Son dos voces y dos poemas los que hay en esta historia, pero son dos voces y poemas la voz de Nonú, la voz de Laura Ramos que nos ha sabido traer a este mundo nuestro nada nonudesco pero que podemos ver en las pequeñas cosas, en lo cotidiano, en lo mitológico y en la voz de nuestros antepasados. Nonú es otra historia, son otras vidas, son otros mundos en uno que no podemos encontrar en este pero que podemos darle voz si lo vemos, si lo queremos con nosotros, si nos disponemos a darle un sentido a nuestra propia imaginación, con nuestra propia voz, con nuestros sonidos y nuestras emociones.
La poeta denota una pasión por el lenguaje y la lengua que nos es trasmitida a nosotros de una manera poética y rítmica, capaz de meternos en ese mundo, esa historia, Nonú, de la que nos habla sin que podamos pensar en otro mundo y otras historias. Con ecos a Anne Carson, Nonú bebe de los paisajes y bebe de la superstición. Esos gnomos, esa bruja, esos huesos de canica que caen como lágrimas y que podemos recoger con nuestras manos de goma. Veo en este libro un mundo por explorar que nos explica cómo la belleza de los pequeños gestos y detalles en cosas que nos parecen cotidianas se vuelven quizá lo más importante. En Nonú lo son. En este mundo crece la mística y damos nombre a lo que no podemos ver, pero: ¿Está bien conocer el mundo como es sin conocer las cosas que en él lo habitan? Laura Ramos otea el diccionario carsoniano y nos lo trae con su propio mundo personal. Si algo habita Laura es la belleza de las cosas, lo que sucede cuando jugamos al escondite y nos escondemos, ¿qué pasa ahí? La poeta nos hace preguntarnos cosas de este estilo. Si algo es propio a Nonú es su aspecto de pregunta nada casual y de mundo mágico-filosófico que tiene.
Quiero que pensar que la autora reconoce en Nonú aspectos de su yo-niña. Aspectos que se vieron infundados en la infancia y que ha traído hasta acá (no aquí, sino acá) para hacernos ver que la vida es pura emoción y sentimiento, que podemos vernos atrapados en otros mundos como el de la imaginación si así lo queremos o pretendemos. Buscamos otros mundos a veces y no nos damos cuenta que las historias de otros mundo están entre nosotros, están en Laura Ramos, por ejemplo. Nonú se pregunta y nos pregunta. Nonú se responde y nos responde. Buscamos la vida como una advertencia a algo más grande que a nosotros mismos y no nos damos cuenta de que lo que buscamos estaba en el sonido de las canicas, en las voces de los mayores contándonos algo, en unas lágrimas que recogemos con las manos. Buscar Nonú en el mundo real no es fácil, pero nadie dijo que tuviera que serlo. Nonú es otro lugar desde el que contar nuestras historias, las infantiles y las amorosas, las de nuestra madre o nuestra amiga. Yo también quiero hacer de Nonú mi hogar, querida Laura, quiero que me sigas contando historias desde ahí, desde ese rinconcito en el que estás contándonos la belleza de la vida, de las palabras, del amor.
Hacer magia con las palabras no es una tarea fácil, y más si pensamos que no todo puede ser dicho con ellas. Sin embargo la magia está presente en la imaginación y en la propia voz, y los trucos de Laura Ramos son, desde luego, imposibles de ver. Quiero creer que Nonú es ese lugar donde habitan los sueños y desde y al que descendemos, tanto en el aspecto hereditario como onírico. Nonú es un poemario que sabe a cuento, sabe a magia, sabe a esa historia que nos contaba nuestra bisabuela cuando ibamos a verla a casa de la abuela. Cuando íbamos a que nos contase su historia personal, la historia de los duendes, la historia de los muertos que no descansan. Es Nonú un mundo humilde y me pregunto, ¿qué tan difícil será dar a conocer Nonú en nuestro mundo? Desde luego, en las palabras de Laura Ramos se hace fácil, y nosotros lo apreciamos y lo elogiamos de que así sea.