supone que uno es el que enseña, pero yo creo que una experiencia u otro enfoque podrías aprender de alguno que no hayas considerado).
En resumidas cuentas, el señor te ofrece una "filosofía" de vida en el que crítica a la filosofía, a la religión y aquello que no sea puramente científico como falso u obstáculo a tu vida. Pasar las navidades con él tiene que ser la leche.
«Miedo, mentira y culpa las tres fuerzas principales que gestionan el mundo y controlan la vida»
No voy a intentar convencerte que leas esta obra, ni me lo planteo, sí quiero darte una serie de ideas de lo que encontrarás y luego decidas si quieres pensar o no. Coincido en muchas de sus reflexiones, otras no me las había planteado y le di una vuelta, comprendo su punto de vista en otras tantas, pero tengo mis matices, y sé lo que Jesús G. Maestro me diría: «Yo no polemizo con nadie. Y no soy responsable de las polémicas… Yo no hablo para gustar a nadie». Yo, como el autor, no tengo opinión sobre asuntos, tengo interpretaciones sobre algunas cuestiones.
Sobre el miedo, la culpa y la mentira, somos cada día más débiles, más manejables. No es un libro de autoayuda, sino de pensar sobre ello y darle la vuelta, intentar cambiar la dirección de ese miedo, esa culpa y esa mentira y dirigirla a su creador, «La vida es una trampa para quien no sabe razonar». ¿Os acordáis de aquella noticia de la que se hizo eco los telediarios “las palomas son drones de vigilancia que se cargan en los cables de alta tensión”? «¿Durante cuánto tiempo hay que someterse a la idiotez?». Dicen que la realidad pierde objetividad y todo es relativo, no es cierto, la objetividad la perdimos nosotros solitos. Comulgo con la crítica social de Maestro hacia la sociedad actual, marcada por el miedo, la mentira y la manipulación. Su análisis de cómo estos elementos son utilizados para controlar a las masas es muy acertado, «La culpa no solo te quita el sueño: hipoteca también tu vigilia...».
Leyendo a Jesús me doy cuenta que mi hilo de pensamiento no es tan descabellado, la literatura es la herramienta para escapar de la manipulación y cuestionarse lo que realmente me están diciendo, «¿Son los políticos los que destruyen la democracia o es la “democracia” de los políticos la que destruye la libertad?», interesante pregunta para formulársela antes o después de leer una noticia o ver el telediario. «La literatura es la llave que abre todas las puertas y puede funcionar como un excelente “sistema inmunitario” …», contra ese miedo, esa culpa y esa mentira que nos quieren meter doblada. «Donde hay literatura hay inteligencia y libertad. Esta es la razón principal por la que se ha dejado de enseñar en escuelas, institutos…», ¿dónde reside la libertad de pensamiento? ¿En la religión, en la político o en la filosofía? ¿Por qué se queman libros? La literatura se ha enfrentado con más fuerza y con más independencia a cualquier totalitarismo, por eso su declive, piensa en ello, la literatura exige pensar. La literatura es la lucha por la libertad, ¿sí o no? Fomentemos el pensamiento crítico, me viene a la cabeza Virginia Woolf en Un cuarto propio, «Sin embargo estaba enojado… Cuando leí lo que escribió sobre las mujeres, no pensé en lo que estaba diciendo, sino en él».
El estilo directo y provocativo de Maestro es ideal para sacudirte, para darle una vuelta a ese conformismo, «Cuando las personas inteligentes carecen de libertad, solo los tontos aplauden». ¿Cuál es nuestro futuro? ¿Hipotecaremos nuestra libertad por migajas de felicidad?
Invita a la reflexión y a la crítica, no sé si pretende ayudar a construir una sociedad más libre, yo creo que no, sí creo que quiere que nos demos cuenta que aquello que nos quitan para evitar nuestros miedos, nos limita, «La Universidad actual ha perdido todo el poder de conocimiento». Miedo al fracaso estudiantil, darle una vuelta, yo ya lo hice.
Pues se ha quedado a gusto el señor Jesús G. Maestro después de escribir este libro. No deja títere con cabeza y cuál ametralladora pesada se dedica a disparar a diestro y siniestro sin coger prisioneros. En un estilo muy incisivo, con frases cortas y directas como puñetazos, va desgranando el autor una visión nada positiva de lo que llevamos de siglo XXI. Tres fuerzas, tres debilidades imperan en el mundo: miedo, mentira y culpa. Y dos son las causas principales: el idealismo y la postmodernidad, ambos provenientes de la anglosfera. Únicamente la tradición hispano-grecolatina, que tuvo su epítome en el siglo de Oro español, con Cervantes y El Quijote como cumbre y faro, son dignos según el autor no solo de librarse de la quema si no que se erigen como culminación de la civilización occidental. "Amos" a ver. No puedo más que estar de acuerdo con algunas de las afirmaciones del autor. Muchas, por obvias. Sobre todo en lo que concierne a la lobotomización colectiva provocada por las redes sociales y a las derivas surrealistas a las que el postmodernismo nos lleva. Por otra parte, es también de una obviedad cristalina que la política tiene más oscuros que claros, que el periodismo ha derivado en muchos casos en seguidismo de esos mismos políticos y que los sistemas educativos van deslizándose por una pendiente de dudoso final. Lo que pasa es que da la sensación cuando vas leyendo el libro que el señor J. G. Maestro es la persona más inteligente del mundo mundial, el único en tener razón y en ver lo que nadie ve. Adopta una postura de superioridad moral que además es un poco tramposa en cuanto declara que la literatura es la única rama capaz de ser auténtica, de promover la inteligencia y de salvar a la humanidad. Pero es que resulta que él es...¡profesor de literatura! ¡Que casualidad! En fin, que teniendo partes interesantes y que indudablemente te llevan a la reflexión, no es menos cierto que la postura dogmática del autor chirría un poco, que esa sensación de "todos sois unos ignorantes menos yo" es un poco molesta y que, en definitiva, tampoco podrá convencer a nadie porque los que más necesitarian leer este libro...no leen libros. ¿Recomendable? Bueno... posiblemente no se convierta en la luz que ilumine tu camino, pero como no es muy largo y tiene pasajes interesantes tampoco vas a desperdiciar demasiado el tiempo. Sólo espero que el señor Maestro no sea miembro de esta comunidad y lea esta reseña porque me cae la del pulpo. ¡Ah, no! Que él no dialoga.
Ensayo (no es autoayuda en absoluto) muy bueno que condensa cualquier consejo, inteligente, que alguien daría a un milenial tardido o a un zoomer.
Es un ensayo de consejo inteligente, racional y científico. Trata temas como las dinámicas de poder de la sociedad, idealismo, instituciones educativas, sofismo actual, sobre la filosofía y la literatura (como una realidad científica y no simples "historietas"), Romanticismo, política (no ideología), RRSS, Cervantes y El Quijote (como una realidad que tienen mucho que decir a día de hoy), Hispano y Anglosfera y el Trabajo.
Asuntos que influyen en nuestras vidas. Es un libro sin fórmulas secretas, ni soluciones mágicas (no es autoayuda), sólo la estructuración lógica de una serie de ideas que están presentes en la realidad. Si buscas soluciones mágicas, probablemente este no es tu libro.
Por poner algún pero, oodría hacerle críticas a su excesivo positivismo científico o una visión extremadamente materialista de la religión, pero eso son cosas que el que las ha estudiado o tiene capacidades, las sabe. No merece la pena enturbiar este gran ensayo por discrepancias de este tipo. No cambia el mensaje.
Libro de gran recomendación y que exige, al menos en cierta cantidad, cierto uso de la inteligencia y reflexión.
Libro entretenido de leer pero demasiado lleno de cliches facilones para público ya convencido. Mezcla conceptos a todo trapo como el idealismo político y el filosófico que no tienen nada que ver. Por otro lado, peca de lo mismo que crítica a Ortega, que el resto parecen muy tontos y yo muy listo. Si no piensas en todo como yo eres un idealista o un necio. Y así todo el rato. Lo único que comparto es las criticas a los intelectuales y poco más. Demasiados cliches por página.
Autoentrevista sobre temas de actualidad sin conexión aparente donde el autor expone de la forma más agresiva posible sus puntos de vista desordenadamente. Obtengo algunas ideas y puntos de vista interesantes aunque hubiera aprendido más leyendo sobre la floración de los crisantemos.
Voy a comenzar con una confesión: la personalidad del autor se ha permeado a través de sus páginas y eso ha hecho que la lectura fuese, digamos, complicada. El tono de la prosa de Jesús G. Maestro es tal que no podía menos que "leerla con su voz", lo cual, por supuesto, no es algo que pudiera tildar de "amable". Pero lo más notable de todo es que, aún así, me encontré estando de acuerdo con el autor en un alto porcentaje de su obra. Dejo, a modo de ejemplo, algunos fragmentos: Vivimos en una sociedad obsesionada por la idea de reducir el conocimiento a comunicación —algo que a veces equivale a la destrucción misma del conocimiento—, en medio de cuya corrupción lingüística la cultura lucha por hacerse oír con un lenguaje propio y políticamente correcto. Dicho de otro modo menos confortable: nos asedian múltiples limitaciones, entre ellas dos muy crudas, que son la neolengua (orwelliana) y la censura (posmoderna). Debes hablar como el poder te impone que hables, y debes decir lo que el poder quiere que digas. ... Las redes sociales son el magisterio de la ignorancia. Son la guarida de la barbarie. En comparación con las redes sociales, la caverna del mito platónico, ese lugar imaginario y fabuloso donde —según Platón— la gente vivía en el engaño y la ignorancia, es algo así como el tesoro de la biblioteca de Alejandría. Las redes sociales son la destrucción del conocimiento. ... Respecto al periodismo, la información es el cebo, y la manipulación ideológica, el objetivo. ... El bobo siempre quiere hablar y debatir. Es una forma de hacerse protagonista de algo. ... Hay muchas citas más que podría compartir, pero creo que las de más arriba son suficientes. Solo dejo una más, la frase con la que se cierra el libro; el cual lo hace de esta manera:
"Cuídate. El siglo XXI te acecha, y no para bien. Miedo, mentira y culpa te esperan como lo que son: tres fuerzas que gestionan tu vida y extirpan tu libertad. De ti depende que cambien de bando. Espabila o retírate. Supéralos o fracasa. Pero no molestes".
Como síntesis, diría que Una filosofía para sobrevivir en el siglo XXI es un muy buen libro, el que hay que leer con algo de conocimiento previo, y el que no hay que leer con la voz de su autor.
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Conocí su trabajo con su trilogía de video-crítica a la obra "Enemigos del comercio" de Antonio Escohotado, trilogía que he disfrutado más que "El señor de los anillos versión extendida". Desde entonces he seguido con poca frecuencia aunque con gran admiración, sus multiples clases gratuitas de literatura que hay disponibles en su canal de youtube.
En lo que respecta al libro, es una obra crítica con toda la rama de pensamiento idealista procedente de centro-europa y de la angloesfera. Pensamiento cada vez más hegemónico en nuestras sociedades actuales que teje su tela de araña a través de las redes sociales y que embauca al individuo en la espiral del fracaso.
En contraparte Cervantes, su realismo y su desengaño a través de la literatura española del siglo de oro. Como bien dice el autor, este libro te lleva de la mano a Cervantes y al Quijote, al racionalismo y a la lucha contra los idealismos, cualesquiera de ellos.
Puedes o no estar de acuerdo con el autor, pero no quedarás indiferente.
He de ser sincero. Yo a este libro llegué porque me salió en mis libros recomendados en Audible y no pude resistirme a escuchar 7 horas del famoso profesor viral de YouTube que pone a caldo a todo el mundo. En principio, los ensayos de Jesús G. Maestro no me han interesado en demasía por no pertenecer a mi campo profesional, pero siempre he admirado su capacidad comunicativa y de análisis y por eso me atreví con uno de sus libros más “light” (echadle un vistazo a sus otros libros y entenderéis el adjetivo).
La pena está en que ese gracejo y espontaneidad que demuestra en sus vídeos son fruto del momento, y si bien yo esperaba esa gracia durante las casi 7 horas de audiolibro, la realidad es que al final está leyendo un libro (muy bien escrito, por cierto) y esa magia con la que imparte sus clases se pierde en el trasvase de la palabra hablada a la escrita.
No obstante este libro proporciona alguna que otra gran frase de Jesús G. Maestro (que no reproduzco aquí para no hacer spoiler), y lo más importante, aporta muchas ideas que hacen reflexionar.
Es más bien un ensayo. Me han gustado muchas de las reflexiones que hace a lo largo del libro y como incita al pensamiento crítico (el uso que le damos a internet y redes sociales, el miedo y la culpa, la metáfora de de la araña y el narciso...). A veces, me parecía que se le comía mucho el personaje, entiendo que quiera poner en valor la literatura española y ensalzarla, pero que me digas que El Quijote podría haber evitado la Segunda Guerra Mundial o que leas El Quijote en vez de ir a terapia... En fin, seguiré siendo fan de sus clips out of context.
Tiene ideas con las que concuerdo y otras que no, al fin y al cabo es lo que te puedes esperar de un ensayo. Aun así, me parece en todo momento exageradamente categórico y como si evitara profundizar en las ideas (no son ni 300 páginas). A medida que se acercaba el final, me resigné a que así sería.
"Si los ingleses y alemanes hubieran conocido el Barroco español un siglo antes de lo que tardaron en conocerlo, jamás habrían sido románticos: se habrían hecho españoles. Y se habrían evitado dos atroces guerras mundiales. En el Siglo de Oro español están las soluciones a muchos problemas del siglo XXI. Otra cosa es que nunca te hayan enseñado a comprender estas más que seguras soluciones."
El libro de autoayuda contra los libros de autoayuda (o “libros de autoengaño”), pues Jesús G. Maestro pretende emular la forma en que el Quijote es el libro de caballerías contra los libros de caballerías. Como tal, cumple su propósito: es un libro que llama a sus lectores al desengaño, declarando la literatura (del Siglo de Oro español, principalmente) como una poderosa herramienta para ello. Pues esta es su idea de auténtica autoayuda, y no el autoengaño que hoy se pretende.
El libro está escrito en forma de varios aforismos, varios de ellos muy ingeniosos, pero dando pocos ejemplos y pocas justificaciones de lo que declara, sin definiciones serias, mientras expone ideas que pueden ser útiles. Por eso, no se puede leer como un libro de filosofía definido por un sistema con ideas definidas. Cambia de tema casi en cada párrafo y repite las mismas ideas con frecuencia. En cuanto a la postura del autor, es exageradamente misantrópica, Jesús G. Maestro escribe desde el personaje que muestra ser en YouTube, quien lo siga ya conocerá muchas de las cosas que dice. Y a quien no lo conozca, posiblemente no le atraiga tanto en primer lugar. A continuación resumo algunas de sus ideas.
Empieza declarando que miedo, mentira y culpa son las fuerzas principales que gestionan el mundo y organizan la vida de la gente. El miedo identifica a los débiles ante los poderosos, y las nuevas generaciones marcadas por él se refugian en las redes sociales, fingiendo la risa sardónica como forma de escape preferida para no enfrentarse a la realidad. Para la realidad, el ser humano es sólo un derroche biológico. Para el sistema, un recurso que manipular, esclavizar y rentabilizar. El miedo es una de las condiciones de la obediencia, el idealismo es imprescindible para hacer creer al esclavo que la libertad está en el trabajo. Las mentiras te mantienen en la ignorancia y el sentimiento de culpa seculariza el pecado llamándolo delito, utilizando personas fanatizadas como censores. La mentira es la negación de un mundo compartido. El mundo trabaja para aprovecharse de ti y destruirte, al poder le interesa controlar tu ignorancia. “La vida es básicamente una combinación de tres elementos: un autoengaño inesquivable -individual y colectivo-, un dolor de cabeza con pausas inesperadas y varios momentos excelentes que llegan sin avisar y se van cuando menos lo esperas. Nunca dejes escapar a alguien realmente valioso. La suerte -como la salud- se va sin avisar”. “En una sociedad basada en el autoengaño no hay lugar para la realidad, sino para las apariencias y las mentiras. Pero la realidad siempre destruye a quien no es compatible con ella, no tolera a sus adversarios: los idealistas”. “En tiempos de barbarie, el conocimiento es una ofensa. Y tu inteligencia es un peligro para quienes te rodean”. Narciso es el dios del siglo XXI y el narcisismo es la crónica de un fracaso anunciado.
Dice que el conocimiento depende de lo que eres capaz de hacer, no de sentir. No vales por los sentimientos que promueves, invocas o conjuras, sino por lo que sabes o no sabes hacer. Hoy la libertad no se compra, ni se adquiere, con conocimientos, sino con dinero obtenido del engaño antes que del trabajo. El conocimiento te permitirá conocer la realidad, pero a cambio serás un inadaptado social. El conocimiento no nos hace libres, nos hace compatibles con la realidad, que es una de las condiciones de la libertad, pero ocurre que el conocimiento es totalmente inservible si no se dispone de poder para imponerlo. También habla de cómo la educación se utiliza para alienar, pues antes tenía como propósito educar al ser humano para la libertad, y ahora su objetivo es la felicidad, obteniendo que la gente quiere ser feliz, pero no libre. La felicidad es una exigencia, y si no te declaras feliz serás un enfermo mental, o bien la culpa la tendrá tu psiquiatra. Una sociedad alienada por la felicidad es esencialmente una sociedad muy infeliz y fracasada. Ser feliz consiste en vivir sin echar de menos la felicidad. Te perdonarán todo, excepto el uso de la inteligencia crítica y el ejercicio de la libertad frente a la sofística del poder. La razón es colectiva, el racionalismo es una experiencia colectiva, compartida y solidaria, por eso no podrás razonar en una sociedad educada con el fin de que no sepas razonar. Hasta que tus conocimientos científicos y posición profesional no te lo permita, tendrás que someterte a la estupidez de la sociedad. Tener razón implica disponer de medios reales para imponer la razón que se dice tener, no basta tener la razón en teoría, hay que disponer de forma efectiva de razón en la práctica, la realidad de la vida quiere hechos, no explicaciones. Quien trata de dominar a otra persona quiere suprimir su conciencia de necesidad y de conocimiento, el ser humano se convierte en alguien que no es consciente de lo que necesita y no lucha por conseguirlo.
Maestro comienza a hablar de la literatura comentando que no existe la literatura infantil, del mismo modo que no hay una ingeniería para niños o termodinámica para ancianos. Si la literatura es infantil, no es literatura, y si es literatura, no podrá interpretarse por un niño. Hablando de la educación, se declara en desacuerdo con quienes la destruyen y con quienes se quejan de que la destruyan, diciendo que lo que debe hacer un docente es dar clases de calidad donde sea posible hacerlo en lugar de no hacer nada. El sistema educativo de las democracias occidentales se basa hoy en día en el autoengaño colectivo y en un idealismo democrático de diseño posmoderno incompatible con la esencia crítica del pensamiento clásico y la tradición literaria hispano-greco-latina, cuyo objetivo era educar al ser humano en el desengaño frente a las apariencias de la realidad y sus falacias. Se suprimen entonces los estudios literarios por los estudios culturales que vienen del extranjero, pues cultura es lo que tienen las sociedades que no han tenido literatura. “Las instituciones de enseñanza actuales han reemplazado el conocimiento por el prejuicio, y han convertido la historia en una mitología, la literatura en una terapia de grupo, el derecho en una ficción, la filosofía en una ideología, la ciencia en una irrealidad y la realidad en un espejismo”. La educación de la democracia posmoderna está al servicio de las ideologías, con el objetivo de lograr la anomia o desestabilización emocional e intelectual del ser humano, en lugar de la libertad, y la docencia no cabe en lo políticamente correcto. Sustituyen el conocimiento por las emociones acríticas, que en ausencia de conocimiento el propio emocionado no podrá explicar, lo que se llama alexitimia. Todo se debe a que el capitalismo diseña y fabrica consumidores, y para consumir no hace falta ser inteligente ni librepensador. La democracia es una forma de gobierno hoy gestionada por las multinacionales y los amigos del comercio (siempre usa este término de Escohotado, pero a diferencia de él, lo hace peyorativamente) global, prefiere consumidores compulsivos antes que ciudadanos libres.
Desconfía de la ideología, dice que a pesar de lo que diga el posmodernismo no todo es ideología, pues no la encontrarás en el conocimiento científico, y además piensa que los ricos no tienen ideología, sino dinero, la ideología es la emoción de los pobres, que es narcisista y suministrada por la democracia para que molestes menos. Su idea de libertad se basa en la desobediencia, pues la que se ejerce obedeciendo es la libertad de nuestros superiores, no la nuestra. Libertad es, ante todo, la negación del prójimo. Y hoy no tenemos más libertad que en el pasado, tenemos una libertad diferente: hace siglos era posible hacer cosas que hoy están prohibidas y no era posible hacer cosas que hoy se pueden hacer de forma abierta. La libertad sólo tiene sentido si se usa contra alguien más fuerte, lo contrario es obedecer, y se mide por lo que puedas conseguir más allá de lo que te permitan hacer. Sólo las personas inteligentes la necesitan, porque los tontos no son conscientes de sus necesidades y carencias.
No disimula su desprecio a la filosofía y los filósofos, de quienes dice son poetas que han perdido el sentido del humor, novelistas que se creen la realidad de sus propias ficciones y que ignoran que los problemas reales nunca tienen una solución filosófica ni literaria. Toda filosofía es una retórica para adolescentes que tiende e induce al idealismo y mantiene relaciones muy estrechas con la religión. “La filosofía es la religión de quienes no se sienten cómodos con el dios de la religión de sus padres. Y se inventan otro dios nuevo y propio. Cada filósofo, el suyo (...) filosofar conduce a esa búsqueda obsesiva de un amo, de un líder o jefe supremo sin el cual no se pueda vivir”. Tras Newton, considera que la filosofía es una hermenéutica de la realidad o una sofística al servicio de la democracia, una respuestas a lo que la ciencia deja sin explicar. La crítica es injusta porque trata a la filosofía de manera unívoca, sin tener en cuenta que hay muchas, y pocas veces diferencia la crítica y materialista del resto (y cuando lo hace, es para advertir que también éstas tienden al idealismo).
Habla contra el Romanticismo, correspondiente a los desterrados del cielo: ha traído nostalgia del pasado, invención del inconsciente y la semilla de los nacionalismos. Miedo al presente y aún más al futuro, miedo a la realidad y al humano diferente. Usa tus sentimientos para engañarte, en nombre de los sentimientos todo está permitido. Los sentimientos personales están por encima de la razón, como decía Lutero de la fe, pues tiene vínculos con el protestantismo. Da lugar a una relación idealista de la política y la literatura con la realidad, haciendo incompatibles a autores y lectores con su propia vida, como la introducción poética al suicidio de Werther. Usa el miedo que se siente, no el que se piensa, te quiere mantener alejado de los miedos de verdad, sirviendo de instrumento de control y sumisión. El miedo en la literatura anterior al Romanticismo es objeto de ridículo y burla, un héroe nunca muestra miedo, pero en el Romanticismo se cultiva estéticamente. Hoy, para ser tomado en serio, debes mostrarte narcisistamente apocado, cobarde y timorato, no valiente. El Romanticismo es una nostalgia por la pérdida de los privilegios del Antiguo Régimen, que permitía a los artistas vivir sin trabajar al amparo de la Iglesia o la nobleza. Después, se morían de hambre o vivían de subvenciones. Viene de las sociedades protestantes porque en las católicas la religión no monopolizó la imaginación, mientras que la Reforma ejerció sobre la imaginación humana una presión inquisitiva sin precedentes históricos. El catolicismo iba a los hechos, las leyes y las normas, donde fue absolutista, y Lutero intervino con obsesión en la fe, despreciando la razón, proscribiendo la imaginación, haciendo de germen del Gran hermano. Así, la literatura fantástica fue su línea de fuga, limitación que no tuvieron los nuestros. Y comenta que no todo es relativo, la crítica será tan objetiva como lo sean tus argumentos.
La política es la administración del poder, es decir, la organización de la libertad. Tus emociones son muy poco originales: sientes lo que el sistema te hace sentir. Las ideologías tratan de convertir al ser humano en un enfermo político drogodependiente de la política. Habla de cómo es irónico que los ideales del proletariado decimonónico hayan sido copiados y conquistados por la burguesía capitalista, que ha sido entre sí mucho más solidaria y colaboradora transnacionalmente de lo que el proletariado lo fue para sí mismo como organización internacional y universalista. La obra de Marx ha sido un manual de instrucciones al servicio de la burguesía capitalista y la democracia liberal, que se ha perfeccionado “gracias a este idealista alemán”. Lo cierto es que poco idealista puede ser Marx cuando su obra ha sido útil para los poderosos, esta es una incoherencia del autor. Habla de cómo hoy sucede algo similar a la caída del imperio romano, cuando la Iglesia sustituyó al Estado, pero hoy está sucediendo con el mercado global. Y sin Estado, no hay revolución posible, cree. Para Maestro, la auténtica dialéctica de la historia es civilización contra barbarie, y la historia de los seres humanos es la transformación constante de uno o varios problemas. Los problemas no se resuelven, se transforman, solución es el nombre que los seres humanos dan a un problema cuando lo han transformado en otro nuevo. Los problemas no tienen solución, tienen metamorfosis.
Da ideas interesantes sobre la literatura: es una llave que abre todas las puertas y que puede funcionar como excelente sistema inmunológico frente a muchas enfermedades mentales y trastornos de personalidad. No es un mero chisme, pone su dedo en la llaga de tu inteligencia y de tu sensibilidad. No proporciona conocimientos, los exige, nadie aprende nada leyendo literatura, te examina. Donde hay literatura, hay inteligencia y libertad, por ello ha dejado de enseñarse en escuelas, porque te quieren tonto y esclavo, y la literatura te hace inteligente y libre. Su racionalismo dispone de libertades que otras formas de pensamiento no tienen permitidas, pues imaginación y libertad son exigencias fundamentales que una máquina no puede hacer de forma original, solo imitativa. Diferencia kitsch de genialidad. La literatura es lo que a lo largo de la historia la política y la religión no han podido censurar. Imaginar es una forma superior y alternativa de razonar, si no sabes razonar no sabes imaginar. La literatura inventó la ficción para no suscribir la mentira de la religión, pues no se debe confundir la ficción con la mentira. En la literatura, las palabras no tienen un sentido literal, no significan lo mismo que en un diccionario, algo que curas y filósofos no entienden. La ficción es una forma de bromear con la verdad sin intención de engañar, a diferencia de la mentira. Sólo un déspota teme la ficción. Al filósofo le gusta que le obedezcan y a quien hace literatura, desobedecer. En literatura, las normas sólo las cumple quien no puede ser genial ni sabe ser original, pues siguiendo normas nunca harás algo original. La literatura desaparece cuando el racionalismo de la censura es más potente que el de la creación literaria capaz de evitarla. La literatura exige pensar, más que sentir, no puede ser interpretada sólo con sentimientos. Razonar implica enfrentarse a una adversidad y sobrevivir, en caso contrario se ha razonado mal. Este fracaso es el que ha sido embellecido por la literatura del siglo XX, desde Ítaca de Kavafis. Pero la verdadera literatura, para el autor, narra la originalidad de un desengaño, ofrece algo más que un fracaso sin consecuencias, ofrece una estrategia de prevención del fracaso. Nace en Grecia porque donde estaba el Dios de los judíos no había literatura, había Sagradas Escrituras. La literatura es lo contrario a un dogma religioso, filosófico o ideológico. La literatura devora las interpretaciones que se vierten sobre ella desde los imperativos de lo políticamente correcto dominantes en cada época.
Sobre las redes sociales, las critica muy acertadamente. Si algo revela una opinión, no es tanto lo que se piensa, cuanto lo que se ignora. La distancia o perímetro que separa el conocimiento de la ignorancia se llama opinión. Las redes sociales son ese espacio democrático en el que los necios enseñan a las personas inteligentes a dejar de serlo. El narcisista no asume responsabilidades, la culpa la tienen los demás, por eso el fracaso humano no se publicita en el siglo XXI. El fracaso que se exhibe vulgarmente en redes sociales no es realmente un fracaso, sino una forma narcisista de buscar complicidades emocionales. El narcisismo es la lucha que un idealista mantiene contra la realidad de su propio yo, negándola, pero ésta termina imponiéndose, su destino es el fracaso, y resulta difícil de curar por su rendimiento mercantil. El fracaso es la distancia que separa a los idealistas de la realidad, y el narcisismo es la negación del fracaso que tienen delante. Por otra parte, cuanto más dialogas, menos vale lo que comunicas, porque los interlocutores estropean tu posible originalidad (una visión totalmente antidialéctica). Para Maestro, cuantas más personas hablen contigo en redes acerca de lo que escribes, menos vale lo que dices, haces y escribes. Lo que sí es cierto, que él apunta, es que las ideas valiosas no necesitan ni validación ni observaciones ajenas. Y en este punto habla contra la idea de debatir, que reserva al exhibicionismo teatral y al impulso narcisista, pues para él ante la necedad no hay argumentos, solo cabe la imposición de los hechos.
Hace una anatomía de los tontos, quienes son gente que razona, pero mal. Exhiben su ignorancia hablando cuando nadie les pregunta y son incapaces de escuchar sin prorrumpir un “yo no estoy de acuerdo”. Habitan en internet y las redes sociales son su paraíso. El mundo posmoderno está hecho a su medida, para que consuman acríticamente, asesorados por libros de autoayuda, o “libros para tontos”. Los tontos son todos ellos iguales entre sí, lo que diferencia a las personas es su forma de ser inteligentes. La estupidez es impersonal.
“Idealista es el que se toma la ficción en serio”. El idealismo conduce siempre al fracaso, ceba a las personas más débiles, porque las personalidades más fuertes pueden afrontar el miedo y asumir mejor el fracaso mediante el desengaño personal, para rehacerse y ser compatibles con la realidad. El idealismo tiene un final trágico porque sus causas son invisibles y sus consecuencias irreversibles. El exceso de sensibilidad nos priva de la inteligibilidad. Advierte de cómo los idealismos conducen a los mayores mataderos. Hay que vencer el miedo, lo que equivale a superar el idealismo. “La historia de Alemania es la historia intermitente de una lucha contra el racionalismo humano, desde el luteranismo hasta el nazismo. La historia de Alemania es la historia del miedo. De haber comprendido el Quijote, Alemania habría ahorrado al mundo dos guerras mundiales. El Quijote es la negación y la condena de todos los idealismos”, si bien la mayor parte de los lectores lo han interpretado como un elogio del idealismo.
“La distancia o perímetro que separa el conocimiento de la ignorancia se llama opinión”. “Lo cómico es, a veces, una medida de la libertad. Donde hay risa, hay inteligencia y libertad”. “La mentira es la negación de un mundo compartido”. “La literatura es la negación del sentido literal”. --Faltan tres párrafos que no cabían en este resumen***
Una de las peores cosas de esta obra es la absoluta falta de rigor a la hora de usar conceptos. A pesar de despreciar a los filósofos, el profesor Maestro haría bien en fijarse en una de las “manías” que suelen tener quienes escriben obras filosóficas, y esta es definir bien los conceptos antes de utilizarlos. Durante toda la obra se referencian ideas sin definir a qué se refiere el autor, pero especialmente sangrante es el caso de “ideología” (que aparece 85 veces en el libro) e “idealismo” (93 veces). Parece que el profesor Maestro se conforma con una definición de andar por casa de ambos conceptos, pero eso es insuficiente para una obra que pretenda tener el mínimo rigor. Y no, no es algo que haya que obviar por ser un ensayo de divulgación, por lo que esperaba más del profesor Maestro en ese sentido.
Hay mucha tela que cortar en una reseña de este libro, así que me limitaré al punto del profesor Maestro contra la filosofía. Ahí van algunos fragmentos:
“Toda filosofía es una retórica para adolescentes. Induce siempre al idealismo y el idealismo mismo es lo que más atrae a los adolescente, como a los niños los caramelos y las golosinas. De hecho, la filosofía es la chuche de los adolescentes”.
“Todo filosofar conduce a esa búsqueda obsesiva de un amo, de un líder o jefe supremo, de un Führer o un caudillo, sin el cual no se pueda vivir ni se deje tampoco vivir a los demás: el ápeiron de Anaximandro, el nous de Anaxágoras, el Demiurgo de Platón, el motor perpetuo [sic] de Aristóteles…”
“La libertad está en la ciencia, no en la filosofía. [...] Desengañémonos: la ciencia hace innecesaria a la filosofía.”
Se podría pensar que estos ejemplos que pongo están “cortados”, que he eliminado la parte en la que el profesor Maestro expone sus razones, los argumentos que sustentan lo que dice. Pero no hay nada de eso, no hay argumento ninguno. Durante todo el libro las opiniones (porque sin argumentos las razones no son más que eso, opiniones) se exponen una detrás de otra, a menudo incluso sin hilazón entre ellas, como si tuvieran peso argumentativo por sí mismas.
Y ese es el error que recorre toda la obra. No espero nunca leer a alguien que esté de acuerdo conmigo en todo, pero lo mínimo es que defienda su exposición con razonamientos. El profesor Maestro no es que falle en sus argumentos, es que ni siquiera los expone. Y son razonamientos que me gustaría oír: ¿por qué la ciencia hace innecesaria la filosofía? ¿Es el profesor Maestro un cientifista? ¿De qué manera es el ápeiron de Anaximandro “un líder o jefe supremo, [...] un Führer o un caudillo” (jajaja)? ¿Cómo es que toda filosofía induce al idealismo? Supongo que la respuesta a estas pregunta implicaría meterse en materia, leer a los filósofos que tanto denosta y enmarcarlos en el contexto histórico que corresponde. En resumen, implicaría estudiar filosofía con rigor, cosa que no está dispuesto el autor a hacer.
Podría hablar también de muchas otras cosas que no están bien en esta obra. Por ejemplo, el capítulo acerca del feminismo, que podría resumirse en cualquier hilo de twitter escrito por un divorciado de 50 años, solo que en este caso el divorciado ha leído La Gitanilla de Cervantes. O las pésimas traducciones propias: otra reseña habla de la traducción de pasajes bíblicos, a esto yo añadiría la traducción de “Primum vivere deinde philosophari” como “primero ganarse la vida trabajando, luego filosofar”. Pero esta reseña ya es bastante larga.
Para finalizar diré un punto positivo, y es que el autor da pinceladas de teorías interesantes, teorías que me gustaría ver expuestas adecuadamente, con razonamientos y conclusiones. Por ejemplo: el fracaso de la Universidad, su crítica al Romanticismo, la idea de que la Reforma Luterana interviene en la conciencia y limita la imaginación literaria. Si el profesor Maestro se decidiera a escribir un libro en el que expusiera sus ideas razonadas acerca de estos temas estaría encantada de leerlo. Pero me temo que esa labor se acerca demasiado a la filosofía para él.
Se lee rápido, y es una recopilación de lo que ha ido divulgando en su canal de Youtube. Es como un resumen de sus ideas. No le doy el 5 porque no se mete muy en detalles, pero es claro.
A padre se le permite contradecirse todo lo que quiera. Hasta puede pecar de boomer, que tiene un par de capitulos con frases para traducir al Castellano antiguo y bordar en oro en la bandera de España.
egotismo: sentimiento exagerado de la propia personalidad.
· También peca —y quizá de esto no sea tan consciente— de narcisismo, que es precisamente uno de los monstruos contra el que arremete en este libro.
narcisismo: excesiva complacencia en la consideración de las propias facultades u obras.
· Él mismo lo explica muy bien: El narcisismo es la lucha que un idealista mantiene contra la realidad de su propio yo, negándola. Y es que, a pesar de sus diatribas habituales en YouTube y las aquí recogidas, también peca a su modo de idealista, mal que le pese.
· Maestro acierta en los análisis y en los diagnósticos, aunque distorsiona hasta la desmesura las causas y cae de lleno en el pesimismo para, después de despacharse a gusto como el manchego andante ensartando ovejas, dar un portazo sin aportar ni implicarse en nada, como aquel otro que seguía la escondida senda, por donde han ido los pocos sabios que en el mundo han sido, pero sin bajarse del púlpito ni soltar el altavoz de canales y redes de los que, con insistencia, abomina en esta obra que nos ocupa.
· Esta obra, por cierto, que "no es un libro de ayuda", pero que como tal está escrita: estilo directo, asertivo, lleno de sentencias, consejos y moralina cientificista. Dime de que presumes, y sabremos en qué te equivocas.
· Aparte de pecados tan comunes y perdonables, Maestro presenta virtudes varias. Como escribí antes, sus análisis son certeros y están expuesto con nitidez e inteligencia. La lectura de sus textos enriquece porque dan mucho que pensar, también ofrecen ideas sugerentes que confrontar, aunque: Yo no pierdo mi tiempo en debates, porque no tengo nada que debatir [...] lo que piensen los demás no es asunto mío. Esto, que tanto repite, es mentira. Todo gesto busca su reflejo. Y el narciso se emboba en la laguna o sube vídeos o se contrata para conferencias o escribe y publica y publicita y hasta firma libros en saraos y comercios al uso.
· En Maestro, el intelectual destaca por su rigor y su solvencia; el personaje, en cambio, chirría por su inconsistencia. Mucho. Maestro condena religiones y filosofías y, en cambio y para él, la Literatura es Dios, El Quijote su profeta y el Siglo de Oro español el paraíso perdido, desvirtuados por la "anglosfera" y corrompidos por el idealismo germánico. Es su tema, insistente, repetido y en gran parte acertado y plausible, no en vano sus tesis son deudoras del materialismo filosófico de Gustavo Bueno.
· En definitiva y aunque en este caso concreto sea harto difícil, conviene ignorar al autor, desligarlo de la obra y apreciar esta por lo que vale y por lo que aporta. Y en este sentido, Una filosofía para sobrevivir en el siglo XXI constituye una lectura gratificante, con un desarrollo notable.
El maestro, Jesús G. Maestro, escribe con elegancia y fluidez, tal cual se le puede escuchar gratuitamente en YouTube en cientos de clases magistrales. Aunque pudiera parecer un ogro este profesor es realmente una persona muy generosa pues lo mejor que tiene de sí lo regala. Los seguidores de este Jesús encontrarán en este ensayo temas conocidos pero abordados con profundidad. Para mí, como escritor, leer la prosa del profesor es un placer pues es una escuela de vocabulario, movimientos literarios e historia. Algunas de las posturas presentadas por el autor pueden resultar controversiales pero entiendo que en general el mensaje es un poco como la frase de Nietzsche: Dios a muerto y lo hemos matado nosotros. No hay nada sagrado o fuera de la razón. La razón y la democracia han muerto y la hemos matado nosotros asfixiándoles con la manta de banalidad que como diluvio destructor cae sobre el intelecto al dedicar nuestras vidas a las redes sociales. Yo encuentro que la parte descriptiva del libro, donde se señala y explica que es lo que está mal en la sociedad del siglo XXI, es muy completa. Quizás me hubiera gustado ver un poco más de referencia al resto del mundo pues se centra en Occidente haciendo especial énfasis en lo que él llama la anglosfera encabezada por Estados Unidos y contrastándola contra la hispanosfera (tradición grecolatina representada por lo español que incluye a Hispanoamérica), especialmente el siglo de oro español y con El Quijote como obra cumbre de la humanidad que considera muy por encima de la obra de Shakespeare. El ensayo consta de doscientas ochenta y cinco páginas. Hay un poco de repetición que se puede justificar como recurso pedagógico, pero a mí me hubiera gustado mayor desarrollo en las curas que ofrece el autor para la ignorancia: la ciencia y la lectura de El Quijote. Un poco de guía de como escapar de las redes para estudiar ciencia, porque si seguimos las advertencias la universidad no es el camino correcto. Si damos por buena la tesis de que la mayoría de la humanidad es ignorante entonces, ¿será suficiente para un ignorante leer El Quijote para convertirse en un iluminado?
Una filosofía para sobrevivir en el siglo XXI plantea una serie de tesis con las que es fácil coincidir: la necesidad de independencia intelectual en la universidad, la primacía de la ciencia frente a la política, la crítica a la ideologización del conocimiento o la denuncia de ciertas dinámicas culturales contemporáneas que empobrecen el pensamiento. En ese sentido, el libro parte de un diagnóstico reconocible y, en muchos puntos, razonable.
Sin embargo, estar de acuerdo con las ideas no implica necesariamente disfrutar el libro. Y ahí es donde esta obra falla como experiencia de lectura.
El principal problema no está tanto en lo que se dice, sino en cómo se dice. El tono es constantemente combativo, a menudo cercano al sermón, y marcadamente negativo. Más que invitar a pensar, el texto parece exigir asentimiento. Esto hace que la lectura resulte pesada y poco estimulante, incluso cuando se comparten muchas de sus conclusiones.
Además, tras terminar el libro, no queda la sensación de haber aprendido demasiado sobre filosofía como disciplina. Es cierto que introduce distinciones relevantes —como la tradición anglosajona, Kant o el materialismo filosófico—, pero estas aparecen de forma apresurada y poco clara. Son referencias importantes para orientarse en el panorama filosófico, pero no están suficientemente bien explicadas como para resultar formativas o iluminadoras.
En conjunto, el libro transmite más una postura que un proceso de pensamiento. Puede servir como manifiesto o como advertencia cultural, pero no como una introducción atractiva ni como una lectura que despierte curiosidad filosófica. En mi caso, pese a coincidir con parte del fondo, no me resultó una buena lectura ni una experiencia intelectual satisfactoria.
Estoy completamente seguro de que el señor Don Jesús G. Maestro escribe este libro en forma de resumen de los temas principales que trata en su canal de Youtube. Desde mi punto de vista, el proceso que siguió para escribir la obra fue, hacer un ensayo a modo de reflexión con cada uno de los vídeos más relevantes del canal. Por lo tanto, como persona que fácilmente ha visto casi todos sus videos más importantes, este libro no me ha aportado prácticamente nuevo. Leer este ensayo se ha sentido como ver de nuevo los ya mencionados libros, pero escrito en verso. En todo caso, la segunda mitad del libro sí que aporta ideas algo más inéditas y no tan reiteradas por Jesús. En realidad pienso que este libro no es para todo el mundo; para poder disfrutarlo en condiciones, tienes que estar mínimamente de acuerdo con los controversiales aportes del autor, pero tampoco saber tanto de ellos, para que la obra no se haga redundante la mayor parte del tiempo.
En conclusión, me ha servido como un buen resumen de la filosofía del autor para abordar la realidad y sí pienso que sus escritos pueden ser muy interesantes para reflexionar sobre la vida de uno mismo; aunque no puedo ignorar y no reconocer, el incómodo hecho de que las enseñanzas del señor G. Maestro pecan ciertamente de poco prácticas, es decir son muy teóricas y difícilmente son aplicables al día a día de la mayoría.
Buena introducción a los conceptos de los vídeos de Maestro, un personaje al que no conozco, a pesar de ver sus videos en Youtube por casi una década.
En el libro dice que el Quijote es el mejor antídoto para el idealismo, lo que me inspiró a leerlo. No obstante me habría gustado que hubiera puntualizado más en por qué con ejemplos y citas. Pero para eso tenemos que leer tanto el Quijote como su Anatomía del Quijote que pienso adquirir luego.
Lo leí muy rápido, por lo que me cuesta recordar alguna cita memorable del libro. Lo recomiendo todo en su contenido en especial para quienes no conocen sus vídeos, ya que puede ser repetitivo para alguien que sí.
No me gusta que equipara todas las filosofías como parte del problema, debe haber alguna que tenga algo rescatable. Dice no tener ideologias, sino interpretaciones de hechos, no obstante él tiene una filosofía hispanista frente al mundo anglosajón del que no rescata mucho de su literatura. Recuerdo que sólo a Orwell. Los borra de tajo.
Lo volveré a leer para mejorar mi reseña que considero no le hace plena justicia ya que tampoco me he leído todo el Quijote, tan sólo la primera parte.
Lo encontré repetitivo y desviado de la tesis con la que comienza.
Menos centrado en el momento actual de lo que pretende el titulo.
Tal vez solo no logré seguirle la pista de como regresa todo al Quijote.
Aun asi se entiende el punto: en una cultura general que tira para el narcisismo y lo superficial, de manera agresivamente analfabeta, la literatura abre la mente y pone los pies en la tierra.
Por ahí todo bien. Pero a su don de expresarse le hace falta enfoque, organizacion, o yo no se.
De todas maneras valió la pena por los momentos donde si consigue el enfoque. Sobrio, agudo, y no se diga poquito neurotico. Ahí le aplaudo.
Habiendolo visto expresarse en youtube, esos momentos de lucidez a mi me parecen intachables y son la razón por la que me interesó su libro.
Me ha parecido pretencioso pero un tanto simplón y, sobre todo, muy dogmático. Es curioso cómo se dedica a criticar los dogmatismos pero el autor se erige en un iliminati, hasta el extremo de decir que el Quijote podría haber evitado guerras. En fin, me he llevado un chasco porque es una especie de revoltijo de todo lo que se le ocurre aderezado con citas. Es una auto-ayuda al uso pero disfrazada de intelectualismo.
Vaya decepción que me he llevado con Jesus. Con lo que me gustaban alguno de sus videos y de repente me encuentro con este pastiche de copias y pegas de lo más simplón que hay. Lo prefiero como youtuber. Aquí los capítulos están llenos de lugares comunes. Pensé que aportaría algunas visiones más radicales o polémicas siguiendo su linea de influencer pero todo está tamizado por el filtro de las ventas. Tengo la sensación de que se ha vendido al mercado.
Ha estado bien. Tiene pasajes muy interesantes y reflexiones que vale la pena subrayar. No es el típico libro de autoayuda vacía, y eso se agradece. A veces se pasa con tanto Quijote y Cervantes, pero en general deja ideas que hacen pensar. No me ha cambiado la vida, pero sí me ha removido lo justo.
Un ensayo que empieza muy bien: "Miedo, mentira y culpa las tres fuerzas principales que gestionan el mundo y controlan la vida". Después el autor destroza todo a su paso y no sin razón, pero con poca esperanza dentro de su nihilismo y poca esperanza en la humanidad. Entretiene y motiva, pero hay que tomarlo con pinzas. Hay capítulos muy buenos como el dedicado a la literatura.