A Somalico le obsequian un cactus, pero no sabe cómo cuidarlo y casi acaba con él. Un día sueña que el señor cactus se despide de él para seguir con vida. Al despertar, Somalico corre angustiado con la mujer que le regaló la planta para que le diga qué cuidados debe darle para conservarla.
Libro de la infancia, y solo quiero dejar en claro, que jamás dejare de releer los libros que leía hace 10 años. Un libro con ilustraciones muy curiosas pero con un mensaje muy bonito.
-- Opinión personal -- Una historia simple sobre cómo cuidar un cactus, pero con un importante mensaje sobre reconocer lo que necesitan los demás y no dar por hecho las cosas ni suponer que las personas necesitan ciertas cosas o ser tratadxs de cierta manera, cuando no es así. La verdad me gustó mucho este libro, y amé las ilustraciones.
Somalico, ha recibido un regalo que lo ha hecho muy feliz: un cactus. Cactusito, el nombre que recibe el nuevo amigo de Somalico, se ha convertido en el centro de su existencia y es por eso que él se dedica con esmero a brindarle todos los cuidados necesarios: lo mima y cuida, le pone agua y vitaminas, le corta sus espinas que han crecido mucho, lo lava para limpiarle el polvo, lo mide, lo pesa, lo lleva de paseo, lo abriga…. Nada parece suficiente para satisfacer las necesidades de este nuevo integrante de la casa. Sin embargo, estas atenciones excesivas terminan por secar a cactusito y ponerlo al borde de la muerte. Somalico, asustado y compungido deberá buscar ayuda para salvar a su amigo. Esta es la trama de Cactus el libro escrito por Yoko Kitame y publicado en español por el Fondo de Cultura Económica. La historia de por sí, como vemos, es fascinante y permite sostener interesantes conversaciones con los niños. ¿No creemos nosotros, las preocupadas y eficientes madres, que nuestros hijos lo necesitan todo? La historia de Somalico muestra lo contrario “sí ves mami, él no necesitaba tantas cosas.” El exceso de atención termina por secar y asfixiar y esta una interesante moraleja que puede aplicarse a casi todos nuestros objetos de amor. La historia, además, es acompañada por ilustraciones especialmente cuidadosas, variadas y ricas en detalles en las que es posible detenerse (las figuritas que adornan una lámpara, los extraños juguetes que hay por el suelo del cuarto, los cuadros de las paredes) guiños, ocurrencias surreales que se descubren con gozo. Somalico, que es una especie de gato humanizado, es un personaje entre infantil y adulto con el cual el niño puede sentirse identificado y el cactusito, a pesar de su inmovilidad y aparente inexpresividad, termina prácticamente por humanizarse (en un momento de la historia el personaje sueña que cactusito, ya crecido, le habla para despedirse). A estos bellos dibujos, que traen en sus trazos y colores reminiscencias a Frida Kahlo, se suman más sorpresas: tanto la portada como la contra cáratula (como me lo hizo notar sabiamente mi hija) se encuentran íntimamente relacionadas con el texto y presentan detalles importantes. Al interior del libro, antes de iniciarse la historia, es posible detenerse en diversos dibujos llenos de animales curiosos acompañados por sus respectiva descripciones y, por si todo esto fuera poco, en la parte baja de las páginas es posible seguir una historia divertida, paralela a la de Somalico y su cactus, sobre las vicisitudes de una especie de pez con patas frente a un inusual charco. Con certeza puedo decir que estamos ante un libro cuidadosamente hecho en el que historia e ilustraciones hacen un todo complementario y sustancioso, una lectura que vale la pena atesorar en nuestra biblioteca y que de seguro nos proporcionará agradables momentos junto a los pequeños lectores
Somalico me recordó cuando yo era pequeña (tipo 8 o 9 años) bañaba muy seguido a mi perro, lo trataba como un bebe, sin querer queriendo le provoque otitis. Lo llevamos al veterinario y me sentí super mal. Pero aprendí al igual que Somalico, su cactusito no necesitaba sobreprotección, solo sol y un poco de agua.
No hay que cortarles las espinas a un cactus porque es su ropa. No es necesario sacarlo de paseo o llenarlo de agua, solo estando en un lugar soleado él estará bien. No hay nada malo con los cactus. Los cactus son muy fuertes.
Admito que al empezar el libro, las ilustraciones me estremecían, y no de placer precisamente. Me preguntaba constantemente si acaso serían del agrado de los niños. En especial el Señor Diablo... Pero cuando dejé de preocuparme por ellas, me di cuenta de la profundidad de la historia. Una historia que nos habla mucho de cómo cuidamos a los otros y que todo tiene consecuencias. El plus de ésta edición creo que radica en el bestiario y herbolario de la la contratapa, y en la pequeña historia anexa, en la numeración de cada página....
Yoko Kitami puede explorar el arte, quizá de forma más elaborada que las letras, pero ambas ayudan a dar un poderoso mensaje. El final es enternecedor y nos hace conectar mucho con el protagonista.
Ilustraciones hermosas, muy extrañas y llenas de detalles insospechados. La historia también es bonita. A veces creemos que les damos a los demás todo lo que necesitan, pero ¿sabemos realmente qué es lo que necesitan? Una lección inusual para un público infantil, pero bienvenida sea.