No puedo decir nada malo de un libro que además de ser divertido, adictivo, original y estar muy bien escrito, me mete una referencia a The Office (muy bien metida, además). Una sátira del mundo académico y del mundo literario, una crónica de un engaño, una amistad puesta a prueba, un catálogo de personajes en los que reconocerás y te reconocerás. Cómo suspender literatura es todo esto y mucho más, el compañero ideal para llevarte mientras esperas sentado entre el público a que empiece la función.