Killian es un muchacho rebelde, natural de Escocia, que malvive gracias a sus ganancias en las mesas de juego. Su madre lo abandonó siendo un niño, quedando bajo la tutela de su abuelo, un hombre que nunca ha sabido comprender la nobleza de su corazón. Su orgullo y la convicción de que no está haciendo nada malo le impiden doblegarse ante su anciano abuelo y disfrutar de las comodidades que este le ofrece a cambio de acatar sus órdenes, pero Killian, agobiado por su situación económica, sabe que tiene que dar un cambio de rumbo a su vida, por lo que finalmente se embarca en una nueva aventura que lo llevará hasta las gélidas tierras suecas para labrarse un futuro como comerciante naval.
Jess Van Sandt, es la hija de un acaudalado comerciante de Suecia que tras su muerte y el nuevo matrimonio de su madre con el contable de la familia, vive bajo el agobiante y estricto control de su nuevo padrastro. La única solución para poder librarse de sus garras y recuperar algo de libertad es tener acceso a su dote y para ello, necesita encontrar un marido. Killian Kinross está dispuesto a ayudarla en su empeño, pero a través de otros medios, ya que el matrimonio no entra en sus planes.
Killian es un personaje que me ha gustado mucho, porque no es el típico escocés machista y agresivo al que estamos acostumbrados (aunque en las peleas a puñetazos, no hay quien le gane), sino que se caracteriza por su inteligencia y su don para los negocios, habilidad gracias a la cual logra hacerse con una pequeña fortuna. Es un personaje noble, de gran corazón y al que no le gustan las injusticias.
Jess es un personaje muy dulce que también se hace querer, y aunque se presenta como la protagonista principal de esta historia, en mi opinión Killian le gana la partida y se hace con este puesto de honor.
«Vientos Alisios» una historia con un ritmo pausado, sobretodo al principio de la novela. La parte final del libro, en el que se narra el viaje hasta las Indias Orientales es la que más me ha gustado, quizás por su toque exótico que nos transporta a una cultura diferente a la europea y que nos descubre a grandes rasgos cómo se establece el comercio entre Europa y Asia, especialmente de la seda y de su exquisita porcelana china, aunque he finalizado la lectura con la sensación de que la historia podría haber dado mucho más de sí, si muchos de los momentos clave no se hubieran resuelto de forma tan precipitada.
Es una novela que deja patente la diferencia que implica nacer hombre o mujer en esa época. Los dos protagonistas viven una situación similar -ambos han sido despojados, por motivos diferentes, de las posesiones que les pertenecen legalmente- pero mientras que Killian tiene a su disposición múltiples recursos para labrarse un futuro, Jess, no tiene más remedio que acatar las órdenes que le imponen y permanecer en un segundo plano.
No había leído nada de su autora pero su estilo narrativo y la originalidad de su trama me han convencido para repetir en el futuro con otra de sus historias, preferiblemente, con alguna de esta serie.