Quedan pocos minutos para que terminen las clases.
Los padres se van amontonando a la entrada del colegio para recoger a sus hijos.
Entonces sucede algo que nadie podía esperar; la pesadilla se ha hecho realidad y el peligro y las sospechas que todos comparten parecen estar de vuelta.
Es necesario seguir guardando el secreto antes de que impere el caos.
Pero ya es demasiado tarde porque El Rebaño ha entrado en acción.
Y no hay nada más aterrador que un grupo de padres presa del pánico.
Pablo Rivero vuelve a poner el foco en los peligros que nos rodean con un thriller inquietante y magnético donde nada es lo que parece y donde lo cotidiano se vuelve terrorífico. Tan desasosegante como real, El rebaño es una crítica a la necesidad de pertenecer a un grupo, a la sobreprotección a los hijos y a la gestión de los conflictos más escabrosos que pueden darse en vecindarios y colegios. Porque nunca llegamos a conocer a quienes nos rodean.
Licenciado en comunicación audiovisual, Pablo Rivero es conocido por interpretar a Toni Alcántara en la serie de TVE Cuéntame cómo pasó, trabajo que combina con personajes en películas como De tu ventana a la mía de Paula Ortiz, Proyecto tiempo de Isabel Coixet, No me pidas que te bese porque te besaré de Albert Espinosa o La noche del hermano de Santiago García de Leániz. En teatro ha participado en montajes como La caída de los dioses, dirigido por Tomaz Pandur, Los hijos se han dormido, dirigido por Daniel Veronese, El sirviente, dirigido por Mireia Gabilondo, las tres en el Teatro Español, o Fausto, también de Tomaz Pandur, para el CDN, entre otras. Debutó como novelista con No volveré a tener miedo, un domestic thriller que tuvo una gran acogida entre los lectores y la crítica. Penitencia, su segunda novela, nos adentra en el mundo de la interpretación y la industria que lo rodea, que conoce muy bien, para dar profundidad a una envolvente trama de puro género. Las niñas que soñaban con ser vistas nos sumerge en una perturbadora historia repleta de intriga. La cría es su cuarta novela, con la que nos desvela los peligros del sharenting.
Cada vez que Pablo Rivero anuncia nueva novela, la espero con ansias. He leído todo lo que ha publicado y se ve la evolución que ha tenido desde No volveré a tener miedo, tanto en las tramas como en los personajes a los que le da vida en cada historia. Si bien son libros independientes, siempre hay una mención a sus otras obras, ya sea por un hecho o por la reaparición de personajes. En este caso, se conjugan ambos ya que volvemos a encontrarnos con la inspectora Candela Rodriguez y reaparece el tenebroso Sweet Bunny, personaje que sembró terror en La cría. La premisa es más que interesante: la desaparición de un niño en una comunidad cerrada donde todo se cuestiona y donde se ocultan muchas verdades. Las apariencias engañan, y muchas veces, se tapan debajo de un disfraz de oveja, blanca o negra o debajo de la imagen del pastor que guía a su rebaño. El bullying, la violencia, los mandatos familiares se hacen eco en un thriller que te lleva de las narices hasta el final, porque, aunque todo señala hacia un lado, Pablo te da vueltas la historia con unos giros que no te ves venir. La pluma de Pablo despliega una gama de personajes con sus luces y sus sombras. Para mí, la mejor de sus novelas hasta el momento.
Siento que esta historia al principio me tenía muy intrigada, a medida que iba avanzando la historia parecía que se había quedado estancada, pero al final me ha dejado con los pelos de punta y ha logrado que la tensión fuera en aumento, mezclada con el miedo.
Es una historia que me ha sorprendido mucho al final, ya que no esperaba que tomase ese rumbo. Si es verdad que quedan cabos sueltos y que me hubiera gustado que quedase todo cerrado, pero deja a la imaginación del lector y eso hace que todavía te deje más con los pelos de punta.
He puesto tres estrellas porque se me ha hecho un poco largo y como si la historia no avanzara hacia la mitad del libro, aunque las últimas 80 páginas se leen muy rápido y es donde empiezas a atar cabos.
Un rebaño de padres que llevan sus hijos al colegio, un niño que desaparece en la noche de Halloween y del que no se sabe nada más. Tres años después el cadáver de un niño aparece. Mientras, también desaparecen niños en otras zonas…
Menos mal que por fin se acabó. Estuve a punto de abandonarlo en varias ocasiones.
Creo que la idea tenía mucho potencial y me generaba curiosidad, pero la forma en que está ejecutada deja mucho que desear. La trama te mantiene constantemente con la incógnita, de manera repetitiva, introduciendo personajes y pistas dispersas, solo para desvelarlo de forma apresurada y superficial en los capítulos finales.
Además, los mensajes de denuncia social, aunque interesantes al principio, se volvieron excesivamente repetitivos y perdieron fuerza.
Una vez más, Pablo Rivero ha vuelto a sorprenderme con una nueva historia.
Los capítulos en este nuevo libro del autor son muy cortos y desconcertantes. En ellos se intercalan también conversaciones en chat y es bastante ligero de leer. Desde el principio estaba completamente perdido, con mucha información, pero sin enterarme de qué estaba pasando.
Los personajes son muchos y a cada cual más sospechoso. Podía intuir más o menos lo que estaba sucediendo, pero era difícil armar la historia completa.
El ritmo en general es bastante bueno, aunque es cierto que en algún momento puntual, algún capítulo resulta un poco redundante.
Una vez más me ha gustado mucho que se traten temas de actualidad como el bullying o la necesidad de formar parte de un grupo en un género como este.
El autor lanza dardos contra el sistema educativo, las redes sociales, el clasismo, el miedo y el juicio fácil. No deja títere con cabeza.
En resumen, esta historia tan turbia es una radiografía social incómoda sobre la crianza, con un ritmo frenético y temática de actualidad. Refleja los miedos colectivos y el poder destructivo del rumor. Pablo Rivero nunca decepciona.
🐑Si algo tenía claro después de leer “La cría”, era que tenía que seguir leyendo a Pablo Rivero… ¡y menudo acierto!
🐑En “El rebaño” nos encontramos con una angustiante historia en el entorno escolar, lo cual la hace, si cabe, más oscura y turbia.
🐑Una urbanización de lujo y con unos habitantes peculiares, se volverá una prisión cuando entre ellos se esconda un asesino. Y, en ese entorno, saldrá todo a la luz: las falsedades, las hipocresías y las mentiras. Y cuando esto pasa en un grupo de padres del colegio… saltan chispas💥, porque… ¿qué estaría dispuesto a hacer un padre por su hijo? ¿Y si su hijo es el verdugo y no la víctima?
🐑Con todo esto, Pablo Rivero construye una crítica social sobre la sobreprotección de los menores y sobre la toxicidad o las relaciones meramente aparentes en un grupo.
🐑Respecto a la trama, con sus capítulos cortos, mantiene al lector constantemente enganchado y va de menos a más, con un final de vértigo, y no solo por ser trepidante, sino por ser macabro, oscuro y muy cruel.
🐑Mi puntuación es un 4.5/5⭐️: ya estoy deseando leer otro libro de Pablo Rivero. Y es que si juntas crítica social con un thriller increíble… la mezcla es explosiva.
Pablo Rivero lo ha vuelto a hacer. Ha vuelto a crear una historia redonda. Si pensaba que “La cría” no tenía rival, nos presenta “El rebaño” y lo pone a la altura del mencionado anteriormente.
Oscuro, caótico, retorcido, carente de piedad, duro, acongojante, perturbador… Y podría seguir, porque todo esto y más es la novela.
Si algo caracteriza a Pablo Rivero es la capacidad de crear historias independientes una de otras, pero sacando a relucir personajes que ya conocemos de otras novelas y situaciones que se continúan en el tiempo. En “El rebaño” nos encontramos ambas, pues el tema principal de “La cría” tiene un peso importante en esta nueva novela.
Muy recomendable, aunque cuidado si eres muy sensible, pues cuando implica a niños con estas tramas tan retorcidas, se puede herir fácilmente la sensibilidad de todo el que tenga niños a su alrededor.
Vuelve Pablo Rivero en la misma linea que sus novelas anteriores, manejando muy bien la intriga durante toda la historia, el suspense al final de cada capítulo, los giros inesperados y las reflexiones sobre aspectos que preocupan a la sociedad actual.
A pesar de ello, le di tres estrellas, ya que se me ha hecho muy difícil no compararla con "La cría" o "Dulce hogar", que para mí son sus dos mejores novelas.
"El rebaño" se iniciará con la investigación de un niño desaparecido la noche de Halloween, dentro del complejo residencial privado y entre los personajes que ya conocemos los lectores de este autor de sus dos novelas predecesoras. Hasta los ultimos capítulos no tiene mucho sentido el nombre de la novela, y a mí entender, está metido con calzador. Sin más, se trata de una mera continuación del personaje siniestro disfrazado de conejo que ya nos presentara en "La cría", pudiendo haberse comercializado perfectamente como "La trilogía de Sweet Bunny".
No le pongo menos porque no puedo. Ha sido una lectura realmente desagradable y, para mí, un sinsentido cómo está escrito. Todo el tiempo lo único que mantiene la intriga es que se está omitiendo descaradamente información y recurriendo constantemente a expresiones dramáticas del estilo '...pero no podía llegar a imaginar lo que pasaría a continuación. 😱' Todo el rato tenía la sensación de estar leyendo una telenovela malísima.
He de admitir que, al principio, la crítica que planteaba no terminaba de convencerme, pero Pablo Rivero la desarrolla, a mi parecer, de manera bastante efectiva. Mi valoración se centra principalmente en el argumento: el autor se atreve a introducir elementos arriesgados que no todos los escritores se atreven a explorar, como el asesinato infantil, la falsedad en la educación y, sobre todo, la sobreprotección que define a esta nueva generación.
Todo está perfectamente estructurado para generar un frenesí y una necesidad constante de descubrir qué está ocurriendo, especialmente en los primeros capítulos.
Me encantaría poder dar más detalles sin destripar la trama. Solo puedo decir que os animo que le deis una oportunidad al libro y, si lo hacéis, que sea con la mente bien abierta.
Es la primera novela que leo de este autor, por lo que me han dicho sus novelas se interrelacionan, en este caso aunque haya referencias se puede leer sin haber leído las anteriores, aunque supongo que haberlo hecho enriquece la lectura. Algo ocurre a la salida del colegio que hace que vayamos conociendo a los personajes, que antiguos secretos sean revelados, que nos muestre la naturaleza de algunos seres humanos. Novela dura que nos habla de las relaciones personales, de cómo olvidamos nuestros valores y la ética brilla por su ausencia cuando es la propia persona la que ve peligrar su forma de vida, su estatus, etc... Texto para reflexionar sobre la ética social, con narrativa rápida que contiene giros que la hacen mantenerte en vilo hasta el final.
La trama se desarrolla exclusivamente en una urbanización. Tres años atrás, en la noche de Halloween desapareció un niño, y el culpable es Sweet Bunny, el conejo que lleva varios años secuestrando niños por todo el país. . En el presente, en el recinto del colegio aparece un cadáver y esto despierta todos los recelos y fantasmas surgidos en el pasado. . De nuevo Candela se hará cargo de la investigación y descubrirá que nada ni nadie es lo que parece. . Es un libro que me ha encantado. Ya sabéis que a su novela anterior le puse algún pero, y creo que esta es totalmente redonda. La forma en la que está narrada, con continuos saltos temporales me parece un plus, ya que cuando salta a la siguiente, estás deseando que vuelva a la anterior para saber lo que ha quedado pendiente. . Capítulos cortos, mucha acción, todo el rato están pasando cosas y un final a la altura lleno de giros inesperados, algo que ya está convirtiendo en la señal de identidad del autor.
Yo dividiría este libro en dos temas: el suceso del presente y la desaparición del niño en la noche de Halloween. La primera, adictiva y bien entrelazada. La segunda, muy macabra (y, definitivamente, necesita unos buenos trigger warnings antes de leerla). El mal cuerpo que se te queda no se puede describir con palabras.
He vuelto a sumergirme en una de las historias de Pablo Rivero, que ya se ha convertido en uno de mis autores de cabecera. Todo lo que publica lo voy leyendo porque tiene esa habilidad de atraparme desde la primera página, y “El rebaño” no ha sido la excepción.
La novela arranca con fuerza. Una abuela lleva a su nieta al cine y, en un abrir y cerrar de ojos, la niña desaparece. Ese arranque inquietante ya te deja con el estómago encogido, pero lo que sigue es aún más perturbador. Pablo Rivero construye un thriller que mezcla desapariciones, secretos del pasado, la presión social y, sobre todo, la cara más oscura de la convivencia en comunidades aparentemente tranquilas.
La trama se centra en una urbanización donde las familias viven volcadas en la vida escolar de sus hijos, con los típicos grupos de WhatsApp, la sobreprotección, los juicios rápidos y la necesidad de encajar en el “rebaño”. Lo que parece un retrato costumbrista de la vida de padres y madres acaba convirtiéndose en un espejo incómodo. Todos guardan secretos, todos se señalan y nadie está a salvo del miedo ni del señalamiento colectivo. Y lo más inquietante es cómo el autor refleja esa idea de que el verdadero peligro no siempre viene de fuera, sino de los nuestros.
Lo que más me ha gustado es cómo Rivero combina tensión y crítica social. No es solo un thriller para pasar la tarde, también te hace reflexionar sobre hasta dónde llegaríamos por proteger a un hijo, sobre el poder del rumor y sobre cómo nos dejamos arrastrar por lo que piensa la mayoría. Además, los capítulos son cortos y ágiles, lo que convierte la lectura en un auténtico “solo uno más y me acuesto”… y al final lo devoras sin darte cuenta.
Es verdad que hay muchos personajes y a veces me costaba recordar quién era quién, pero lo compensan los giros, el ritmo y ese final que me dejó con la boca abierta. Rivero sabe cerrar sus historias con fuerza y aquí lo vuelve a demostrar.
En definitiva, “El rebaño” me ha parecido un thriller absorbente, actual y con mucho más trasfondo del que parece a primera vista. He vuelto a disfrutar del estilo directo y adictivo de Pablo Rivero y tengo clarísimo que seguiré leyendo todo lo que publique.
Si tuviera que definir este libro en una palabra sería sin lugar a dudas: brutal. Me ha encantado en todos los sentidos. La trama, el desarrollo de los personajes, el espacio-tiempo, el ritmo, el final, todo. Se sitúa entre mis TOP 3 de este año seguro. Es muy actual y terroríficamente real.
El punto fuerte de esta novela no es descubrir a un culpable, pues podría haber sido cualquiera. Lo verdaderamente importante aquí es la tremenda crítica social que se esconde detrás de cada capítulo. Podría hacer una reseña infinita porque hay mil temas de los que hablar, pero voy a destacar los que creo más relevantes:
• Individualismo generalizado. La sociedad se está volviendo cada vez más egoísta y todo el mundo cree que sus decisiones son las correctas frente a las de los demás. Tendemos a señalar y criticar la forma de actuar de otras personas sin informarnos y sin saber lo que de verdad hay detrás. Incluso, a veces, nos aprovechamos de la debilidad ajena para fortalecernos a nosotros mismos.
• Maternidad, educación y acoso escolar. Actualmente hay una excesiva sobreprotección a los menores por parte de los progenitores (y en algunos casos de la propia legislación) a niveles extremos. A veces, les metemos tanto miedo en el cuerpo que asumen su silencio y se retraen lo que sienten para sí mismos. Esto, en casos de acoso, puede generar un grave conflicto. No se puede "curar" al monstruo sacrificando a las víctimas: los actos tienen que tener consecuencias. Y nos aferramos tanto a nuestros hijos que creeríamos y haríamos cualquier cosa por ellos, sin poner nunca en duda si nuestro hijo es la víctima o el verdugo.
• Redes sociales. Las noticias vuelan y llegan a todo el mundo en cuestión de segundos. El problema es que hay muchísima desinformación y rulan tanto noticias reales como noticias falsas. Después cada uno cree la que más le conviene, la interpreta a su manera y juzga. Esto puede provocar linchamiento y exclusión social de muchas personas sin motivo alguno. Pánico. Y entramos en un bucle del que no podemos salir. Lo peor es que, como bien se indica con el título del libro, todos tenemos mentalidad de rebaño y acabamos actuando igual por miedo a ser los diferentes, los raros.
Son temas actuales que generan debate y en los que deberíamos focalizarnos más. Este libro engancha desde el principio porque nadie es quien parece ser y nadie dice la verdad; todos tienen (tenemos) algo que ocultar. Te vas a encontrar con muchas sorpresas.
Me gusta el autor, aunque en algunas de sus últimas novelas los finales me defraudaban. En esta es lo contrario. Iba para un 3 y gracias,pero al final lo mejora mucho. Con un desparrame total. Capítulos muy cortos y girando en el mundo del 🐰 de casi todas sus novelas. Es verdad que hay alusiones o referencias a anteriores novelas, lo que hace que ya no te acuerdes,y eso se hace cansino,pero es lo que hay. Temas de actualidad llevados al límite. Relaciones personales, equívocos...ya visto,si pero efectivo. Y ese punto gore, o medio gore...que le hace destacar y subir la media.
Una historia que me ha mantenido enganchado de principio a fin. Los capítulos cortos hacen que la intriga se mantenga y quieras seguir sabiendo que ocurre a continuación. Retrata una sociedad nada alejada de la realidad, donde cada uno vela por sus propios, y a veces oscuros, intereses pero que a la vez, es arrastrado por los demás para encajar y ser aceptado, convietiéndolo en algo peligroso. Tiene varios giros, incluido el final, que no me esperaba y que me han gustado. Un libro de lectura ágil, que te hace reflexionar sobre ¿qué seríamos capaces de hacer por alguien...o por nosotros mismos?
En su séptima novela, ‘El rebaño’, Pablo Rivero vuelve a sumergirse en los rincones más oscuros de la cotidianidad, construyendo un inquietante thriller que retrata con crudeza las dinámicas tóxicas que pueden emerger en entornos tan aparentemente seguros como una comunidad escolar. Siguiendo la estela de sus obras anteriores, Rivero sitúa esta historia en el mismo universo narrativo que sus otros libros, con la inspectora Candela Rodríguez como figura recurrente y el ya conocido Sweet Bunny, aportando así una sensación de continuidad y familiaridad para quienes han seguido su trayectoria literaria.
Quedan pocos minutos para que terminen las clases. Los padres se van amontonando a la entrada del colegio para recoger a sus hijos. Entonces sucede algo que nadie podía esperar; la pesadilla se ha hecho realidad y el peligro y las sospechas que todos comparten parecen estar de vuelta. Es necesario seguir guardando el secreto antes de que impere el caos. Pero ya es demasiado tarde porque El Rebaño ha entrado en acción. Y no hay nada más aterrador que un grupo de padres presa del pánico.
El punto de partida es sencillo pero efectivo: un incidente inesperado desencadena una reacción en cadena en un grupo de padres y madres que, empujados por el miedo, la desinformación y la necesidad de pertenencia a un grupo, comienzan a actuar como una masa impulsiva y desconfiada. A partir de esta premisa Rivero construye un relato coral donde la figura colectiva del “rebaño” adquiere un protagonismo inquietante. Ese rebaño y su mentalidad de colmena actuará de manera impulsiva e irracional movido por la ansiedad y el deseo de control, reflejando cómo el grupo, y no tanto los individuos particulares, pueden convertirse en una amenaza.
Rivero retrata la sobreprotección parental no como una muestra de amor, sino como una fuerza capaz de desdibujar los límites entre el cuidado y la opresión. En su afán por proteger, estos adultos proyectan en sus hijos sus propios miedos, interfiriendo en sus vidas y llegando a ejercer acoso y bullying al defender a los suyos. Actitudes amenazantes, exclusiones, amenazas veladas y comentarios maliciosas corren como la pólvora tanto en los pasillos como en los omnipresentes chats de WhatsApp, los cuales funcionan como un altavoz para rumores y venganzas personales. La novela pone el foco en esa hipocresía adulta que denuncia el acoso entre niños, mientras reproduce las mismas dinámicas entre los propios progenitores.
Narrativamente, ‘El rebaño’ exige atención constante. El autor estructura la historia a través de saltos temporales entre pasado y presente, que van revelando poco a poco las tensiones latentes, los secretos que esconden sus personajes y los mecanismos que alimentan la paranoia colectiva. Aunque este recurso quizás pueda resultar un poco confuso, añade capas de complejidad al relato y mantiene la tensión hasta un final que sorprende y perturba a partes iguales. El desenlace, oscuro y retorcido, deja una sensación de desasosiego que se alinea perfectamente con el tono general de la novela.
Rivero muestra una vez más su habilidad para construir personajes ambiguos, alejados de estereotipos. Padres y madres que podrían ser cualquiera de nosotros, presentados con sus luces y sombras, enfrentados a una situación límite que saca a relucir lo peor de sí mismos. Incluso los niños, que en muchos thrillers son meras víctimas, aquí tienen un rol activo que hace que la trama resulte más compleja. Rivero logra así un retrato impactante de cómo el miedo y la presión social pueden hacer tambalear la delgada línea que separa la razón de los comportamientos irracionales.
Uno de los elementos más característicos del estilo de Pablo Rivero es su habilidad para generar inquietud a partir de lo cotidiano. Su prosa es directa, ágil y precisa, con un ritmo narrativo que atrapa desde las primeras páginas. A través de descripciones concisas y diálogos tensos, consigue crear una atmósfera cargada, casi claustrofóbica, en la que cada capítulo incrementa la sensación de amenaza. Además, Rivero se adentra en las zonas grises de sus personajes, mostrando sus contradicciones, lo que da a la novela una dimensión psicológica más profunda.
‘El rebaño’ es, en definitiva, una crítica afilada a la sociedad contemporánea y a las exigencias cada vez más asfixiantes que recaen sobre la crianza. Un reflejo de nuestras comunidades, donde la obsesión por el control y la necesidad de encajar pueden convertir cualquier entorno en una pesadilla. Un thriller adictivo e incómodo, que transforma lo cotidiano en una fuente inagotable de tensión. ¿Hasta dónde llegarías para proteger a tu hijo?
Tenía muchas ganas de leer este libro ya que he leído todos los anteriores de Pablo y me han encantado. La verdad que no ha sido un libro para mí, a lo mejor no le he pillado el sentido.
Los capítulos cortos facilitan mucho la lectura, la historia es atractiva aunque muy inquietante.
Me ha tenido en vilo, todo el rato creando hype, todo lo que sucedía era muy grave a ojos de los personajes pero no se hablaba en claro y de repente al final se sabe todo en un chipum.
“EL REBAÑO”, de Pablo Rivero, es un thriller extremadamente adictivo que disecciona con precisión los miedos y ansiedades de la sociedad actual. A través de una historia dura e impactante, el autor nos sumerge en un ambiente de tensión constante, donde lo cotidiano se vuelve aterrador.
La trama se desarrolla en dos líneas temporales: una noche de Halloween, en la que un niño desaparece, y tres años después, cuando aparece un cadáver en los alrededores de un colegio privado. Lo que comienza como una noche de celebración y una tarde cualquiera se transforma en una pesadilla cuando un suceso inesperado pone en jaque la seguridad de todos y revela el lado más oscuro del ser humano.
En esta historia no hay villanos evidentes ni héroes inmaculados; dudaremos de todos, constantemente. Cada personaje se enfrenta a sus propios demonios mientras la presión del rebaño los moldea, los corrompe o los lleva al límite. La tensión psicológica es palpable en cada página, con un ritmo que va in crescendo hasta un desenlace que deja sin aliento.
No solo atrapa por su trama, sino que también impacta con escenas de una crudeza sin igual. Pablo no se guarda nada a la hora de retratar momentos impactantes. Algunas descripciones son tan crudas que resultan difíciles de digerir, sobre todo en el desenlace de la historia. Sin dejar cabos sueltos y resolviéndolo todo con maestría, el autor nos arrastra a una espiral de terror costumbrista donde lo peor del ser humano sale a la luz, sin espacio para el alivio.
“El rebaño” está estrechamente relacionado con “La cría” y “Dulce hogar”, compartiendo personajes y localizaciones. Aunque pueden leerse de forma independiente, juntas crean un universo donde el verdadero terror no siempre viene de lo desconocido, sino de lo que somos capaces de hacer cuando nos sentimos acorralados y queremos proteger a los nuestros.
Pues aquí llego con la última entrega de Pablo Rivero titulada "El rebaño", que os invito a leer.
Esta es la séptima novela que leo del autor, y como siempre digo es innegable que como buen conocedor del medio audiovisual, nos regala una historia que mantiene en vilo al lector, jugando con la línea temporal de presente y pasado, con la verdad y la mentira, con lo intuido y lo creído, con lo imaginado y lo real haciéndote disfrutar a cada vuelta de página y giro argumental.
La novela está ambientada en una urbanización exclusiva y se inicia en un día sin más, se acerca el final de la jornada escolar, pero su rutina diaria se verá alterada por un suceso inesperado que disparará las alarmas de una comunidad que intenta seguir adelante tras lo sucedido tres años antes cuando, en la fiesta de Halloween desaparece el pequeño Roberto. Sí, y es que ese día, en las inmediaciones del centro, el incontrolable azar del destino consigue que el peor de sus miedos se haga realidad.
Sin duda, Pablo nos invita a reflexionar cómo se vive en el grupo de niños el ser diferente, la resolución de conflictos y la "ley" que impera entre los muros de un centro escolar, y cómo por su parte, el grupo de padres se organiza y es capaz de crear bandos levantando muros dividiéndose entre amigos o enemigos, en quiénes se confía y en quiénes no, convirtiéndose en el ejemplo y reflejo en que sus hijos e hijas cimentarán sus relaciones y creencias.
Una historia asfixiante y enigmática que como un cubo de rubric tiene muchas caras que hay que ir moviendo para intentar hacer que encajen todas y cada una de las piezas, que son ese especial grupo de personajes que para bien o para mal custodian o temen la verdad que acecha a #ElRebaño
Una lectura rápida y amena, pero que deja sensaciones encontradas.
Este es uno de esos libros que cuesta reseñar porque no tienes del todo claro qué pesa más: lo que funciona o lo que te deja frío.
Como thriller, tiene dos puntos a favor: capítulos cortos que se leen en nada y una narrativa ágil con saltos en el tiempo que invitan a no dejar de leer. Además, el misterio está ahí. Sin embargo, en mi caso, esas sospechas que deberían haberme mantenido en vilo, en ningún momento han llegado a ser lo suficientemente sólidas.
He sentido que el autor jugaba demasiado a despistar con personajes "sospechosos" solo para ir sumando uno más, pero de una forma demasiado evidente, lo que en este tipo de libros normalmente significa que ellos no serán los principales culpables. Puede que la clave de este libro es que, en realidad, hay muchos culpables, pero no creo que esto se haya trabajado suficientemente.
En el libro hay dos misterios principales, y la resolución de estos me ha parecido sacada un poco de la manga y de lo más inverosímil.
Luego está el contexto. Es muy valiente abordar un tema tan tabú y hacerlo además con cierta dureza. Punto para Pablo Rivero. Sin embargo, le ha faltado darle más fuerza a este contexto. Creo que se dispersa en otros temas que, aunque importantes y absolutamente relacionados, hacen que pase de puntillas en lugar de profundizar más. Ha sido una pena, porque creo que tenía una oportunidad increíble de construir algo más profundo y rompedor (esto, por supuesto, es una opinión totalmente personal, y entendería que otros lectores lo vivieran de otra forma).
Lo recomendaría si quieres leer un thriller con una lectura ligera, que se lee rápido y toca temas poco comunes. Puede que atraiga y triunfe más entre padres de niños de la edad de Roberto (7-10 años). Eso sí, no esperes misterios y resoluciones brillantes.
Me he quedado de piedra. El final me ha dejado con los pelos de punta y con un dolor de barriga impresionante.
Es el primer libro que leo de Pablo Rivero y hay algunos capítulos que me han costado un poco, sobre todo los primeros. Muchos personajes de golpe. Es verdad que todos tienen, a lo largo de la historia, su importancia, pero me costó conectar un poco con ellos en los primeros capítulos.
La historia abarca algunos temas como el bullying, que sin ser la finalidad de la novela, es su hilo conductor, con el cual se llega a ese final que no sé ni cómo describirlo; no me atrevo a hacerlo. ¿Retorcido? ¿perturbador?
Tal y como dijo Pablo Rivero en un encuentro con lectores al que asistí, el libro muestra que muchas veces los padres son peores que sus hijos en cuanto a acoso se refiere. El libro, en sí, da muchas vueltas en cuanto a este tema y te sorprende poco a poco.
Entender el sentido de pertenencia a un grupo es también fundamental para comprender la historia, así como el instinto que tiene el ser humano de acusar al prójimo para "salvarse el culo" en situaciones de peligro. Tachar a otros está a la orden del día.
Por otro lado, el exceso de información sobre crímenes que se han cometido en nuestra sociedad. ¿Hasta qué punto es bueno dar detalles de ello? Quizás se está alimentando las ansias de algunas personas por cometer determinados actos y salir impunes. Es algo para reflexionar.
A falta de 100 páginas para terminar el libro pensaba que ya estaba todo dicho; pero claro, faltaban incógnitas por resolver, ya que a lo largo de la novela se suceden dos historias en dos tiempos diferentes. ¡Wow! con las 100 últimas páginas.
Le pondría 5 estrellas al libro pero hubo un problema, y es que a la mitad del libro parece que se estanca y no avanza. Esto puede provocar un pequeño bloqueo, por ello le pongo 4*. Me refiero concretamente a las páginas 200-250, las cuales, pese a ser fundamentales, se hubieran podido enfocar de otra forma.
He estado a punto de dejarlo en varias ocasiones y si no lo hice fue porque creía que la trama iba a mejorar, ya que otro libro suyo que había leído, La matriarca, me había gustado. En cambio no ha sido así. No me ha parecido ni interesante, ni intrigante, ni siquiera adictivo. Me dio la sensación de que quería abordar muchos temas y no consiguió que me creyese ninguno. El final me ha resultado bastante desagradable y fuera de lugar. Un fiasco de lectura que estaba deseando terminar
2,5. Pros: lectura ágil, con capítulos cortos y que engancha Contras: el recurso de terminar cada capítulo dejándote con el misterio me ha resultado algo repetitivo, la historia trata temas fuertes y si eres sensible mejor evítala, final algo inverosímil