Me muero, te quiero es un libro sobre el brillo de la las amigas, el arte, la música, el erotismo y el amor. También es un libro sobre cómo la vida se vuelve contra la vida cuando una célula enloquece. Perla Zúñiga testimonia con su lengua poética su paso por el mundo y por las cosas del mundo. Es un paso lleno de durezas y ternezas, que conmueve profundamente con su apuesta por la belleza, la juventud y el amor. La vida se desvanece, quedan el amor y su poesía.
Qué tristeza. Enunciando momentos mágicos, rescatando aquello que le hace decir “Sólo que no hay forma de expresar lo feliz que fui”. Si a eso debemos aferrarnos, a comer fruta fresca o desayunar tortitas los domingos, a comprar alguna novedad curiosas, a drogarnos con musica electrónica, a follar cuando estamos viendo que todo se acaba. Es curioso, porque siento que la autora lo salva, lo trae y lo pone en primer plano: esta es mi vivencia, estas son mis amigas, esto es lo que amo, esto es el arte que me interesa, la vida es buena y os la entrego. Y a mí me ha provocado una profunda tristeza. Supongo que no hay forma, de que una enfermedad, la ficcionalicemos o renombremos, no sea profundamente triste.
Buah me he quedado con el corazón en la mano. Leerlo me ha hecho pensar que no quiero seguir poniendo puntuando libros, que quiero que las valoraciones de palabras sean otras palabras.
No sé cómo describirlo, esta lectura para mí ha sido un delirio. Como todos los encuentros frontales con la muerte, es en parte aterradora. Pero también impulsa una sabiduría que brota de algún sitio raro para discernir y proteger lo verdaderamente importante.
Fijo que la última parte de los diarios se va a quedar conmigo. Me ha enternecido mucho la frase de "hoy es uno de esos días en los que entiendes la vida simplemente por ver a las amigas". No es tan original como cuando llama a los tumores su célula queer pero uf, cuánta razón
“Cuelguen de sus cuellos sus sueños, acertijos y rabias para mañana sudar una sauna porque, aunque no sirva de nada, podemos intentar engañar al tiempo y a nosotros mismos, haciéndonos creer que no somos personas a las que les importan las cosas, y sólo somos deseo y asfalto.”
con este libro, al saber de su existencia, me pasó lo mismo que con “Nuestro patio” (ediciones en el mar) o también lo que me pasó en gran parte con “Este dolor sin palabras” (Viento Norte). supongo que más con el primero, pero no puedo no pensar en el segundo al leer el prólogo de Mariano Blatt. este libro existe porque Perla Zúñiga escribió, pero también porque vivió y fue querida. es verdad que mi lectura no ha sido tan gustosa como con estos otros libros que menciono, pero el sentimiento inicial sí se pareció.
leer un poemario póstumo tiene algo de conversación con el más allá, pero también de conversación con quien quiso tanto a alguien que hizo que sus palabras llegasen al mundo, aunque ya no estuviera.
diría que a nivel poético no me ha gustado casi nada. no era lo que esperaba y no es algo que haya disfrutado especialmente porque este tipo de poesía que va de lo dulce a lo sexual, que intercala textos de carácter más de ¿diario? (sin serlo, no me refiero a las entradas del final que esa parte de un diario real me ha emocionado muchísimo) con poemas, que no es consecuente con el uso de puntuación o de estilo… pues simplemente no me entusiasma, no pasa nada, solo es un gusto personal. pero incluso con todo esto, hay algo que se queda en mí de Perla Zúñiga, algunos versos luminosos, la lectura de Ana entre las líneas (qué chulo es leer un libro ya subrayado cuando compras de segunda mano) y eso, el recuerdo de otros libros que son un acto de amor, pero también un acto de memoria y recuerdo.
es difícil venir aquí y decir si gusta o no un libro como este, un libro que transita el dolor, la enfermedad, la muerte que sobrevuela, pero también que rememora los destellos de la vida. una de las últimas entradas del diario dice “Tengo claro una cosa: no me arrepiento de nada” y esto de alguna manera lo significa todo. un libro que no me arrepiento de leer de ninguna manera porque ha sido la forma de conocer a Perla Zúñiga.
No puedo hablar de Perla como si la conociera porque solo nos vimos un día, pero me entristeció y sigue entristeciendo su muerte. Siempre he tenido la espinita de que cuando la entrevisté para Icon el texto resultante no le hizo justicia. Tampoco sé si entraba en mis posibilidades otra cosa: yo no tengo nada parecido al talento, la sensibilidad, el humor retorcido ni el genio con que ella consiguió explicar en sus términos lo que le estaba sucediendo, más allá de, como dice en este libro, "la veracidad del lenguaje, en este caso médico".
'Me muero, te quiero' es un testimonio de agonía y de vida concebido desde el imposible de agrupar la obra poética de una existencia injustamente breve. Que ella seleccionara los textos, armase y corrigiese el grueso del libro es también una muestra del pulso que mantuvo por seguir decidiendo y definiéndose desde donde podía, negociando o cooperando en el resto de la narrativa con ese "movimiento tumoral" antisistema que encabezaba una célula en rebeldía. Deja a su paso por este mundo una obra alucinante, no solo este libro, no interrumpida, sino atravesada por una enfermedad que nunca hemos entendido ni leído igual que aquí. Siempre nos sale un tono grave, inevitablemente vulgar y ciertamente eufemístico al hablar del cáncer. Estas páginas son dolorosas, divertidas, escatológicas, bellas, emocionantes y estremecedoras de maneras que nunca contrastan entre sí ni se contradicen. Es lo que hay.
tantas vidas posibles en este libro, tantos momentos que brillan y que no se apagan nunca, tantos escenarios que se imaginan desde el backstage ❤️ en el prólogo de la tercera edición se dice que perla quería escribir también una novela, a mí me parece que este libro es un poemario pero también un diario pero también una biografía y una saga familiar y el guión de una película y un disco de pop y de música electrónica y una fiesta y un documental en el que el brillo, pese a todo, no se apaga nunca
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«Deseaba vivir, y ese libro calmaba mi deseo. Me proporcionaba lo que no podía tener. Magia».
«Tu paso por mi vida me ha cambiado / Tu paso por la vida me ha cambiado».
«Quiero vivir pensando que no estuve acertada».
«Pero no te preocupes / Todo esto son meras / Presunciones / Especulaciones / El lenguaje no ha llegado todavía / El lenguaje no ha llegado todavía».
«Tengo claro una cosa: no me arrepiento de nada».
«Ayer primera visita de mis doctoras al pueblo. Nueva dieta y nuevos opiaceos. “No vas a tener que ir al hospital”. ¿Qué te haría feliz ahora mismo? Palomitas de colores del cine. Bambi saca un puñado. Parece un sueño. No lo es. Solo que no hay forma de expresar lo feliz que fui».
“COMPARTAMOS EN ESTE MOMENTO DADO LA RABIA DE QUERER CONTROLAR ALGO QUE NO ESTÁ NI VA A ESTAR EN TUS MANOS”
cómo voy a darle puntuación a tal relato? considerad mis estrellas un ritual absurdo pero necesario para llegar a escribir sobre este libro. qué decir más allá de que es un libro triste y frustrante, igual que la enfermedad y la muerte anunciada son tristes y frustrantes. Perla escribió estos fragmentos mientras se moría, y joder, qué escribiría yo si me muriese? qué escribirías tú?
es bonito ver como lo “mundano” (comer bien, una siesta, reír con amigas) se siente como un remansito de paz ante el lento paso de este ser encapuchado que es la muerte. supongo que no hace falta estar muriéndose para ver estas pequeñas cosas como aquello que te mantiene viva, feliz, llena. ayyy dios estoy diciendo “its the little things” verdad???
Tengo una lagrimita que se escapa de la comisura de mi boca. Tengo una lagrimita que la confundo con sudor y pongo la mano sobre la nada y veo cómo tiembla. Leo en el coche la penúltima parte. Leo aparcada en un polígono con las montañas colonizadas por la industria. Pero hay flores. Pienso en las flores y en tumores y en enfermedades y en las golondrinas que revolotean. Veo dos palomas que parecen pareja porque vuelan dando giros sobre sí mismas y pienso en la ternura. Pienso en la ternura y en la muerte y en cómo, a veces, la contradicción es lo más bello de estar viva.
me ha dejado destrozada, conectas con la autora, te transmite sus sentimientos en cada momento, su alegría, su tristeza, su desesperación, sus ganas de vivir, TODO ES TAN REAL que cuando llegas al final es tan triste. Me ha hecho reflexionar tanto sobre la vida que no puedo ni explicarlo. Me alegra saber que va a quedar siempre inmortalizada en este libro y todo el arte que creó.”No hay forma de expresar lo feliz que fui” Me ha llegado al corazón este libro💗
cómo dice perla en un poema "estas palabras son para quienes tienen una relación dificil con el tiempo" me atraviesa la fiesta como comunión y escape, el final de las cosas es mi dolor más profundo este libro es una un puente entre ambas cosas y también una forma de hacer las pases
Poesie il cui ritmo è dato dall’oscurità e lucentezza della vita. A volte schifa, a volte eccita, a volte scalda, a volte lacera. Grido di dolore, ma forse un po’ anche respiro profondo di pace di fronte all’incontrollabilità dell’esistenza.
Me removió muchísimo este poemario. Perla me transmitió sus ganas de vivir, su rabia, su dolor y su amor. No conecté tanto con su manera de escribir, pero no importó mucho porque el contenido y el significado me sacudieron.