Para la composición de Meth Z, Gerardo Arana concibió una estrategia de escritura basada en el copy el reciclaje y reescritura de su narrativa para conformar una novela. La primera versión, titulada Pegaso Zorokin, apareció por entregas en la revista electrónica Radiador en 2012 y en 2013, tras la muerte de Arana, apareció en forma de libro en Tierra Adentro. Desde entonces, la magnum opus de Arana no ha dejado de ser traficada por internet y es ya una novela de culto. Esta versión definitiva de Meth Z, la primera completa y en la que se resarcen las erratas de las ediciones anteriores, ofrece a una nueva generación de lectores una de las novelas más enigmáticas de la narrativa mexicana de este siglo.
Toda una chulada que definitivamente resignificas según tu etapa como lectora. Pasan demasiadas cosas, todos son Pegaso Zorokin, magos. De alguna manera sabes que en este escrito hay una esencia autobiográfica que se va fragmentando conforme pasa la novela, el mismo Meth Z se va diluyendo, hasta llevar a Pegaso a atentar contra lo que una vez amó. La parte inédita de Beatriz es pesada, tanto en el sentido textual como anímico. Me quedó con el resto de Meth Z.
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Un libro un tanto denso, complicado de seguir el hilo pero sabes a donde quiere ir, el final me pareció un poco denso y complicado de leer, muy buen libro, si quieres un reto, te lo recomiendo
Si crees en el tesoro de la dislocación completa del sentido de todo: ¡Bienvenidx!
Un texto experimental que reestructura múltiples realidades hasta desfigurar la noción de ficción, realidad, cordura y locura de sus protagonistas y autores.
La primer parte es el libro de un drogadicto que no deja de empezar.
La segunda parte es la parábola de un escritor sin obra que obra la escritura.
La tercera parte redondea el conjunto para dejarnos más confundidos que antes.
Si no le temes a la falta de control y quieres lanzarte de lleno a un abismo de sentido sin sentido, esta es la red que te atrapa.