He leído las biografías de varios astronautas, y esta es, sin duda alguna, la más original, la más especial, que he tenido el placer de disfrutar. Aunque, como ya es costumbre en estos libros, la autora nos transmite las lecciones que ha aprendido en el proceso vital que la ha llevado a convertirse en astronauta, el tono es muy distinto del habitual; más personal y humano, más sincero y auténtico. Uno podría pensar que quizá se deba a que ella aún no ha salido todavía del planeta, con el cambio de perspectiva que ello conlleva, pero no creo que sea así. Me da la impresión de que la transparencia con la que Sara se nos muestra, a pesar de ser, desde su anuncio como candidata a astronauta, una figura pública, es simplemente su forma de ser.
Como persona que participó en mismo proceso de selección de la ESA que ella —por supuesto, sin éxito—, no puedo ser parcial con este libro. Me he visto profundamente reflejado en muchas de sus vivencias, me ha hecho recordar momentos y emociones similares en mi propia vida, y no he podido evitar asentir al leerla explicar muchos aspectos de su filosofía vital.
Pero, para mí, lo mejor del libro es que Sara nos haya hablado con tanta franqueza y detalle sobre sus fracasos y cómo estos contribuyeron a hacerla quién es ahora.
Quizá para otras personas este libro merezca más bien cuatro estrellas, pero a mí me ha tocado personalmente. Ha sido como leer a una amiga, a esa compañera con la que compartiste viaje y que —merecidamente— consiguió llegar hasta ese destino que ambos anhelabais. Me ha ayudado a alcanzar una paz que todavía necesitaba, a viajar a las estrellas indirectamente, de forma vicaria.
Quizá Sara no soñara de niña con ser astronauta, pero desde luego merece serlo más que nadie. Ad astra.