La luz anuda la historia de la humanidad, es el epicentro de nuestros rituales, la unidad mínima de los pintores, la tinta, alternada con las sombras, con que la que se escribe el mundo. Es calor, es hogar, es faro, es ensimismamiento, es asombro, es, a su vez, exterioridad. Es la pátina que bruñe las olas, la que espeja los lagos, hace cúpulas brillantes de las hojas del bosque. Es composición, silencio, acción, origen y, ojalá, destino.