El bloque del este de Alemania y el bloque del oeste son una división en esta novela. Una novela que relata hechos históricos, pero también desde puntos de vista personales. Es esta la vida de Karin, una adolescente de Dresde de la que iremos sabiendo y conociendo conforme avanza la historia y las historias de esta novela. Ella, que se enamorará de Paul, su primer novio. Ella, muy amiga de Marie, quien sueña con viajar a la Luna. Ella, cuya madre los abandonará para cerciorarse de que la depresión entorpece el entorno a quien la padece. Ella, que cuidará de su hermana pequeña, quien no sabe pronunciar la K y le dice Tarin, y dice totodrilo, y dice chutrut. Pero esto no es lo único que sucede mientras va creciendo Karin... Sucede que Paul tendrá una huida al oeste, sucede que a Karin la interrogará la Stasi, sucede que hay una violencia que subyace bajo toda la novela que nos mantiene en ascuas, nos mantiene en vilo, despiertos ante lo siguiente que pudiera pasar, y sin embargo... Karin vive y sobrevive a su edad, pero sabiendo que tiene que vivir su edad.
Karin conocerá el amor y aprenderá a amar. Es, Los confidentes, una novela sobre el paso de la política sobre nuestros cuerpos, nuestras almas y nuestras mentes. El paso de una nación que más tarde se unificará. El paso de un estado a otro, de sentirse arrastrada por la tierra hasta ir a la cima de la montaña que Karin escalará para sentirse libre, para sentirse junto a las nubes y los pájaros. Es esta una novela en la que los personajes crecen como crecen los ríos. A espuertas y devorando todo a su paso, sabiendo que no se puede ir contracorriente, que no se puede dar marcha atrás, que la vida hay que tomársela en serio incluso cuando estemos en clave de humor.
Me entusiasma que en esta novela los personajes tengan tanto peso. Son ellos los que van definiendo la trama, las historias que se entremezclan unas con otras. Cómo la liberación de la madre es también la ansia de libertad que ansía Karin; cómo la búsqueda de Paul, de quien solo sabemos que Karin sabe su paradero, surge a través de toda esta novela; cómo vemos a una abuela enclaustrada en el pasado y un padre que simplemente trabaja y trabaja,dejando al cuidado de la hermana a la pobre Karin, pero Karin no es del todo tan pobre. Karin sabe sacarse las castañas del fuego, ella es inteligente, ella sabe.
Sin duda Los confidentes son aquellos que apuestan por un ansia de lo moral, lo democrático y la libertad. No debe ser fácil para Karin sentirse atada de manos frente a todo lo que le sucede, pero no tiene otro remedio. A ella le gustaría irse a Berlín y empezar de cero. Irse a otro lugar, soñar con otro sitio. Karin sueña muy bien, y ansía muy bien. Pero también vive el presente como sabe y como puede y, en cierto modo, como quiere. Con esas pequeñas fugas al bosque donde encuentra las primeras caricias, donde encuentra los primeros alumbramientos de una “vida que se quiere volver adulta”. Algo se desata en ella desde un primer momento, es un impulso, una necesidad por sentirse liberada de toda presión y malestar. Y es que aunque crezca Karin como un río, Karin acabará siendo un mar, sobre todo emocional e incluso intelectual si así lo queremos ver. Es esta una novela que te hace sentir con pasión todo lo que viven sus personajes, y también con una enorme tensión sobre cómo sucederá todo, qué pasará. ¿Encontrarán a Paul? Sólo sabemos que los ríos crecen, que las aguas se agrandan, y las emociones se disparan.