En estos poemas, Nadia López García explora las posibilidades del cuerpo. Se empeña en encontrar el adjetivo preciso que nos revele cómo habitarlo, cómo convertirlo en una casa donde el dolor pueda dar paso a la celebración. Recorre las heridas de los cuerpos, las propias y las heredadas, para trazar una historia de combates, donde, más allá de la violencia, descubrimos la fuerza forjada por nosotras, las de ahora y las que nos precedieron. La poeta nos sugiere reconocer el cuerpo como un mapa, un conjunto de códigos que al descifrarse indican un tesoro, una tierra, un destino. También nos propone pensar el cuerpo como territorio a defender. Este es un poemario-ofrenda que acude a la potencia renovadora del fuego para curarnos del miedo a nosotras mismas, a nuestra propia carne.
Nada de ese miedo te pertenece nada de lo que dijeron sobre ti es cierto. Sólo es verdadero el bosque que has construido con tus propias palabras, sólo permanece el amor y la ternura con la que miras en tus días soleados y también en los más sombríos.
No pierdan la oportunidad de leer este poemario de Nadia, lo ameee
“nadie nos dijo que un cuerpo es una casa” “si un cuerpo es una casa, entonces, la mía nació sin puertas”
en este poemario lo breve se vuelve profundo y toca grietas del sentir desde el cuerpo de la mujer, creo que la sencillez de sus palabras hace que se sienta más cercano y sincero, disfruté mi lectura. que tocara temas como la herencia, las costumbres, el miedo, lo habitado e inhabitado del cuerpo me pareció valioso, muy linda su portada tambiénn
Las mujeres nacemos con un dolor generacional, con un cuerpo que no se siente como hogar… La autora utiliza estos dos temas para hacer un poemario corto sobre la resistencia, tan necesaria en un mundo al que no le gusta el ruido.