Cuando la magia fue inventada, surgió el primer grimorio: lugar propicio para resguardarla y mantenerla en secreto. Aunque los grimorios no saben estarse quietos, porque no son libros, son palabras que necesitan salir a ver el mundo. Observa con tu ojo bueno, el mágico, y encuentra los hechizos que están por doquier; distingue lo real, lo importante, conoce mundos nuevos y descubre que es imposible dejar de ser.
ya se me hizo costumbre leer poesía en enero para iniciar bien el año. Hermosa poesía que describe como liberar la magia que llevamos dentro y como alejarnos de la gente que la magia le pasa de lado.
En este libro de fórmulas mágicas se reúnen siete lecciones (y algunos añadidos) para saber reconocer y encontrar la magia en cada una de las lectoras. Me gusta mucho la poesía que escribe esta autora por los temas que aborda y el tipo de lenguaje que utiliza.