‘El último escritor’, una novela autopublicada, ha sido una lectura que me ha resultado muy entretenida y sorprendentemente ligera pese a su extensión. La premisa me ha parecido de lo más original: un concurso de aspirantes a escritores que se convierte en una auténtica gymkana de supervivencia, con un aire de escape room mezclado con ‘Los juegos del hambre’.
Aunque esperaba que hubiese más pruebas y que fueran más duras, lo que hubiese elevado aún más la tensión, el libro consigue enganchar gracias a la acción y a la incertidumbre constante. Lo que sí se me ha hecho algo repetitivo son los intentos de los personajes por escapar de Greenhill (la ciudad donde acontece el juego), aunque no por ello la historia pierde interés.
Los personajes están bien definidos, cada uno con su voz, aunque algunos me han parecido un tanto infantiles, sobre todo Matt y Adam, este último me ha recordado mucho a Ash de Pokémon por su manera de querer ser siempre el héroe y su afán de protagonismo. Pese a estos detalles, el final me ha tenido totalmente atrapado: cargado de tensión, giros y acción.
En definitiva, ‘El último escritor’ es una lectura ágil, recomendable y con un cierre que compensa cualquier altibajo en el camino. Una historia que hace reflexionar sobre los sueños, los miedos y hasta dónde puede llegar una persona por alcanzar la meta de ser escritor.