Los monstruos que habitan en la piel no es un libro para leer con prisas ni con la luz apagada solo por postureo. Es una colección de relatos que te incomoda poco a poco, que se te va metiendo debajo de la piel —como su propio título promete— y que juega constantemente con la idea de que el verdadero horror no siempre tiene colmillos… a veces tiene rostro humano.
El libro reúne once relatos que se mueven entre el terror, la fantasía oscura y la ciencia ficción, pero lo interesante es que no se limita a un solo tipo de miedo. Aquí hay monstruos físicos, sí, pero también miedos cotidianos, cuerpos que cambian, casas que parecen vivas, ciudades hostiles y personajes que se descomponen por dentro.
El cuerpo como campo de batalla
Uno de los grandes hilos del libro es el terror corporal. El cuerpo aparece como algo frágil, mutable y, en muchos casos, traicionero. Relatos como Hemolinfa o Épsilon X-XY se apoyan en lo biológico y lo científico para generar inquietud, explorando hasta qué punto la ciencia o la evolución pueden convertirnos en otra cosa. No es un horror gratuito: es un recordatorio de lo poco que controlamos nuestra propia carne.
Lo cotidiano también da miedo
Otra de las fortalezas del libro es cómo convierte espacios comunes en escenarios de pesadilla. I Love Metro es un buen ejemplo de ello: el transporte público, algo tan rutinario, se transforma en un lugar donde el peligro acecha en los túneles y en los silencios. Lo mismo ocurre con Las casas enfadadas, donde el hogar deja de ser un refugio para convertirse en una amenaza. Este tipo de relatos funcionan especialmente bien porque parten de situaciones reconocibles, de esas que todos hemos vivido alguna vez.
Monstruos externos… e internos
No todo el horror del libro es explícito. Hay relatos más psicológicos, como Jack o Los años de la escoria, donde el verdadero miedo está en la mente de los personajes, en su degradación moral o emocional. Aquí el monstruo no siempre tiene forma definida; a veces es el paso del tiempo, la culpa o la violencia normalizada.
¿Te atreves a que habiten tu piel? Gracias a la editorial por la copia❤️