La magnitud del legado de Gertrude Barrows trasciende a su brevedad debido al impacto que ha tenido en el género de la literatura fantástica y de terror: Si el Frankenstein de Shelley puso los cimientos de la ciencia ficción como género moderno, Gertrude Barrows es reconocida hoy en día como la inventora de la fantasía oscura. Innovadora y poseedora de una originalidad sin límites, esta extraordinaria narradora fue la primera mujer en firmar con su nombre real en una revista pulp (Argosy, 1904) antes de adoptar el seudónimo de Francis Stevens, bajo el que publicó sus obras más destacadas. Es manifiesta su influencia en autores como A. Merritt y H. P. Lovecraft.
En este volumen se incluyen dos de sus relatos esenciales: «Horrores invisibles», historia de terror donde un dispositivo fotográfico es usado como instrumento mediúmnico revelando el reverso espeluznante de lo que nos rodea; y «La trampa de los elfos», fantasía grotesca en la que se recrean las últimas semanas de vida de un científico que durante un retiro en las montañas caerá bajo el hechizo de una realidad superpuesta y contradictoria. Dos narraciones siniestras cuyos desenlaces evidencian la perversa oscuridad de la naturaleza humana.
Una chica trabaja como taquígrafa en unos grandes almacenes y por las noches estudia para ser ilustradora. Ese proyecto no cuajará nunca, pero a los diecisiete años manda un relato a Argosy y lo publican. Lo firma como G.M. Barrows (Minneápolis, 1884): las iniciales bastan para disimular que es mujer sin llegar a mentir con el nombre.
Lo que viene después es una vida dura. Se casa en 1909 con Stewart Bennett, periodista y explorador británico. Un año más tarde, él muere en una expedición en los cayos de Florida. Ella se queda en Filadelfia, con una hija pequeña y una madre enferma a su cargo. Escribe cuando puede, que es básicamente cuando no puede hacer otra cosa. Entre 1917 y 1923 produce cinco novelas y siete relatos bajo el seudónimo de Francis Stevens, nombre masculino que no fue ella quien eligió: su editor, Robert H. Davis, lo impuso pese a que ella había pedido el femenino Jean Vail. Cuando su madre muere, la producción se espacia. En 1923 publica por última vez. Luego, silencio. Muere en 1948 y su identidad real no se desvela hasta 1952.
Se la llama hoy con cierta insistencia académica "la inventora de la fantasía oscura". Es una etiqueta que no a todo el mundo convence. Lo que no se discute es que fue la primera escritora estadounidense en publicar ciencia ficción con su nombre real, y que su influencia sobre los autores de las décadas siguientes es tan palpable como poco reconocida. En cuanto a Lovecraft, los vínculos documentados son más tenues de lo que suele afirmarse: no hay evidencia de que lo leyera, aunque el parentesco estilístico y temático resulte a veces llamativo.
El volumen de Aristas Martínez recoge dos textos de 1919 hasta ahora inéditos en español, precedidos de un prólogo del traductor Luis Gámez.
Horrores invisibles (Unseen-Unfeared) arranca como una historia de investigación criminal en el sur de Filadelfia. El narrador, un tal Blaisdell, cena con su amigo el detective Mark Jenkins, que le habla de un caso de envenenamiento relacionado con un científico excéntrico del barrio, el doctor Frederick Holt. Al regresar a casa, Blaisdell atraviesa las calles del vecindario y algo le ocurre: empieza a percibir los rostros de los transeúntes —italianos, judíos, negros— como expresiones de maldad pura y concentrada. Es una xenofobia repentina que él mismo identifica como extraña, porque no es así como piensa habitualmente. Esa disonancia lo lleva a entrar en el local que anuncia "Vea lo nunca visto", donde encuentra a un anciano de cabello blanco y ojos negros que le muestra, mediante una membrana de origen vegetal sudamericano insertada en una lámpara de luz verde, criaturas hasta entonces invisibles al ojo humano: entidades que pueblan el aire a nuestro alrededor, generadas —según el científico— por el odio, el miedo y los instintos más bajos de la raza humana. Bennett deja la resolución abierta, y es la decisión más inteligente que toma en el relato.
La trampa de los elfos (The Elf-Trap) tiene un tono diferente. El relato llega enmarcado: un especialista en enfermedades nerviosas le refiere al narrador el caso de Theron Tademus, profesor de biología en una universidad no identificada, hombre de treinta y siete años, frío y entregado en exclusiva a la ciencia. Su médico y amigo, el doctor Locke, le prescribe dos meses de reposo en las montañas Blue Ridge de Carolina del Norte, en un bungalow propio cerca de una pequeña colonia de artistas llamada Carcasona. Tademus acepta con aparente docilidad, pide su microscopio a la semana de llegar, desaparece durante siete días sin dejar rastro y reaparece perfectamente vestido, con leves manchas de hierba en los zapatos y sin querer explicar nada. Regresa a la universidad en otoño. Y muere al entrar al aula para dar su primera clase.
Lo que vivió durante esa semana está en un cuaderno rojo que su ayudante Wharton encuentra entre sus papeles, y cuya lectura en voz alta, junto al doctor Locke, constituye el núcleo del relato. El diario revela que Tademus encontró a Elva, una chica de la colonia de gitanos asentada cerca del bungalow, y que a través de ella fue conducido, sin entender del todo cómo, al interior del mundo de los elfos: Carcasona no como colonia de artistas sino como umbral hacia otro lado.
En resumen, estamos ante una obra menor en extensión pero no en interés: dos relatos de 1919 que funcionan como documentos de un momento en que el género fantástico anglosajón estaba tomando forma, escritos por alguien que claramente influyó en ese proceso y que, sin embargo, no encaja del todo en ninguna de las etiquetas que se le han puesto después. Bennett no es Lovecraft, aunque lo anticipe. No es del todo oscura, aunque tampoco sea luminosa. Esa incomodidad con las categorías es, probablemente, lo más moderno que tiene.
Dei due racconti qui contenuti, "La Trappola degli Elfi" è il mio preferito. Antesignano del dark fantasy, prende spunto dai racconti di fate. Molto interessante anche l'introduzione di Gámez sulla vita (piena di tragedie) dell'autrice e sulla sua influenza sulla letteratura di genere.
Recopilación de relatos de fantasía oscura de 138 páginas, publicada en 2025. "Horrores Invisibles" nos habla de una cámara fotográfica que detecta los horrores que producen el miedo de las personas. En "La trampa de los elfos", un hombre se retira al campo para descansar por consejo de su amigo médico, y, en uno de sus paseos, descubrirá Carcasona, un pueblo idílico con unos habitantes muy peculiares. Son buenos relatos, de lectura ágil. Me han recordado a Lovecraft. De hecho, el famoso autor leyó y se inspiró en Barrows. Y no me extraña, pues en estos relatos también he detectado un desagradable tufillo a racismo y aporofobia. Recomendada lectura para los amantes de Lovecraft.
Esta mañana me he levantado y me he propuesto leermelo en un día. Objetivo conseguido.
No conocía a la autora pero debo decir que me ha gustado bastante, me he quedado con ganas de más. Ambos relatos me han sacado una sonrisilla de disfrute morboso cuando sucedían cosas que hacían erizar mi piel, aunque tampoco me he sentido especialmente incómoda o miedosa al leer, había ese velo de incerteza siempre encima. Eso sí, como he dicho, me he quedado con ganas de más que no sé si se deban a querer que las historias fueran un poco más prolongadas o a ganas de leer algo más de esta autora.
Cómo lo primero no tiene solución, tiraré de lo segundo y buscaré alguna cosa más de esta autora para leer.
Un par de pinceladas de fantasía y horror ¿cósmico? Como fan de lovecraft se me queda un poco corto. Me parece ideal para conocer un poco del círculo de escritores de ciencia ficción/ terror de la época ( por el buen prólogo ). Los dos relatos que incluye son breves pero muy buenos en cuanto a fluidez. Ideal para leerlo de una sentada.
Dos relatos fantásticos (por lo de la fantasía y tal) con todos los elementos de los clásicos del terror, un ambiente envolvente y una narración atrapadora.
👻Horrores invisibles de Gertrude Barrows🎃, traducido por Luis Gámez, de Aristas Martínez Ediciones . Me ha gustado mucho el prólogo "Una originalidad grotesca" escrito por el propio traductor. Me alegra mucho haber descubierto a esta autora, Gertrude Barrows, completamente desconocida para mí. Me encantan estas pequeñas editoriales que rescatan a autoras completamente olvidadas. Trae dos relatos. Ambos son extraños y tienen su parte espeluznante. . El primero que da título al libro "Horrores invisibles" 4⭐ me ha encantado, el misterio del principio, los horrores experimentados por nuestro protagonista y la resolución del final, y como deja el final no del todo cerrado para que el propio lector decida qué resolución va más consigo mismo. El segundo relato "La trampa de los elfos", es otra delicia de relato, 4⭐. Me ha gustado mucho además la combinación entre la narración del ayudante del profesor y las entradas de diario del propio profesor. No quiero decir mucho de los relatos ya que son tan cortitos, solo animaros a dar una oportunidad a la autora. . Redondeo el libro a 5⭐ y me apunto esta editorial, Aristas Martínez seguro que han traído a más autoras/es desconocid@s. Gertrude Barrows firmó muchos de sus relatos bajo el seudónimo de Francis Stevens. Ya he fichado otro de sus relatos traducidos al español, “La ciudadela del miedo”, tristemente no he encontrado más, al menos en físico. Miraré también online, o me pasaré al inglés.