Nos encontramos en el siglo XVII, entre Sevilla y Madrid principalmente, época en la que reinaba Felipe III y su hijo Felipe IV que comenzó su reinado siendo muy joven. La novela nos va contando en una línea temporal continua la vida de Velazquez desde muy joven, y como poco a poco llego a palacio convirtiéndose entre otras cosas en ser pintor del rey. Durante este periodo de la novela, la mayor parte del tiempo reinará Felipe IV, un jovenzuelo que le interesa bien poco la política, casado con Isabel, una reina que sufrió lo insufrible para poder engendrar un heredero para el reino. Durante toda la novela viviremos las tensiones políticas, las matrimoniales, conoceremos la vida de Diego de Velazquez junto a su mujer, y a la vez como va evolucionando este reinado tan complejo y a la vez interesante. Sabía que este libro no me iba a defraudar, aunque es un libro largo, para nada se hace pesado, con capítulos cortos y la forma de escribir de la autora, te engancharas desde el principio. Me ha gustado mucho la forma que tiene la autora de contar la parte de la historia, sin hacerse pesado, a la vez que toda la parte artística que tiene el libro, sobretodo aunque no únicamente, el arte de la pintura, sin ser fan y conocedora de este arte, me ha resultado super fácil de seguir, y muy entretenido. Me ha faltado una nota de la autora al final del libro, pero por lo demás, sinceramente no le pongo ninguna pega.
Retrato de una corte de Clara Mendívil es una novela histórica que explora el ascenso de Diego Velázquez como pintor de la corte del rey Felipe IV.
Nos encontramos en el siglo XVII, un período lleno de intrigas políticas y personales en la corte española. A través de los ojos de Juana Pacheco, esposa de Velázquez, la novela ofrece una perspectiva única sobre la vida en palacio y los desafíos que enfrentó el pintor para alcanzar su posición.
Clara Mendivil nos lleva a una época de grandes cambios, el reinado de Felipe IV, un rey que amaba el arte pero que poco le gustaba reinar dejando los temas más políticos en manos de el conde -duque de olivares, centrándose más en asuntos amatorios, teniendo aventuras con toda clase de mujeres tanto nobles como plebeyas.
Diego de Velázquez es el protagonista de esta historia , junto con su esposa Juana de Pacheco. Que gran verdad es la frase que dice que detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer, desde luego Juana era ese apoyo incondicional de Diego, la que lo empujó a ser más ambicioso y a llegar a ser uno de los pintores más grandes de todos los tiempos.
Clara nos retrata a la perfección el papel de la mujer en esa época, y más cuando esa mujer también era artista y no podía mostrar ese arte. Hay un fragmento de la novela donde Juana tiene una conversación con Juan de Pareja, donde el le viene a decir que no puede pintar ya que es un esclavo , y ella le contesta que ella tampoco puede mostrar su arte por ser mujer, ambos carecen de libertad en ese momento lo que me lleva a reflexionar en la esclavitud de la mujer de esa época, primero perteneciendo a sus padres y después a su marido.
Me ha gustado mucho el poder conocer como Diego llegó a ser el pintor del rey, de como empezó siendo un aprendiz de Juan de Pacheco , el padre de Juana, para llegar a convertirse en alguien que ha trascendido con su arte en el tiempo.
En conclusión, un libro para los amantes de una buena novela histórica y del arte. Hago una mención especial para el trabajo de documentación realizado por Clara expuestas con una gran maestría . Sin duda recomiendo este libro que se lleva el titulo de los mejores del mes.
Desde que vi esta novela en las novedades sabía que tenía que darle una oportunidad sobre todo porque me encanta el arte y todo lo que lo rodea y tengo que decir que ha sido genial ya que nada más comenzarla supe que no estaba ante una novela histórica más. Hay algo en la manera en que Clara Mendívil escribe que me hizo sentir que no solo me estaba contando una historia del pasado, sino que me estaba invitando a entrar en ella. Me encontré conectando con los personajes de una forma muy cercana, entendiendo sus miedos, sus ambiciones y los dilemas que vivían en una época tan compleja como fascinante.
Velázquez, siempre ha sido uno de mis pintores favoritos y tengo que decir que la autora ha conseguido que su figura me atrape no solo como pintor, sino como ser humano. Ya que Siempre lo he tenido por un pintor frio, pero aquí se nos presenta con una sensibilidad muy especial. Lo vemos desde sus inicios en Sevilla, con ese impulso creativo casi salvaje, hasta su llegada a Madrid, donde poco a poco se convierte en pieza clave de la corte de Felipe IV. A medida que va creciendo en la corte, también cambia internamente, se vuelve más reservado, más consciente de lo que implica estar cerca del poder. Lo impresionante es cómo Mendívil muestra ese cambio sin perder nunca de vista el lado humano del personaje, sus dudas, sus contradicciones, sus silencios.
Pero la que se lleva la palma es Juana Pacheco, me ha encantado cómo la autora le ha dado voz y protagonismo. Siempre que se habla de Velázquez, ella queda en segundo plano, como una figura secundaria. Aquí, en cambio, a Juana se le da su lugar, vemos cómo piensa, sus emociones tienen una fuerza que me pareció maravillosa. Me hizo reflexionar sobre cuántas mujeres como ella han sido invisibles en la historia.
La ambientación también me pareció muy lograda. Todo está contado con una forma muy sencilla, sin excesos, pero que logra transpórtarnos al siglo XVII. Los pasillos del Alcázar, las tensiones en los salones de palacio, los rumores, los juegos de poder… todo se siente muy real. Y aunque la novela está muy bien documentada, nunca se vuelve pesada; al contrario, el ritmo fluye y te invita a seguir leyendo.
Me gustó también la forma en que Mendívil muestra la cara oculta del poder. El Rey, la Reina, Olivares… todos están llenos de matices. Nada es blanco o negro. Incluso las decisiones más crueles o los gestos más nobles tienen un trasfondo complejo. Eso le da mucha profundidad al relato y hace que uno no solo lea, sino que piense, cuestione, observe desde otros ángulos.
Nos encontramos con personajes muy bien definidos. No hay figuras planas, ni héroes absolutos, cada uno actúa desde sus propios intereses, y eso los hace creíbles. El rey, la reina, los consejeros… todos tienen momentos de contradicción, dudas y gestos que los humanizan. Se siente como si estuvieran vivos, con luces y sombras, y eso hace que la historia no se sienta lejana ni fría, sino todo lo contrario.
Es una historia que habla del arte, sí, pero también del precio que se paga por mantenerse fiel a lo que uno cree. Sin duda, una lectura que me dejó pensando y que recomendaría a cualquiera que disfrute de las novelas bien contadas y con alma.
🎨La historia comienza con Juana, una niña que se enamora del aprendiz de pintor de su padre. Ese chico se llama Diego, tiene solo 12 años, pero aprende tan rápido que acaba superando a su maestro. Ese joven no es otro que Diego Velázquez, quien no solo se casará con Juana, sino que también acabará siendo pintor de la corte gracias a Gaspar de Guzmán, conde-duque de Olivares, y a su mujer, Inés de Zúñiga. 🔏Una vez llegamos a la corte, empieza lo bueno: si en el siglo XVII hubiera existido 𝘚𝘢́𝘭𝘷𝘢𝘮𝘦, no habrían dado abasto. El rey Felipe IV da muchísimo que hablar y no precisamente por lo bien que llevaba sus obligaciones. Lo suyo era más irse de picos pardos y mujeres que ponerse a reinar. No conocía demasiado bien esta parte de la historia y me ha encantado lo mucho que he aprendido y disfrutado a la vez. 🏰Las intrigas palaciegas están servidas: el poder tienta, las traiciones vuelan y hay quien no duda en mover ficha para quitar de en medio a quien haga falta. 🖼️ ¿Y el arte? También. Cada vez que Velázquez se ponía a pintar, yo buscaba el cuadro en Google para ver cómo era, conocer su historia y observarlo mientras leía sobre su creación. Una maravilla. Mención especial a las mujeres de esta novela: aunque el papel que se les reservaba era secundario, Juana e Inés demuestran que detrás de cada gran hombre puede haber una gran mujer. Inteligentes, firmes, sabiendo moverse (como podían) en un mundo que no las tenía en cuenta. Ahh, y la reina Isabel también me ha parecido fascinante, ¡pobre mujer! 📣Una novela con capítulos cortos y una narrativa ágil, entretenida, llena de acontecimientos históricos, pinceladas de arte y personajes reales muy bien retratados.
Una novela histórica y fácil de leer. Los protagonistas: Felipe IV, su valido el conde duque de Olivares, Diego Velázquez como pintor de la corte. Un periodo del siglo XVII lleno de intrigas.Sin olvidarnos de Juana Pacheco, esposa de Velázquez, hija de su maestro y también pintora.
Nada más empezar, en la primera página, Juana ya me tiene ganada. Es un personaje con mucha fuerza, igual siempre ha estado a la sombra de su marido, pero después de leer esta novela nunca más va a ser invisible, cada vez que vea un cuadro de Velázquez la sentiré cerca. Me ha gustado mucho conocer datos históricos de esta manera tan amena, es una historia que se lee fácil y está muy bien documentada. La novela está muy bien escrita, engancha desde el principio, te enamoras de Juana y su relación con Diego y, como he dicho antes, aprendes historia a la par que te evades. Maravilla.