Pues verá usted... Leer "Y" ha sido una experiencia agradable, similar a algunas series de tv en las que, a partir de un hecho inverosímil pero el cual se nos asegura que es posible, se nos va revelando el misterio a cuentagotas. Y con cada nueva revelación, uno va desechando sus hipótesis para elaborar otras más complejas. Siempre con fe en que existe una explicación satisfactoria al hecho que sirve de escenario a la historia. En caso de que Ud. no lo sepa, la premisa es simple: en un instante, todos los animales machos se mueren. Hombres, niños, perros, osos, etc. Todos excepto el protagonista y su mono.
Sin embargo, lo más interesante de "Y" son los personajes y cómo se van a transformando unos a otros a lo largo de la travesía. Por lo menos respecto a los tres personajes principales, ya que hay muchos otros con los que uno no termina de formarse una idea clara. Es posible que por falta de exposición, pero también es cierto que por mucho tiempo que se les dé, si no se les da volumen no sirve de mucho.
Leí la obra años después de su finalización, de manera que no tuve que esperar la publicación del siguiente número. Esto hace que mi percepción en el ritmo sea diferente a la de alguien que la leyó durante su publicación original. Me pareció poco uniforme, con varias líneas argumentales que, aunque si bien se cierran, daban para más. Sentí repetitivas algunas situaciones de la parte central. Por otro lado, los últimos 10 números avanzaron la historia frenéticamente, cerrando con un final agridulce pero satisfactorio.