Primero decir, que el índice es muy atrayente, ya que sabes la existencia brevemente de cada versión del personaje, lo que te hace desear meterte en esta aventura que nos propone Frattini.
Uno de los personajes históricos que más me interesa, y por más libros que lea siempre se encuentran datos nuevos, por lo que sigue siendo de actualidad, su estudio a nivel psicológico. Me ha pareció muy muy interesante, la cantidad de datos, que sin hacerse pesados o abrumadores, estudian más detenidamente lo que las biografías leídas pasan de un plumazo o un breve párrafo.
Este acercamiento a la mente de Adolf Hitler, en todas sus facetas, me dejan con ganas de más, siempre se queda siendo un misterio todo lo que le rodeaba, a pesar de la tamaña cantidad de material fotográfico y de vídeos que existen sobre él, quizás el personaje más documentado en vida que haya existido.
Como psicoterapeuta, la enfermedad mental de la que padecía no ha sido una sorpresa.
Recomiendo una novela: Führer de Allan Prior, para los que quieran sentir más cercanamente su biografía.
Suelo elegir historiadores que tengan cierto renombre y que no sean amarillistas, y este es uno de ellos. Un buen trabajo.
Paciente A siempre serás un misterio hasta después de tu muerte.
Creo firmemente que consiguió su objetivo con sus facultades aprendidas de hipnotismo, a día de hoy persiste que es uno de los personajes más nombrados de la historia casi a diario, ese fue quizás su mejor logro: el arte de hipnotizar a las masas en vida y después de muerto.
El libro consigue captar la atención en todo momento, con descubrimientos y negaciones de los mismos, que hacen que tú mismo y tu lógica se queden con lo que quieras creer, de todo este gran material de archivos deslasificados.
Su mayor misterio para mí es que jamás pisó un campo de concentración. Es como un ojos que no ven corazón que no siente, es lo que más me intriga de su personalidad que choca con su ira, y creo que nunca se sabrá con exactitud el por qué no lo hizo. De los tres mayores genocidas, es el único que no presenció, ni ejecuto un asesinato de su propia mano.