Asus cincuenta años, Camilo, un hombre brasileño nacido con capacidades diferentes, recuerda su infancia en un barrio humilde y a su primer y único amor, y cómo el camino trágico de su romance lo acompañaría por el resto de su vida. Con su estilo narrativo sencillo y fluido, adaptado en una cercana y amena traducción al español, Victor Heringer ofrece un recorrido por la cultura brasileña contemporánea a partir de su música popular, su gastronomía, sus tradiciones, sus fi estas y la religión yoruba, a la vez que escribe una aguda crítica sobre los problemas sociales de Brasil, como la pobreza, el machismo o la pésima administración pública.
Victor Doblas Heringer (Rio de Janeiro, 27 de março de 1988 – Rio de Janeiro, 7 de março de 2018) foi um escritor brasileiro. Recebeu o Prêmio Jabuti em 2013, pelo romance Glória, e foi finalista do Prêmio Oceanos 2017, por O Amor dos Homens Avulsos.
Vibrante. La mayoría del tiempo sentí que estaba escuchando los recuerdos desordenados de un niño. El capítulo plagado de gente que ama a otras personas, fue mi favorito. Pareciera que el amor se evapora de la misma forma en que surge; sin embargo, el su recuerdo deja rupturas tan grandes como las raíces cuando destrozan las banquetas para abrirse paso en el asfalto.
Un libro que va del presente al pasado, de la realidad a la imaginación. Vemos aquí un retrato de la sociedad brasileña, tanto desde los ojos de un niño como de los de un adulto.
Me gusta la facilidad con la que se transmiten los sentimientos. La descripción de un niño que se siente usurpado por la llegada de otro, el primer amor, el conocer el mundo (el barrio). Sin dejar de lado lo que podríamos llamar el primer amor y la exploración de esa etapa en la pubertad.
De igual manera como las amistades influyen y, más adelante, el cariño a un “hijo”. Todo eso se retrata desde la voz de Camilo, quien nos llevará a conocer su Brasil a partir de sus memorias.
Amé tanto esta novela, desde ese ingenioso inicio hasta esa extraña segunda parte en la que la voz narrativa cambia. Oh, Heringer, lo que habrías hecho si el tiempo te lo hubiera permitido.