Me parece bien que plantee este tema, pero creo que se enreda demasiado en lo mismo. Para mí un manifiesto tiene que ser sencillo y directo, con unas ideas claras y expresadas de manera concisa. La autora divaga mucho y se repite hasta la saciedad. Para mí sobra la mitad del libro, y es por eso que le doy dos estrellas. Tiene páginas y páginas diciendo lo mismo: tenemos derecho a elegir no tener hijos y ser felices sin arrepentirnos ni que nadie nos diga que nos arrepentiremos. Pero no hace falta repetirlo 30 veces citando a infinidad de mujeres que dicen lo mismo con distintas palabras. El tema no da como para filosofar si lo que pretendes es afirmar algo y no plantear preguntas. Ella misma dice que el por qué no importa, es de cada una, pero incide constantemente en ello y acaba dando la sensación de que necesita justificarse, cosa que critica en relación a quienes hacen “La pregunta”. Si no necesita justificación, ¿por qué la fuerzas durante varios capítulos?
Se supone que es un manifiesto para mujeres que no quieren tener hijos, pero en realidad es solo una colección de quejas repetitivas sobre cómo la sociedad juzga a las mujeres sin hijos y lo mal que eso les hace sentir.
Estaba esperando algo inspirador y visionario, pero este libro me ha hecho tener más medio de no tener hijos, la verdad.
A veces parece que ser mujer viene con un guion preinstalado: estudiar, trabajar, enamorarte, casarte… y tener hijos. Y si te sales del camino, empiezan las preguntas incómodas de siempre: “Y tú para cuándo?” o “No quieres ahora… pero y si un día te arrepientes?”.
Arpías ha sido también casi como un alivio. Un recordatorio de que no hay nada que explicar ni justificar. Que no querer ser madre es igual de válido que quererlo. Que detrás de esa decisión hay motivos, historias, identidades y libertades que merecen escucharse sin juicios.
Sigo hablando de él y pensando en él. Es de esos libros que marco, subrayo y anoto. Para mí, es un libro necesario, no porque vaya a cambiar mi decisión, sino porque pone palabras a algo que muchas sentimos: la presión social pesa más de lo que admitimos, y ya toca dejar de cargar con expectativas ajenas.
Además, recoge puntos de vista y confesiones reales de mujeres de todo el mundo. Historias íntimas, valientes, y muchas veces dolorosas, que dejan claro que la presión no viene solo de la sociedad en abstracto: viene de familias, parejas, amigos… de esos círculos que se supone que deberían sostenerte, no empujarte.
Ojalá más gente lo leyera. Ojalá dejáramos de preguntar por calendarios que no nos pertenecen. Ojalá entendiéramos, de una vez, que la maternidad es una elección, no una obligación disfrazada de “preocupación”.
Y sí: hay mujeres que no queremos ser madres. Mujeres que tenemos sobrinas a las que adoramos, amigas con hijos a los que queremos, cogemos y abrazamos… pero ese no es nuestro mundo ni nuestro papel.
Y no, no necesitamos que nadie venga a salvarnos de nuestro propio “posible arrepentimiento”.