⭐ 4.5 estrellas
Cuando vi la portada y leí que venía de Wattpad, pensé que sería una historia de amor tierna y romántica, de esas que se sienten como un abrazo. Pero me encontré con algo totalmente distinto: una historia trágica, dura y con un final que duele. Y, al mismo tiempo, no se siente alejada de la realidad que se vive en muchas partes de México.
La novela retrata lo difícil que puede ser crecer en lugares tradicionales donde ser diferente se castiga. Franco, apenas descubriéndose a sí mismo, termina en el peor lugar posible: el pueblo de las lavandas. Sus padres, intentando protegerlo de la violencia del narcotráfico en la ciudad, lo mandan ahí… pero fue lo que realmente lo condenó.
Lo más fuerte es que su muerte no fue solo una tragedia personal, sino también un motor para Áureo: fue lo que lo impulsó a huir, a aceptar que en ese lugar jamás podría ser feliz, y a buscar una vida distinta en la Ciudad de México. La historia deja un sabor amargo, porque lo que Franco no pudo vivir, Áureo tuvo que aprenderlo a costa de su recuerdo.
Es un libro triste, realista y doloroso, pero también hermoso en su manera de hablar de descubrimiento, de primeras experiencias y de la valentía que a veces nace del trauma. No era lo que esperaba, pero me dejó pensando mucho tiempo después de terminarlo.