Continuando con el desafío literario #ReadTheNobels, llegué a “El gran Galeoto”, obra de teatro en prosa escrita por José Echegaray. En 1904, el autor español se convirtió en el primer hispanohablante en recibir el galardón literario «en reconocimiento a las numerosas y brillantes composiciones que, en una manera individual y original, han revivido las grandiosas tradiciones del drama español», según palabras de la Academia Sueca.
La obra relata la historia de Ernesto, un joven escritor, quién se ve enfrentando a Don Julián, su amigo y protector, a causa de falsos rumores que acusan al primero de mantener una relación clandestina con Teodora, esposa del segundo. En líneas generales, “El gran Galeoto” es una reflexión sobre el impacto negativo que pueden tener los chismes.
Pensé que, al tratarse de una obra escrita en prosa, me resultaría complicado, e incluso aburrido, leerla. Sin embargo, no fue así. Es un texto que se entiende con facilidad y se disfruta mucho. Algo que no disfruté mucho fue que, por momentos, me daba la impresión que el autor se excedía en el luso del lenguaje exclamativo, un recurso que nunca me ha gustado mucho, pero que, aparentemente, era bastante común a inicios del siglo pasado, pues he leído varios libros de la época con esa característica. Y, en el caso de los autores galardonados con el Nobel entre 1901 y 1904, es un rasgo común que se detengan bastante en las descripciones detalladas de escenarios o emociones. Felizmente, en el caso de este título, aunque esta tendencia está presente, es mínima y no le resta al resto de la obra, por lo que el lector podrá disfrutarla sin problemas.
Otro detalle que no disfruté mucho fue que el autor tenía espíritu de autor – director, por lo que hacía bastante hincapié en los movimientos de los personajes durante la escena y, sobre todo, en las formas en las que deberían de reaccionar a los diálogos de los demás. Siempre he sido un opositor de este tipo de textos, pues considero que el trabajo de descubrir a los personajes, sus movimientos y emociones, corresponde al elenco y al director, no al autor.
A pesar de lo expuesto en los párrafos anteriores, no puedo negar que se trata de una obra que disfruté: es entretenida, sus plots son ligeros y sencillos de entender, la lectura es fácil y rápida. Aun así, no me parece un gran texto y no conozco las características exactas de la época en la que fue escrito o premiado, por lo que no podría dar mayor opinión al respecto. Menciono esto último porque, en comparación con autores ganadores del Nobel de épocas más recientes, la diferencia es abismal, pero asumo que al haber más de 100 años de desarrollo literario entre unos y otros, esto es bastante lógico.