En los años más duros de la dictadura de Pinochet, una secre- ta guerra sucia se desató en el norte de Chile. Sus víctimas no
eran de izquierda. Ni siquiera tenían ideología política. Eran hombres comunes y corrientes que en la fronteriza ciudad de
Arica comenzaron a ser perseguidos y cazados por ser homo- sexuales. A diferencia de otras víctimas de la represión, sus
nombres no forman parte de ningún informe ni memorial.
Esta es la historia de unas osamentas halladas en el fon- do de un pique minero, de un testigo de Jehová que cargaba
con un terrible secreto y de un puñado de familias que nunca
más volvieron a saber de un ser querido. Es también la his- toria de dos investigadores, una detective y un periodista,
quienes a partir del retrato 3D de una víctima, iniciaron una búsqueda de 12 años tratando de descifrar una verdad oculta en la inmensidad del desierto.
Con solo 126 páginas, este es el libro más breve que Rodrigo Fluxá ha publicado a la fecha. No debe ser coincidencia, entonces, que su libro más corto sea también el más interesante. Corazón Partío aborda la investigación que emprende una detective de la PDI para aclarar el caso —recién descubierto en 2010— de una persona NN fusilada por ser homosexual durante los primeros años de la dictadura, indagatoria la cual después se transforma en la búsqueda de la identidad de dicha persona y a la que se suma Fluxá como periodista. Así, detective y periodista le dedican a la investigación más de una década. Fluxá siempre trata de «innovar» o experimentar con sus libros, de salir del molde tradicional de un trabajo de investigación periodística. A veces juega con la estructura, otras veces con los puntos de vista narrativos, y si bien se agradece el esfuerzo, no siempre le resulta (ejem, Usted sabe quién). En esta ocasión, opta por incorporarse él mismo como personaje en tercera persona, y como uno de los personajes principales de la historia. Sería fácil, entonces, pensar de él como un tipo arrogante (¿quién habla de sí mismo en tercera persona?), pero esta vez la fórmula sí le resulta, pues el uso de la tercera persona —en vez de la primera—le permite a Fluxá distanciarse de sí mismo, y a nosotros los lectores de él. ¿Por qué de todas maneras colocar al periodista? Porque así nos ponemos en sus pies y, al mismo tiempo que él, participamos en el desenvolvimiento de una historia que, con cada nuevo antecedente, se vuelve más difusa y complicada. La brevedad del libro también es esencial. Se centra exclusivamente en la búsqueda de la identidad del NN y tiene la extensión precisa, ni menos ni más. Eso no quita que Fluxá aproveche algunos pasajes para iluminar sobre cómo se realiza una investigación periodística de esta naturaleza y reflexionar sobre el ejercicio de la profesión. Pero cuando lo hace, lo hace con la dosis precisa, sin irritar ni sermonear al lector (ejem, Usted sabe quién). A más de cincuenta años del golpe de Estado, se ha dicho y escrito prácticamente todo lo imaginable sobre las masivas violaciones a los derechos humanos ocurridos durante los diecisiete años de terror que siguieron. Aun así, este libro aparece cinco décadas más tarde para revolver el pasado, revelar nuevas atrocidades y dejar sembradas nuevas dudas e interrogantes sobre el periodo más oscuro de la historia de Chile. Esto es lo verdaderamente valorable.
Mi primer libro del año fue este y es de aquellos que puede leerse "de una". Me encantó e identifico, al menos, tres niveles de interpretación. En primer lugar está la historia concreta de la búsqueda de respuestas ante un caso policial que surge con un dedo, luego avanza a un cadáver e incluye una confesión del autor; y esa historia está bien contada en sus idas y vueltas con protagonistas bien claros. En un segundo nivel, el libro -a través de la historia policial-, habla de los procesos de la memoria y su no-linealidad: el mismo libro no es lineal, va y vuelve, tiene días cortísimos y otros que tienen tres partes. A veces la memoria se ilumina y aclara mucho, otras veces lleva a un callejón sin salida. Y en tercer lugar, el libro es sobre el periodismo y la paradoja de que siendo imposible que el oficio periodístico logre "toda" la verdad sí permite avanzar en la verdad, construir la verdad, entregar algunas verdades a quienes más las necesitan, incluso con y pese a las motivaciones egoístas que puede tener el periodista que ejerce ese oficio. Un buen libro para volver a creer en la importancia del periodismo, de la memoria y de la verdad para las familias que han perdido a un ser querido.
Por primera vez podemos ver con claridad que existió una operación de exterminio de personas homosexuales en dictadura. Los antecedentes hablan de una localidad en específico, Arica, pero no sabemos si hubieron más a nivel país. Este libro da mucha rabia. Los victimarios probablemente están muertos o muriendo y las familias por miedo o vergüenza, no buscarán a estos muertos. Probablemente los familiares que les conocieron en primera persona ya murieron.
Creo que por revelar un tema desconocido, es un gran libro. El estilo de la escritura no sé si me convence, el narrador hablando de él mismo en tercera persona se me hizo un poco raro.
Pero un gran trabajo de investigación y sobre todo obsesión!
Sin duda, me encontré con una excelente investigación periodística. Final agridulce, sin un nombre para el cuerpo encontrado, pero al menos se pudo encontrar un patrón de homosexuales desaparecidos en Arica en dictadura, qué, no pueden ser casos aislados, me niego a creerlo.
Corazón Partío, Mclean, Carlos y todos los homosexuales silenciados por la represión militar en dictadura por el simple hecho de ser diferentes, qué descansen en paz, brillando y disfrutando donde sea que estén.
el tema es denso pero claro: hay indicios de una historia cubierta, una persecución sistemática a homosexuales durante la dictadura que incluso tiene tintes de purga. un accidente investigativo que funciona como brisa y levanta suavemente esta sábana de misterio, una búsqueda estancada donde la labor periodística ofrece una mano importante para el resto de los acontecimientos.
sin duda es una historia importante de contar. por años pareció inverosímil que la dictadura de Pinochet, tan conservadora y cabrona, no se hubiese metido con las comunidades lgbtiq+ de forma más evidente y este relato viene a confirmar esas sospechas. sin embargo, creo que el estilo que Fluxá elige me roba demasiado la calma. comprendo la importancia de mostrar todos los baches en el camino, pero tanta introspección personal del autor me es un poco extra. onda, una narración que me llevaba a pensar kim there's people dying cada 3 páginas.
eso, no obstante, no le quita su mérito general. es una historia complicada, de largo aliento, de final abierto y que cada descubrimiento sólo trae más dudas. es una historia triste y miserable también, donde se muestran las falencias de los sistemas; la impunidad de los victimarios; la ausencia de rabia de los sobrevivientes de las víctimas, reemplazada por la secreta esperanza. relata el indómito espíritu humano acompañado del agotamiento de intentarlo todo y no lograrlo. en fin, no es sólo la historia de la purga de homosexuales en el norte de Chile, es un reflejo de un presente que pareciera no cambiar a pesar de tantos años.
A pesar de la calificación el final me dejó plop. La investigación enfocada en una sola identidad abrió paso a otros cuestionamientos, eso fue lo que más me gustó. Y la tercera persona, divertido.
En general me gusta lo que escribe Fluxá, pero caí en la mala práctica de compararlo con otros de sus libros y bueno... este no es mi favorito.
Rodrigo Fluxá tiene mucha experiencia investigando y escribiendo, y se nota: investiga muy bien y escribe todavía mejor. Este libro podría ser la historia de un fracaso, pero en realidad es un documento que abre una cantidad enorme de preguntas. Al intentar dar con la identidad de un cuerpo encontrado en un pique minero, Fluxá va descubriendo una parte totalmente desconocida de la acción represiva y asesina del estado de Chile durante la dictadura: el asesinato de personas en razón de su orientación sexual.
El final del libro es descorazonador. Han pasado casi 52 años desde el golpe de Estado y es cada vez más difícil hacer justicia, no solo por los pactos de silencio, sino porque han ido muriendo criminales y testigos. También van muriendo aquellos que buscan, quienes se van sin encontrar a sus familiares y amigos.
La idea de que cada historia que expone la investigación en realidad corresponde a un caso diferente me rompió el corazón. Los documentos pesquisados por Fluxá dan cuenta de los intentos de las familias por encontrar a tíos, hermanos, amigos, y la respuesta inútil del Estado que, a través de distintas organizaciones dedicadas a la búsqueda de verdad y justicia, no podía hacer más que repetir lo que las fuerzas armadas decían, es decir, nada. Actualmente hay más de 1.100 detenidos desaparecidos en Chile, y esta investigación me dejó con la triste sensación –más bien diría certeza– de que son muchos más. Casos como los expuestos en el libro no forman parte parte de los listados oficiales de DD.DD., por lo tanto no serán incluidos en los esfuerzos del Plan de Búsqueda actualmente en curso. Esta investigación plantea desafíos para los organismos de derechos humanos: ¿los estamos buscando realmente a todos? Posiblemente no. ¿Deberíamos ampliar la búsqueda? Seguramente.
Para mí, el buen periodismo tiene el efecto de abrir puertas para encontrar verdades. Ojalá este hilo que comenzó a tirar Fluxá se convierta en un esfuerzo mayor por parte del Estado por hacer justicia en su totalidad, no a medias.
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«Carlos no pareció sorprendido con el dato. —Es que eran conocidos por eso, los del parque. Cuando pasábamos rumbo al centro, los veíamos en la tarde. No tomaban, solo se ponían ahí a mirar a los militares. "La Muñeca del Diablo", "La Pica Cebolla", el "Corazón Partío", el "McLean"... Les gustaban los jovencitos. Iban a agarrar a los milicos recién llegados, de 18 años, mientras nosotros estábamos preocupados de la gente mayor, de los cabarets. Teníamos muy poco contacto. Yo solo con el "McLean", porque lo conocía de acá, de Valparaíso. Él iba una vez a la semana a mi cité a lavar la ropa, porque no tenía lavadora. Llevaba un par de sábanas y una muda y se la llevaba así, estrujando. Conversábamos un poco, cosas de gay. Trabajó un tiempo en el Valle de Azapa, en un restaurante. Después en una sangucheria en el centro. No quería volver a Valparaíso: se llevaba mal con su papá, con su hermano. Del papá hablaba: "Este viejo tal por cuál". —¿Lo discriminaban por su condición sexual? —No, si ellos sabían. Era porque el "McLean" no era de buen vivir y yo creo que por eso también después no hicieron un trámite para investigar lo que había pasado con él. Era muy chúcaro. Ni conmigo era muy amistoso. Yo después me devolví y lo que supe era que lo habían llevado a una parte para el desierto y lo habían tirado boca abajo, lo habían matado, tirado a un pozo y le habían echado cal. Pero fue todo de boca en boca, no se sabe la verdad bien. También decían que era porque los superiores habían pillado a muchos cabros milicos con enfermedades venéreas. Entonces parece que por ahí empezó».
CORAZÓN PARTÍO. GAYS PERSEGUIDOS Y ASESINADOS EN DICTADURA de Rodrigo Fluxá
Superó mis expectativas. Partió lento y me fue conquistando, en particular con la irrupción del periodista.
Cita destacada: "Si no andaba persiguiendo causas justas, ¿qué andaba persiguiendo? ¿Emociones genuinas que sí lo conmoviesen? ¿En eso se había transformado? Y, ¿qué cosa en esa historia penetraba el papel alusa? ¿Dónde se proyectaba? ¿Sentía que él era el cadáver olvidado en la oscuridad, esperando a ser descubierto? ¿Era el asesino arrepentido? ¿El retrato hablado, una figura de masilla esperando a ser rellenada? ¿O era el hoyo?" (94)
Eventualmente volveré a dejar algo más detallado, o quizás no.
Me encanta Fluxa. Trato de leer todo lo que sea de su autoría. Sin embargo, aquí tengo el sentimiento que el autor se pierde una gran oportunidad ir un poco mas allá en contar la historia de los Gays en dictadura, concentrándose quizás un poco mas en una agenda personal (que prefiero no detallar para no spoilear a quienes no han leído el libro)
Un libro breve, de 120 paginas aproximadamente. Habra que esperar a que Fluxa vuelva al relato un poco mas extenso, que es donde yo creo que mejor se desenvuelve.
Trata sobre un cadáver de un hombre que aparece en un pique minero al norte de Chile. Se descubre que la víctima era homosexual y que no fue el único: hubo otros casos muy parecidos que nunca se mencionaron como víctimas de la dictadura. Estos crímenes fueron ignorados por Carabineros, la PDI y la justicia, y Fluxá como periodista, investiga y empieza a descubrir una verdad. Me pareció una historia fuerte y triste cómo muchas personas fueron olvidadas.
Leer a Fluxá es pura melancolía. Recuerdos de un periodismo de investigación del bueno. Del que se obsesiona por una historia, por un final, por la verdad.
Corazón Partío mantiene el sello Fluxá, ese que agrega una cuota de humor pese a lo triste y desolador del tema central.
Muy buena y necesaria historia. Te atrapa como buen periodismo (me lo leí en casi una tarde). Sin embargo, habría editado las partes donde se refiere a sí mismo como personaje, dejando aquellas que dan cuenta del proceso y el declive del periodismo impreso y podando las que dan cuenta de su vida personal y emocional.
Spoiler alert: Mi corazoncito empezó a latir con la aparición de esas hermanas viejas, al final del libro. Casi me pongo a llorar. Deseaba que pudiesen enterrar esos huesitos junto a su familia. Y aún así, el final es más desolador que la identidad de un cuerpo.
Nuevamente me sorprende como el auto trabaja una investigación, y lo entretenido del relato para dar a a conocer diez años de investigación. Un libro corto que encanta en cómo va desarrollando la historia y personajes.
Siempre es un gusto leer los libros de Fluxá. Este me dejó con un agridulce, y muchas más dudas que respuestas, sobre la persecución de homosexuales en dictadura que anuncia en su título. Se agradece que sin importar cuánto tiempo pase, existan personas que busquen la memoria, verdad y reparación.
Quizás no es la investigación más poderosa que Fluxá ha realizado, principalmente porque lo que se descubre al final -sin entrar en spoilers- no es algo tan lejano de lo que podría suponerse en un inicio. Donde brilla, eso sí, es en el relato de la investigación de la detective y del reporteo del propio Fluxá: caminos difíciles, tramposos, repletos de dudas antes que de certezas. Destaco principalmente eso: las preguntas, los temores, las pequeñeces de policías y editores que pueden determinar el éxito (o no) de una investigación. Al final, por muy incómoda y devastadora que sea la idea de que "la verdad" es algo a lo que podemos acercarnos más o menos, pero nunca por completo, aceptarla es parte de entender un poquito mejor el mundo en que vivimos. Corazón Partío es una excelente bitácora de un trabajo periodístico difícil; un iluminador retrato de los grises que esconden las verdades judiciales y las historias; y un ejercicio brutalmente honesto que pone en duda nuestra capacidad de conocer los hechos del pasado.
Este es uno de esos libros que no se me salen de la memoria, por buenas y malas razones. Las buenas: la escritura de Fluxá, el personaje (porque lo es) de la detective de la PDI, la descripción de las circunstancias de la confesión, la manera en que se cometió el crimen original, las mentalidades de la época (que bastante poco han cambiado). La vida y las esperanzas de los que quedaron sin saber nunca más de los suyos. Los hombres que son objeto de investigación. Las malas: o no precisamente malas, pero algo frustrantes: no dar con las identidades, la falta de medios e interés institucional para seguir investigando. Creo que el mismo subtítulo del libro (Gays perseguidos y asesinados en dictadura) me predispuso a leer un estudio técnico con datos y cifras duras. Pero al encontrarme con una investigación que a veces es road trip, que perfectamente podría transformarse en un thriller, con la investigadora y su sagaz colega periodista transformados en los protagonistas de una historia que resulta demasiado corta y con un final... sin final, la verdad, el libro me dejó con un gusto a poco feroz y con la esperanza de que Fluxá siga ahondando en este tema. De todas formas espero su siguiente libro.
Una investigación periodística admirable. Por medio del relato de la historia de “corazón partío”, de los militares asesinos, de los familiares de los casos de desaparición, del periodista y de una detective involucrada en la investigación, se abordan las dificultades existentes para la identificación y reparación de víctimas de lesa humanidad. El libro es rápido, atraparte y bien escrito. Le pongo 4 estrellas porque le faltan dos cosas que van de la mano: (1) más páginas, y (2) abordar la sistematicidad de la persecución y exterminio de homosexuales llevado a cabo por la dictadura (aspecto que logra pero no desarrolla profundamente). Lo recomiendo.