Years after the death of his father—who in the 70s sacrificed everything to join the guerilla army in Mexico—the narrator tracks down his younger brother, hoping to piece together the fragments of their family history. From the start, the elder brother's memories were more intense than his brother's, which were vague. But memory is potent when collectively called upon, and the brothers share a wrenching journey while reconstructing their past and their memory of the father who lost his life in the pursuit of his ideals.
Estudió Historia en la Universidad Autónoma de Puebla. Es escritor, historiador y periodista; en 1994 fue uno de los principales encargados de prensa de la campaña presidencial de Cuauhtémoc Cárdenas. Se ha desempeñado como profesor en la Universidad Iberoamericana y en el Darmouth College.
Como historiador, investiga a profundidad el tema de sus novelas: durante 25 años se dedicó a investigar la historia de la guerrilla mexicana; la vida y papel del actor Tin Tan, para escribir El barco de la ilusión; el movimiento estudiantil en los setenta, en Veinte de Cobre, y documentos de los archivos de la antigua Dirección Federal de Seguridad de México, en donde se esconden fichas de torturados, muertos y desaparecidos, para escribir Cementerio de papel.
Es autor de los libros: Cementerio de papel (Ediciones B, 2004), Veinte de cobre: memoria de la clandestinidad (Joaquín Mortiz, 1996), El barco de la ilusión (Ediciones B, 2005), Memoria roja, historia de la guerrilla en México (1943 a 1968) (Ediciones B, 2007) y Un pueblo en campaña (El Atajo, 1995).
La novela no es mala, es pésima. Si las narrativas de la dictadura y la guerrilla son vastas en América Latina, por alguna razón el episodio análogo de México ha sido poco documentado. La intención de Fritz Glockner es la de presentar la historia de un padre que ha abandonado a su familia por ir a enlistarse en la guerrilla y pelear por el comunismo y que, como consecuencia de ello, es capturado por el Estado y llevado al infierno. No es un planteamiento original, pero ya sabemos que siempre es más importante la forma en que se cuenta una historia que la historia en sí misma. Glockner falla, porque en esta novela donde las escenas de violencia rezuman cursilería, porque los que matan y secuestran en nombre de una ideología son idealizados y justificados en todo momento, porque no hay matices: al Estado le gusta joder por joder y no se cansará de joder hasta que no se pase a la última página. Eso es todo.
Quizá lo peor está en la elección de la voz narrativa. No es casual que el autor optara por una segunda persona (en realidad es primera, pero está tan diluida que se vuelve irrelevante). Esto sirve a un propósito muy claro: el del chantaje emocional. El autor hace todo lo posible para que sea uno y no tanto el protagonista quien sufre todo. Ya la literatura comprometida es por sí misma bastante mala como para soportar que los autores pretendan subestimar la capacidad de sus lectores.
La historia (que según entiendo, está basada en hechos reales) es bastante interesante pero... no hay mucho más que decir sobre el libro. Ni la prosa es muy buena, ni las ideas, ni la narrativa, ni mucho de nada. Sé que Fritz es historiador... creo que sería mejor leerlo en modalidad académica que literaria.