“Con cada paso que daba me acercaba un poco más a mi futuro y me alejaba un poco más de mi familia. Era un contraste de extremos en todos los sentidos, pero de alguna manera yo había encontrado mi lugar entre ellos. Buda lo llamaba el camino del medio. El equilibrio correcto de la vida. Yo lo llamaba felicidad.”
¡Me encantó! Fue sencillamente espectacular. “Dos mujeres separadas por océanos y décadas a las que unirá la verdad”, es la mejor manera de definirlo.
“La mujer del kimono blanco” es el debut literario de Ana Johns, y vaya que lo ha hecho por todo lo alto. A pesar de ser una novela de ficción, está basada en ciertos hechos históricos reales y en la historia de su propio padre.
Esta historia nos permite viajar a Japón, a finales de los años cincuenta, en donde conoceremos a Naoko Nakamura, una joven nipona que rompe la tradición de aceptar un matrimonio concertado, rechazando a su prometido para casarse con un marinero norteamericano. Por otra parte, nos encontramos en Estados Unidos, en el presente, en donde Tori Kovač descubre una carta que cambiará su vida y hará que emprenda un viaje a una aldea remota en la costa de Japón en busca de las respuestas sobre la historia de su padre.
Y así, narrada entre estas dos líneas temporales, separadas en el tiempo y espacio, nos encontramos una emotiva novela que aborda la dureza del Japón de la posguerra desde un prisma muy humano.
La lectura no es solo amena y atrapante, sino que si realmente hace que te sientas una fuerte atracción por el mundo oriental y todo lo que lo rodea, disfrutando de un sinfín de detalles y curiosidades sobre Japón, un mundo simbólico se abre de par en par, repleto de tradiciones y rituales. Su narración es sencilla, pero hermosa.
Los personajes son maravillosos y están muy bien construidos, la autora hace especial hincapié en las figuras femeninas de la historia, sobretodo en lo que muchas japonesas vivieron durante la postguerra y al escarnio al que se vieron sometidas, no sólo por su familia sino por la sociedad en general. La fuerza del personaje de Naoko, es absolutamente indiscutible, me encanto su fortaleza y carácter.
El final es totalmente emotivo y hasta cierto punto desgarrador, pero para mí fue un cierre perfecto, que viene a ejemplificar que, en la guerra, no hay vencedores ni vencidos, sino que todos pierden algo.
En definitiva, “La mujer del kimono blanco” es una historia de amores imposibles y desgracias humanas cuyas heridas se conservan a lo largo del tiempo.
100% recomendado
“Escoger el camino correcto es cosa del destino. Escoger el camino equivocado también es cosa del destino. Así que debes escoger qué amas, y estar preparada para amar lo que escojas.”