Las personas fanáticas de la obra de Santiago Posteguillo tuvimos que esperar poco más de 570 días para continuar leyendo la versión, escrita por nuestro autor favorito, de la vida de uno de los mas influyentes personajes de la Historia del planeta.
Fue una espera larga, y a mi parecer inmerecida para quiénes no nos perdemos una línea de lo que escribe Posteguillo.
Pero la espera terminó.
Y terminó bien.
"Maldita Roma" está a la altura de los mejores libros de las sagas sobra la Historia de Roma de Santiago Posteguillo.
Tiene todos los ingredientes que hacen sus novelas históricas maravillosas: personajes complejos y contradictorios, en su mayoría basados en personas que existieron en la vida real; grandes batallas y descripciones muy originales de las mismas; aventuras en lugares asombrosos, algunos desconocidos y otros que hoy reconocemos sin dudarlo en un mapa; hilos argumentales paralelos que mantienen el ritmo de la obra hasta el final; puesta en escena de hechos históricos ampliamente conocidos; recreación de la vida de personajes históricos importantes, además de la del protagonista -Cicerón, Cleopatra, Spartacus, Pompeyo Magno, Vitrubio-; conjuras políticas, engaños, traiciones, esclavitud, opresiones.
¿Qué más les pide el cuerpo?
Todo ello mientras recibes inolvidables lecciones de Historia de Roma.
¿Habrá una mejor manera de aprender del tema que con estos apasionantes relatos?.
Las personas más puristas podrán afirmar que no debería considerarse estás ficciones literarias como fuentes fidedignas de la historiografía de este período.
Sin embargo, por tratarse también de obras de divulgación historiográfica, sí que cumplen el cometido de hacer que quiénes no somos personas expertas en el tema, deseemos seguir leyendo ya obras más académicas.
En esto, Posteguillo es un verdadero capo.
Después de leer sus novelas, he devorado más libros divulgativos y académicos sobre la antigua Roma de lo que habría creído que leería en mi vida.
Algunos han dicho por ahí que posiblemente este libro supera al primero de la saga, "Roma Soy Yo". Yo no estoy completamente de acuerdo; me parece que ambos tratan etapas diferentes de la vida de Julio Cesar y por la misma razón hacen más énfasis en unos aspectos que en otros de la apasionante historia de Roma. Pero si debo decir que leyendo "Maldita Roma" me sentí transportado a algunos de los mejores libros de las sagas anteriores de Julia Domna, Trajano y Escipión el Africano. No es mejor, pero si se acerca más al estilo general de sus sagas anteriores.
Como siempre, y en esto debo manifestar mi profunda admiración por Posteguillo, las mujeres juegan un rol central en esta novela.
Siendo el mundo romano de la antigüedad bastante androcéntrico, y estando la historiografía de Roma dominada por autores masculinos que naturalmente han invisibilizado consciente o inconscientemente el rol de las mujeres -¿habrá que recordar que siempre han sido la mitad de la población?- encontrar un autor varón que se preocupa genuinamente por resaltar el papel femenino en las historias sobre Roma es recomfortante.
En "Maldita Roma" resaltan los papeles de Julia, la hija de Julio Cesar con Cornelia, su primera y amada esposa. Que gran y compleja personalidad la Posteguillo hace desarrollar para Julia a lo largo de esta Novela. Al punto de situarla, como seguramente sucedió en su momento, como protagonista de uno de los momentos cruciales de la conquista del Imperium de Julio Cesar. Repito, la decisión de poner a su hija en este rol, es poco común pero bastante acertado por Posteguillo.
El personaje femenino más interesante de la novela, sin embargo, es el de Aurelia, la madre de Julio Cesar. Sin llegar a ser una senadora de Roma -como tampoco podría serlo por las leyes excluyentes de la República- sus acciones al "margen" se presentan aquí, y como seguramente fueron, como brillantes acciones políticas muy influyentes en la vida del cada vez más poderoso Julio Cesar. Bravo otra vez por Posteguillo por dirigir el foco en esa dirección.
Soy un Kemet Lover -amante del antiguo Egipto- en toda regla, de modo que la puesta en escena de la gran Cleopatra VII, que nace y crece durante los años en los que se desarrolla la Historia en esta novela, fue un verdadero placer. No he leído todavía otras novelas históricas sobre ella, la última gobernante absoluta del antiguo Egipto, aunque las hay en abundancia, de modo que esta fue mi primera aproximación a sus orígenes, sus cualidades humanas e intelectuales y sus primeras aproximaciones al poder. La Cleopatra que Santiago Posteguillo dibuja en esta novela es asombrosa como lo debió de ser la mujer original. No veo la hora de leer la continuación de su historia en versión Santiago Posteguillo.
Como he dicho antes, he leído otras obras, divulgativas y académicas, sobre Roma, principalmente motivado por las maravillosas novelas de Posteguillo. Sin embargo, solo con esta novela creo haber entendido bien los detalles de los juegos de poder en Roma que condujeron al triunvirato -recreado en "Maldita Roma"-. También me parece entender mejor ahora las motivaciones y el proyecto político general de Julio Cesar. Y de nuevo, puede que las personas puristas digan que no debería dejarme engañar, y creo no engañarme al entender que debo leer más, pero está es la magia de las novelas históricas: enseñarte por "inmersión literaria", y hacerlo a través de diálogos, discusiones, anécdotas, en lugar de hacerlo con una fría relación de hechos y personajes.
Otra cosa que creo haber entendido mucho mejor después de leer "Maldita Roma" es el relativamente complejo sistema de pesos y contrapesos del poder en la Roma republicana. Sus instituciones y cargos de elección más importantes, el rol del Senado y de las facciones que lo componían, de los Comitia, etc.
Recuerdo bien el comentario que hacía una vez el profesor de un curso de la antigua Roma que tuve el placer de asistir acerca del hecho de que la Roma republicana no era precisamente una democracia. Solo para empezar, casi el 70% de la población estaba excluida del poder, comenzando por las mujeres -el 50%- y siguiendo con la significativa cantidad de esclavos y libertos que habitaban la ciudad y el imperio en general. Pero después de leer esta novela, de sumergirme en los intríngulis del poder de la Roma del primer siglo antes de la era común, creo que los rasgos generales de las democracias contemporáneas -con excepción insisto de la rampante exclusión- ya estaban ahí. Este descubrimiento me ha llamado mucho la atención y le anotó a Posteguillo un punto más por hacérnoslo saber a quiénes no somos personas expertas.
Hoy, después de varios años de ampliar mis lecturas a muchas otras autoras y autores, contemporáneos y clásicos, puedo decir que literariamente las obras de Posteguillo no brillan por su prosa bellamente lograda, o por descripciones casi poéticas de personajes, situaciones o lugares. Sin embargo, funcionan muy bien como obras de ficción y creo que es lo que cuenta para valorar su impacto.
Creo que, como muchos de sus fanáticos, su estilo de escritura "práctico", con párrafos y capítulos cortos, que te dejan esa sensación muy agradable de estar avanzando en la lectura, hace de su obra una lectora muy placentera y de grata recordación. Tal vez este no es material literario para un premio Nobel, pero, como muchas y muchos otros autores populares, el estilo de Posteguillo hará que sus decenas de miles de páginas sobre la Historia de Roma se sigan leyendo por mucho tiempo.
En fin.
Santiago Posteguillo lo volvió a hacer.
Me queda una pregunta final: ¿Tendremos que esperar otros 570 días para seguir con esta apasionante historia? ¡Por favor no!