Una nutrida selección de las cartas de Séneca, en la que expone la filosofía estoica y aporta las claves para una vida plena
Introducción de Rafael Narbona
En estas meditaciones que se presentan bajo la forma de cartas a su amigo Lucilio, Séneca, uno de los mayores exponentes del estoicismo, nos invita a un viaje de introspección y reflexión. Escritas en un momento de crisis política y personal, las misivas no solo tratan temas filosóficos como el paso del tiempo y la naturaleza del mundo, sino que ofrecen consejos prácticos sobre cómo vivir una vida serena y feliz, enfrentando la adversidad con entereza y sabiduría.
La selección y la introducción, centradas en los aspectos más perdurables del filósofo, están a cargo de Rafael Narbona, uno de los pensadores españoles más relevantes de la actualidad.
Lucius Annaeus Seneca (often known simply as Seneca or Seneca the Younger); ca. 4 BC – 65 AD) was a Roman Stoic philosopher, statesman, and dramatist of the Silver Age of Latin literature. He was tutor and later advisor to emperor Nero, who later forced him to commit suicide for alleged complicity in the Pisonian conspiracy to have him assassinated.
Cartas a un estoico, de Séneca, me gustó mucho como lectura estoica.
Se siente como una conversación por carta con un mentor, alguien mayor que ya ha vivido, ya se ha equivocado, ya ha visto el poder y la fragilidad humana desde adentro, y aun así intenta ordenar la vida con calma y criterio. Séneca escribe a Lucilio, y cada carta funciona como un fragmento independiente, se puede leer sin presión de “seguir una trama”, pero todas juntas van dibujando su postura frente al mundo.
Me gustó la manera en que aterriza ideas grandes en cosas concretas: el tiempo, los bienes, el deseo, la ansiedad, la muerte, el carácter, el deber. Tiene mucho de introspección, de mirarse a uno mismo con honestidad, y de recordar qué depende de uno. Es el tipo de libro que uno lee y termina haciéndose preguntas, y esa es parte del valor.
También me gustó el tono. A ratos es directo, a ratos es casi terapéutico, siempre con ese fondo estoico de estar en sintonía con lo que pasa sin volverse esclavo de lo externo. Para mí es una lectura para ir despacio, subrayar, y volver a ciertas cartas cuando uno necesita claridad.