"El chico de la habitación de al lado" es exactamente lo que promete: Un romance muy erótico y queer entre hermanastros que sufren múltiples situaciones de cercanía forzada.
Conozco el autor de allá en 2017 cuando veía sus vídeos de YouTube y de seguirle por redes sociales, más recientemente por BlueSky. Justo vengo de una lectura difícil y vi por redes que salía este libro en Kindle Unlimited, y sinceramente un libro así me venía muy bien antes de pasar a otra cosa.
"El chico en la habitación de al lado" me ha parecido una lectura muy divertida pero, en ocasiones, frustrante.
Estamos ante un libro bastante rápido de leer. Los capítulos son muy cortitos y la prosa y el vocabulario empleados son simples y fáciles de seguir, lo que en lo personal a mí me ha ayudado a coger el libro a ratos y sentir que he hecho un progreso significativo pese a que apenas he avanzado 8-10 páginas. A veces hubiese preferido que los capítulos hubiesen sido un poco más largos y que estuviesen más centrados en eventos o días concretos para que tuviesen algo más de significancia, porque a veces se sentían más como sesiones de escritura dispersas que capítulos per sé, pero debido a lo rutinario que es el progreso de la trama tampoco hace daño que los capítulos sean poco más largos que un suspiro.
Durante la primera mitad del libro me costó mucho engancharme, sobre todo porque Fran se me hace bastante intragable a ratos. Se nos presenta que su relación previa con Marcos durante el instituto, el otro prota, es, como poco, mala, haciendo de su problema un problema de todes en su núcleo familiar. No ayuda que haya capítulo tras capítulo donde se ven forzados a compartir espacios como el baño donde Fran es un capullo. Luego empiezan a pasar cosillas y a partir de la segunda parte se empieza a poner interesante (y caliente) la cosa.
Una cosa que me mosqueó un poco es lo poco que abarca para lo largo que es el libro. Apenas veo trama más allá de los besitos y arrumacos entre los protagonistas, y realmente no empiezo a percibir una hasta la tercera parte, donde los personajes tienen que navegar las circunstancias y las consecuencias de sus acciones. Entiendo que el autor se quisiera centrar en cómo progresa la relación de Fran y Marcos sobre todo lo demás, y quizás tampoco se le puede pedir mucho más a una novela que tampoco intenta contar más, pero apenas se explora la relación de los protagonistas con el resto de personajes secundarios, más en concreto la familia y les amigues íntimes de Fran. Es más, en +400 páginas ni siquiera se explica por qué, en un principio, Fran no traga a Marcos.
Siento que +400 páginas de libro es demasiado. Aquí creo que la narración rutinaria, hora a hora, día a día, que presenta "El chico de la habitación de al lado" le juega en contra, porque el autor acaba abusando mucho de elementos que a mí se me hacen repetitivos, como *escenas en el baño donde pasan cositas* (en serio, a veces ponía los ojos en blanco de lo conveniente y monótono que me parece, hay un punto en el que dejó de parecerme cómico) o que el protagonista se quede dormido (que ocurre demasiado a menudo y más que algo orgánico se siente como una forma de haber avanzar el tiempo en la novela sin hacer elipsis temporales).
En mi opinión, quizás menos páginas o quizás más espacio para dotar de profundidad a los elementos y personajes que rodean la trama principal, el romance entre Fran y Marcios, harían de esta lectura algo, o bien menos pesado, o bien más realista.
Mike Lightwood ya ha confirmado que va a haber segunda parte, y estoy seguro de que, por lo menos, ahondará en la relación previa de los protagonistas durante el instituto, y, con suerte, dotará de profundidad al resto de personajes secundarios, así que tampoco quiero seguir indagando en esto porque me gustaría ver y juzgar la bilogía como un ente completo cuando salga el segundo y me lo lea.
Pese a mis pegas, sinceramente he disfrutado del libro. Como he dicho antes, me parece una lectura muy divertida, ver cómo la relación entre los protagonistas progresa a nivel afecto-sexual (con el énfasis en sexual) me tenía dando pataletas en la cama. Y esto solo va a más a partir del segundo acto (que para no manchar la cama de un hotel la solución que tiene el prota sea poner la boca directamente en el grifo del otro sin haber pasado el umbral de hacerse pajas juntos es, cuanto menos, cine).
También me gustaría encomendar al autor por haber mantenido la narración desde un solo punto de vista, pese a lo insufrible que se me hace Fran a ratos. Tener un solo narrador con un punto de vista sesgado y falible hace que las reacciones y descubrimientos que tiene Fran respecto a Mario los tengamos nosotres como lectores. Es cuestión de preferencia personal, no disfruto mucho de narrativa en primera persona con múltiples POVs.
Como he dicho antes, "El chico en la habitación de al lado" me ha parecido una lectura muy divertida pero, en ocasiones, frustrante. Tengo mis pegas, pero siento que es más cuestión de gustos personales que han afectado mi experiencia de lectura más que problemas reales que tiene la obra. Estamos ante una lectura muy agradable (y caliente) que me ha dejado con ganas de más, así que estaré atento a cuando Mike Lightwood saque el segundo libro.