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Algo que nadie hizo

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En un territorio litoraleño, un pueblo es abandonado y amurallado. En las afueras, se instala uno de sus antiguos habitantes. En ese borde, este hombre narra su vida, revisita el pasado y transita distintas dimensiones del duelo. En la tradición rulfeana, esta novela está construida de breves y poéticos pasajes a partir de una cronología circular.

¿Cuánto vale la casa familiar? ¿Cuánto la tierra donde se crece? ¿Cuánto vale lo que persiste entre las calles y las paredes de los Pueblos? ¿De qué está hecho el olvido? ¿La ternura conseguirá que alguna vez prescriba el dolor?
Algo que nadie hizo es una novela de límites precisos: adentro hay un pueblo vacío y un cementerio a trasladar, afuera hay una casa rodante y una mansión, una hilera de árboles nativos con sus sombras. Esta es una novela de ensoñaciones difusas: anécdotas, imágenes, voces y lenguas mezcladas como un mazo de Tarot. En cada corte está el destino.

Algo que nadie hizo recibió el premio La novela del verano/2024. Fue elegida por un jurado compuesto por Ana Iriarte, Matías Moscardi y Esteban Prado.

La historia de Algo que nadie hizo es un río en la novela latinoamericana, un río hecho de sincretismos, palabras dulces y silencios. Un eco de voces pasadas resonando entre los despojos. Una filmación en Super 8. Una muralla misteriosa. Un lugar abandonado. Una jurema. Un ñangapiry. Un aguaribay.

168 pages, Paperback

First published December 1, 2024

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Displaying 1 - 10 of 10 reviews
Profile Image for Sofía.
20 reviews3 followers
May 4, 2025
Una oda al litoral y al campo. Me cautivó su poética y romance en la narrativa. El paisaje se vuelve un personaje vivo.
Profile Image for Nora C..
111 reviews3 followers
January 23, 2026
un hombre que recuerda, muchos árboles y una apocalípsis informe.
Profile Image for Eloy Ortiz.
Author 6 books67 followers
July 27, 2026
Qué hermoso y agradable cuando encuentras una obra que se nota que ha sido escrita sin pretensiones, que no teme caer en lo ininteligible, que se escribe desde dentro hacía afuera y consigue crear un ecosistema propio, cargado de significado y sin necesidad de artificios ni ornamentos. Lo que construye Aldaz es una preciosa oda poética sobre la memoria, los pliegues del silencio y lo deshabitado que, entre espesos mapas de corología florística y arbustiva, reconstruye y da forma a una lengua viva que da voz a los ausentes, a los desgajados y, que, como un puzle, encaja las piezas y les otorga un discurso transformado en eco. Una obra que resulta ser una precisa y estimulante disección sobre la soledad de ser, de la propia existencia, sobre el miedo y la asfixia que producen los recuerdos y sobre la importancia de decir cuando todavía estamos a tiempo de ser escuchados por aquellos que nos importan. Una histora concebida en una forma realmente fascinante, que demuestra la maestría y el oficio de Aldaz para moldear el texto, y que nos regala un exquisito pedazo de silencio con el que poder labrar una tierra yerma: la de la pertenencia a un lugar, a un contexto y a un espacio.

Sinceramente, en los últimos tiempos siento una enorme atracción porque aquellas narraciones que se olvidan de lo contextual, de la ubicación, que recrean espacios reconocibles, pero sin chinceta en el mapa. Aldaz utiliza la expropiación de un espacio, para, precisamente habitarlo de otra forma. Su protagonista, el encargado de dar voz y de reconstruir esa vorágine de almas con historia, ocupa un espacio central en los márgenes. A mi entender, no es algo casual. La otredad, las afueras (me encanta como esto casa con la editorial que le publica aquí en España), lo oculto, se convierte en un espacio con su propio significado. Uno mutilado, pero que permanece en la memoria. Lo interesante, al menos para mí, no es tanto la trama (que tambien despliega una belleza muy identitaria), sino todo lo que la recubre. Hay un hilo invisible que conecta todos los puntos de la historia, pero en él se enredan árboles, casa vacías, recuerdos, grabaciones, y un tono dialéctico ecléctico que se mueve entre las sombras, lo poético y las raíces.

A pesar de que, por su estructura, podría parecer una lectura ligera y limpia, el ritmo se templa como la superficie de un lago durante una noche en calma. Requiere de reposo y degustación. Pequeños fragmentos de realidad (o de recreación de esa realidad que no es ya más que un recuerdo único) que, cargados de una sensibilidad punzante y de una mezcolanza de emociones, se convierten, por momentos, en barro, en selvas, en cuevas, en habitaciones vacías, en caravanas desapacibles, en verjas y muros infranqueables. Hay una frase en la sinopsis de la obra que me gustaría recuperar porque creo que recoge muy bien el sentido último de esta obra: "es la transformación de la herida y la memoria quebrada en un impulso narrativo y gesto de resistencia". Una voz, la de Aldaz y, por ende, la de su protagonista, que alienta, no desde la rabia, el rencor o el dolor, sino desde el simple deseo de recuperar, de mantener un legado. Y, para ello, el empleo y la imbricación del guaraní, el castellano, el portugués, etc., le aporta una sonoridad única, una nota de verdad muy inusual y casi táctil. Los diálogos, por momentos, me parecían transcripciones sacadas de una grabadora que el autor tenía sobre su mesa mientras escribía esta novela.

Y, entre la belleza, también caben las rugosidades, las zarzas y sus pinchos. Porque lo que se establece como una alabanza a la memoria y a la pertenencia, también muestra su otra cara: la fugacidad del tiempo, esa "insoportable levedad del ser" de la que nos hablaba Kundera, la culpa y la frustración sostenida en el tiempo ad aeternum. Los árboles son un refugio, un abrazo entre la desolación. Nada duele más que la familia. Esa con la que se tiene vínculos de sangre, pero también esa con la que te une algo que nace desde las entrañas propias de la tierra. Aldaz hace de lo personal algo comunal, de esa ternura dejada y áspera que el protagonista arrastra al hablar de su hijo y su mujer, una historia circular, compartida, un autobús de línea que hace siempre las mismas paradas. Terminas la lectura con interrogantes, con la sensación de que ya nada duele, porque ya todo ha dolido demasiado. También con la idea de que narrar es el comienzo del olvido. Un pueblo deshabitado y las metáforas de la existencia. A ver quién se atreve a desalojar un alma que ya está vacía.

Una historia fragmentaria y pasional, que nos demuestra que la belleza y la singularidad está en cualquier parte, que nos rodea y nos aborda desde cualquier flanco. En "Algo que nadie hizo", Aldaz demuestra su capacidad para construir desde lo insalvable, desde la periferia y las sombras de un organismo que languidece. De una prosa finísima, delicada, sensible y cautivadora, el autor nos hace de guía por un universo de reconstrucción, por los escombros de una historia que, intuyo, reconstruye trazos de una cierta identidad, de un pasado forzosamente olvidado por muchos. El ornamento de la propia sencillez, los recursos atizando como la propia lengua viva, la construcción de diminutas y precisas escaleras de palabras que dicen mucho más de lo que ocupan. Un trabajo sublime, heroico e imperecederamente maravilloso.
Profile Image for Eli Dhios.
530 reviews465 followers
December 28, 2024
Empecé, lo leí, terminó. Tiene una utilización del lenguaje hermosa, novela fragmentada, atmosférica, densa. Muchas ramas que se abren y nunca llegan a un lugar. El narrador no es muy confiable. Como si Rick de Walking Dead fuera viejo y vuelve al pueblo fantasma y desolado donde una vez vivió. No se, me dejó gustó a poco y no entendí.
Profile Image for Iñigo.
211 reviews2 followers
June 17, 2026
«Lo que más me extrañó al volver al pueblo no fue la ausencia de gente, sino el aire, como estancado, espeso. Y también el silencio, muy parecido a ese aire. Al silencio hasta se lo podía ver. Tenía color. Un color plomizo que brillaba en la oscuridad. Ese aire y ese silencio estuvieron en mi cuerpo no sé por cuánto tiempo.»


Esta novela me la vendió una librera en la feria del libro. Una de estas situaciones en las que te ven ojeando y te dicen “ay, ese libro me encantó”. Aunque sabía que no solía ser mi tipo de libro, pues me lo llevé, porque también para eso vamos a la feria del libro.

Esta historia fragmentaria está construida a través de retazos, en muchos casos de un párrafo de longitud, en los que nuestro narrador, que ha vuelto a su pueblo muchos años después de un incidente traumático y de que dicho pueblo haya sido desalojado, va recomponiendo y recordando pedacitos de su vida.

«Viajé por todo el distrito buscando los escasos árboles que había. Muy de a poco a este lugar de sol y silencio donde estoy le empezó a aparecer algo de oscuridad y de ruido.»


«También me decía siempre que si no había árboles donde viviera tampoco iba a haber pájaros, ni sombra, pero que, sobre todo, lo que nunca iba a haber era consuelo. Y cuando llegué acá no había nada de eso.»


Si bien esto puede hacer que la lectura sea un poco confusa al principio, este es un problema menor, porque la forma de escribir de Matías Aldaz es una maravilla. El estilo de la prosa es probablemente lo más destacable del libro y como poco a poco te sumerge en el terreno de los recuerdos del protagonista.

«Elegí este lugar,(…) porque quería despejarme. Despejarme y que la vida pasara sin sobresaltos, atravesar lo oscuro sin susto, como decíamos en el pueblo. Hacer los trabajos que me dieran para vivir y listo. Y creo que elegí bien, porque al final, abandonar algo es llevarlo para siempre.»


De esta manera, vamos descubriendo poco a poco la historia de la familia del protagonista, como se desarrollaba la vida en su pueblo y como eventualmente se vació, dejando detrás de sí un esqueleto abandonado.

Lo que quizá mantiene más en vilo a la lectura es tratar de enterarse de que tragedia ocurrió, algo que se insinúa muy pronto, pero que no se desvela hasta prácticamente el final. En realidad, esto es casi lo de menos, porque (como me indicó la librera que me lo vendió) es un libro más de paisajes, sensaciones, emociones, que no de trama y giros argumentales.

«La rabia te alivia, le dije, está bien, lo acepto, pero no sigas creyendo que fue culpa mía. Mientras se tranquilizaba también le dije que se sufre cuando la cabeza va más rápido que la vida, y que su cabeza no paraba de pensar cosas raras, cosas que en la realidad no pasaban y que ni siquiera iban a pasar. Desde chiquito Luriel había sido así, se notaba a la legua. Y aunque le servía para muchas cosas esa manera de ser y de pensar, también quizás fue lo que lo terminó empujando a hacer lo que hizo.»


En definitiva, una lectura cortita (aunque son 170 páginas, el gran espaciado entre párrafos hace que a veces solo haya 2 líneas por página), muy recomendable, especialmente para tener a mano y releer algún pasaje concreto.

Lectura recomendada y relectura también recomendada.

«Algunos dicen que los muertos se quedan, o vuelven, a los lugares en los que vivieron, una casa, un sótano, un altillo, en la habitación de toda la vida, en el sillón donde se sentaron siempre. Que las casas sólo tienen vida cuando hay muerte adentro de ellas.»



Profile Image for Malena Gonzalez Yabo.
50 reviews1 follower
September 28, 2025
La historia se construye a través de fragmentos, como si estuvieras tomando mate con el narrador y te la fuera contando como se va acordando.

En ningún momento se centra en el por qué del vaciamiento del pueblo. Solo en las personas y en el entorno, que es un personaje fundamental

"Lo que más me extrañó al volver al pueblo no fue la ausencia de gente, sino el aire, como estancado, espeso. Y también el silencio, muy parecido a ese aire. Al silencio hasta se lo podía ver. Tenia color. Un color plomizo que brillaba en la oscuridad. Ese aire y ese silencio estuvieron en mi cuerpo no sé por cuánto tiempo."
146 reviews
April 18, 2026
A través del lenguaje de los árboles, el narrador nos lleva por un viaje al pasado marcado por la muerte de su mujer y su hijo y un presente marcado por la soledad, el aislamiento voluntario en un pueblo de casas vacías donde va entrando para reconstruir su memoria. El autor mezcla español con guaraní y portugués . Es una obra de gran sensibilidad, casi poesía. Una alabanza a la memoria. Una obra hermosa y original.
Profile Image for Alberto.
157 reviews4 followers
May 28, 2026
enigmático y paisajístico y austero y también violento aunque de una forma seca? hueca?, no sé, lo he sentido como si alguien estuviera gritando desbocado pero no hubiera ningún sonido, solo la imagen, y entonces es una violencia más tranquila aunque igualmente incómoda. qué miedo los contextos apocalípticos así de realistas y en los que todo sigue como si nada. al mismo tiempo, qué bien que existan tantos tipos de árboles y que alguien, aunque no exista, quiera plantarlos.
Profile Image for Fabricio Gallardo.
94 reviews4 followers
November 26, 2025
Debería ser ⭐️⭐️⭐️1/2 por que le falta, y lo que le falta es que quería que la lectura se prolongara, que fuera más larga, seguir viviendo con el protagonista y ese pueblo fantasma muchas más páginas, y por eso son ⭐️⭐️⭐️⭐️ y no ⭐️⭐️⭐️1/2
Profile Image for Guille.
14 reviews
May 26, 2026
bueno, bonito pero no barato

lo de la editorial las afueras tiene delito, un libro que no llega ni a las 100 páginas reeditado a cerca de 200 para justificar su precio supongo
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