En Mi arena ignorante prevalece una «afinación oceánica», una respiración rodeada de hilos blancos y semillas que consolidan una alianza amorosa: «Si hay un trémulo / día de mañana / lo protegemos / con sus detalles». La renovación de lo lírico y los «apuntes del ocaso» conviven en estos poemas con médanos, salares, piedras y algas; un territorio nortino hecho de inconsciente, sensorialidad y biografía, que amplía la obra de Juan Santander Leal a nuevos tonos y formas: «Indefenso y despierto estoy aquí / con lo que trae la tinta turquesa, / no me sorprende un tallo que asoma / sí la mano que me peina y no es mía».
Me di cuenta que leí todo con una sonrisa por la ternura. Poemas suaves y resplandecientes, piedras ovaladas en una corriente tranquila. Me atrevería a decir que son de amor. Tienen una música muy linda, característica siempre presente en los poemas de Juan. Las palabras se acarician entre ellas, los versos caen en la rendija exacta de los ojos. Me dan una sensación de lentitud que agradezco, algo así como estar acostada y que algo hermoso empiece a suceder al frente.
Hace tiempo que no leí un poemario TAN bueno, realmente increíble, muy visual, muy bello, me traslada a una tierra en la que nunca he vivido como si fuera mi hogar