Hay cicatrices que nunca cierran, y una de ellas, atroz y lamentable, ha marcado la historia de la la esclavitud. En una narración que va desde la cobardía y la crueldad hasta la solidaridad y la lucha por la libertad, Carlos Ímaz Gispert evoca la figura de Yanga, líder de uno de los movimientos precursores de la emancipación de los esclavos, un revolucionario que, junto a otros cimarrones e indígenas, fundó y defendió el primer territorio libre de esclavitud 200 años antes de que el cura Miguel Hidalgo y Costilla declarara su abolición. Basado en hechos reales, este relato trae a la memoria un pasado que con frecuencia se olvida cuando se habla del colonialismo en América y del germen africano de nuestra simiente histórica. La dignidad y la rebeldía de nuestros cimarrones son parte fundamental de la épica libertaria y anticolonialista de México y de América.
Vivir no es respirar, vivir es poder ser persona mientras se respira, y que nada puede detener a la dignidad humana cuando ésta se alza entera para conquistar la libertad que necesita para existir.
Es una buena historia, entiendo el punto de reivindicar nuestras raíces afroamericanas. La historia de la esclavitud de personas que llegaron a México. Conocer a Yanga es inspirador, solo que sentí el libro muy simple y que edulcoraba sin matices la historia de los cimarrones. Se que no es un libro de historia para exigirle rigor extremo. Es solo que en la trama parecía que los personajes eran siempre nobles, nunca sin conflictos, solidarios, muy planos, sin caracterizaciones profundas. Aun así, me gustó. Libertad o Muerte!
Si me gustó. Pero si hablando con Jai, no hay matices y la buena construcción del inicio del personaje de Yanga, se fue diluyendo. Pero que creo al final es una buena historia, donde se nota el esfuerzo por no villanizar a la comunidad negra.