En septiembre de 2010, Juan Villarino y Laura Lazzarino, escritores y viajeros argentinos, emprenden un viaje de 18 meses alrededor de Sudamérica. Viajan a dedo, siguiendo caminos secundarios que con frecuencia no aparecen en ningún mapa. Su objetivo es abarcar con sus pasos la diversidad de un continente que, desde la Antártida hasta el Caribe, se fragmenta en múltiples almas y cotidianidades. Gastando suelas para cosechar historias, recorren las colonias menonitas del Chaco paraguayo y aprenden quechua para transitar los caminos incas del corazón andino de Bolivia. En la selva ecuatoriana navegan hasta una comunidad shuar en donde comparten los rituales de la chicha y la ayahuasca. Conversan con los descendientes simbólicos de Gardel en el Eje Cafetero colombiano y en Venezuela inauguran el capítulo descalzo del viaje viviendo en playas e islas con lo mínimo indispensable. Exploran las Guayanas, conocen buscadores de oro y de extraterrestres, y se topan con tortugas gigantes y cohetes espaciales.
Caminos Invisibles no es sólo la recopilación de sus crónicas, es también la declaración de principios de dos nómadas que buscan conciliar el amor con el movimiento. Una prueba de que vivir viajando es posible.
Como lector habitual del blog de ambos protagonistas, sabía con que me iba a encontrar al momento de encarar el libro. Historias increíbles a lo largo y ancho de casi toda Latinoamérica, con buen ritmo para que la lectura se haga fluida. A veces, quizás, el exceso de "poética" en algunas frases se queda más en el cómo y deja de lado el qué. Uno siente que rascando un poquito más en la superficie de algunas historias, había algo más para contar. Esto es apenas un detalle, el libro me gustó y se me hizo una lectura entretenida. Para quienes creemos que hay un Universo escondido mas allá de los folletos turísticos, un "caminito al costado del mundo" que merece ser recorrido, este libro es una ODA AL MOVIMIENTO.
Caminos Invisibles nos permite viajar por Sudamérica por medio de la lectura. Nos invita a salirnos de los circuitos turísticos habituales y nos ayuda a derribar prejuicios típicos contra lo diferente. Nos muestra que a pesar de los grandes matices étnicos y culturales a lo largo del continente, siempre es posible encontrar un punto en común, una conexión con ese otro ser humano con el que compartimos estas tierras, mostrándonos que la buena predisposición y la amabilidad son más habituales que lo comúnmente esperado.
El relato es simpático e intenso, manteniendo siempre el interés de un lector curioso, y a la vez crítico, hablando desde la sinceridad total de los autores, lo cual personalmente creo que le agrega más valor. El texto está bien elaborado, escrito con los estilos particulares de cada autor que terminan resultando muy amenos, además de regularmente compartir datos históricos de relevancia para ofrecer un mayor contexto al lector.
Creo que la intención de los autores es despertar (o intensificar) las ganas de viajar por tales caminos en quien los lee, ayudándolos a perder el miedo habitual asociado a estas situaciones, y debo reconocer que de ser así, han logrado con su cometido.
Este libro formó parte de mi reto anual y era un libro que leí porque otra persona me recomendó.
Si antes de leer el libro no me atraía la idea de viajar a sudamérica, después, mucho menos. Me ha encantado leer sobre ello, ver que hay gente que decide llevar una vida nómada en el siglo XXI con sus glorias y sus penas, me ha hecho cambiar mi forma de ver muchas cosas. He descubierto algunas curiosidades que no sabía que existían (como los menonitas) pero también he visto reflejada una sudamérica en declive y peligrosa que ya conocía bien por historias varias.
Durante las primeras páginas, la escritura e historia de Laura me engancharon. Me sentí algo identificada. En contraste, no me gustaron tanto las florituras y metáforas con las que escribe Juan. La historia es muy completa y está decentemente redactada. Sin embargo, los últimos 3 lugares que visitan están escritos atropelladamente y sin el suficiente detalle para que te importen. Solo quieres terminar el libro viéndote tan cerca del final.
Quizás no volvería a leerlo, pero puede que lo recomendara a algún espíritu libre que se cruce en mi camino.
Es difícil darle rating a un libro escrito por dos autores con estilos tan distintos. La forma de escribir de Juan no me convenció del todo, pero disfruté mucho la manera en que Laura cuenta las historias.
En general, amé descubrir a través de sus palabras aldeas y rincones del mundo que jamás visitaré, aprender más sobre el continente, entender cómo otros viven y descubrir tanto lo bueno como lo malo que se encuentra en el camino al explorar. Terminé sintiéndome más conectada con Latinoamérica (bonita y apaleada, te quiero).
Las historias son interesantes, como la mayoría de libros de viajes. Pero me da la impresión de que pasan muy rápido por encima de los acontecimientos y siempre es un punto de vista personal. En general, un mira lo que he hecho más que una crónica de viaje.
Es un muy lindo libro, donde logran transportarte a ese hermoso viaje. Le resto una estrella por el uso excesivo de adornos en las oraciones que hacen algunas partes un poco densas de leer.
Es un libro de viajes y de historias sobre America del Sur (sin Chile ni mucho Brasil)
No es un libro ni tecnico ni de literatura por lo cual( (como estoy acostumbrado) me costo un poco comenzar y adaptarme a la forma de escritura de los autores, una vez paso eso me encanto, las personas, los lugares, el olvido de todo. Solo podria decir que es un lindo libro para leer y para no solo pensar si no darse cuenta de que el mundo esta afuera y que citando a una autora: "¿Quién puede ser tan insensato como para morir sin haber dado, por lo menos, una vuelta a su cárcel?"
El libro es una invitacióna viajar y no solo viajar de la maneara que capaz estamos acostumbrados, viajar de una manera mas humana, mas austera, pero con un nivel de aprendizaje de la realidad y del otro muy profundo ( si bien se requiere tanto como el mindset como el conocimiento y lo material para hacerlo) De una u otra forma.
Un libro hermoso que hace viajar a mi mente aunque mi cuerpo permanezca en casa. Por momentos sentí un exceso de metáforas y palabras grandilocuentes, pero la esencia del libro me parece maravillosa. Qué bonito que es atreverse a conectar con el otro más allá de las atracciones turísticas y las selfies que se toman y no se vuelven a ver; eso fue lo que Laura y Juan me enseñaron en este viaje y es lo que hace esta lectura memorable. Amé conocer a tantas personas y tantas culturas a través de ellos.
Caminos Invisibles es el relato inspirador de Juan Villarino y Laura Lazzarino, quienes recorren Sudamérica a dedo durante 18 meses, explorando rutas poco conocidas y viviendo encuentros únicos. Más que un libro de viajes, es una declaración de amor al movimiento, la diversidad y la posibilidad de vivir viajando. Una lectura ideal para quienes buscan aventura y autenticidad.
En este libro de casi 400 páginas, Laura y Juan relatan su viaje a dedo por toda América del Sur desde Antártida (literalmente) hasta las Guyanas. Una crónica de viaje que recorre todos los tópicos comunes que se le pueden presentar a un viajero, desde personales y contingentes, hasta políticos y culturales. . La particularidad del viaje, que termina por dar nombre al libro, es que los caminos recorridos siguen un orden caótico, marginal y selectivamente esquivo a la orden del día de los viajes empaquetados.
La escritura doble permite diferenciar las perspectivas notablemente diferentes de cada unx de ellos, siendo un buen diálogo entre ellos mismos a la vez que una conversación interesante con el lector.
Es preciso decirles que estos chicos viven y financian sus viajes gracias a la venta de sus libros. Que a comparación de lo que sale cualquier libro en una librería, el costo es bajísimo y super accesible, además de la calidad de edición independiente que tienen, con dibujos, notas, aclaraciones e info recontra útil para los viajeros. Los invito a que los sigan, los lean y se copen con esta movida.
A mi me enganchó un montón este libro. Me lo leí demasiado rápido para mi ritmo normal de lectura. La verdad yo solo pensaba en poder conocer todo lo que ellos describían. Aprendí mucho de los países a los que viajaron y debo admitir que su recorrido por la guyana, Surinam y Guayana francesa me pareció exquisito. Lo disfruté mucho.
Yo que soy Socióloga me metí un montón en los relatos de Juan, aunque son un poco difíciles de leer al inicio hasta que le cojes el tiro. A mi la escritura de Laura me engancha mucho más pero debo admitir que ya a la mitad del libro no me daba cuenta a cuál de los dos estaba leyendo, se entremezclaban muy bien. Lo disfruté un montón y los relatos de Colombia estuvieron muy buenos (menos el de Medellín, ese me decepcionó un poco) Lo recomiendo. Ya se lo pasé a mi hermano el historiador. :)